Es el mejor jugador en lo que va de la Liga Águila

La figura de la fecha: Yimmi Chará encontró su lugar en el mundo

El delantero de Júnior ha anotado ocho goles en nueve partidos, su mejor marca desde que debutó en la primera división del fútbol colombiano.

Chará, delantero de 26 años, llegó desde Monterrey por US$4,5 millones. Cortesía “El Heraldo”

A veces, una persona encuentra sin proponérselo su lugar en el mundo. En este caso, el de Yimmi Chará, se trata del equipo perfecto, en el que las cosas salen con tal naturalidad que jugar al fútbol se convierte en algo sencillo. El caleño de 26 años ha marcado ocho goles en nueve partidos que ha disputado con Júnior en la Liga colombiana. Es decir, 0,88 tantos por duelo, promedio que no sólo lo tiene como goleador del torneo nacional, sino que respalda los US$4,5 millones que pagó el club barranquillero al Monterrey de México, en su momento una cifra escandalosa para muchos en nuestro país. (Elogios de Comesaña a Chará: "Es inteligente y tiene una gran condición técnica")

Desde que debutó en la primera división del fútbol profesional colombiano, el 18 de septiembre de 2010, en un encuentro entre América de Cali y Deportes Tolima (ingresó en el minuto 61 por Armando José Carrillo), este ha sido el mejor inicio de temporada que ha tenido el jugador. En 2012 anotó su primer tanto en la victoria de Deportes Tolima por 3-1 sobre Real Cartagena, en el estadio Jaime Morón. Ese año culminó con siete goles en 34 apariciones. Nada mal para un futbolista de 21 años que ya iba mostrando sus capacidades.

En 2013 ya no fueron siete sino 10 goles en 41 encuentros con el conjunto de Ibagué. El vallecaucano comandó entonces el equipo dirigido por Carlos Castro, que en el primer semestre estuvo cerca de avanzar a la final, pero que quedó eliminado al caer en casa ante Itagüí (1-0). Al siguiente año la cifra aumentó a 11 anotaciones en 35 partidos, suficiente para que el Monterrey de México se interesara en él. El traspaso al fútbol azteca se dio en diciembre de ese mismo año. Pero, a pesar de todo, las condiciones no fueron propicias para que Yimmi explotara su potencial. Jugaba poco (disputó sólo 11 encuentros, cuatro como titular) y cuando entraba a la cancha no tenía la libertad que quería. Ya en 2015, con la necesidad de ubicar a Chará, el club mexicano lo cedió a Atlético Nacional por un año. Cinco tantos, 24 partidos y un título bajo la dirección de Reinaldo Rueda hicieron que en Monterrey recapacitaran y pidieran al futbolista apenas culminó el torneo finalización.

Esta vez, con el objetivo de darle más fútbol y de que tomara ritmo, los Rayados lo cedieron a Dorados, escuadra en la que compartió la delantera con Wilson Morelo bajo el mando de Luis Fernando Suárez. Un tanto en 16 apariciones y la pérdida de la categoría lo hicieron regresar a Monterrey, a intentarlo otra vez y a buscar la fórmula para no fallar en el mismo lugar dos veces. (El gran gesto de Chará: dedicó su gol a niño con leucemia)

Estuvo más en cancha, pero en otra posición, lejos del área y con la misión de habilitar a sus compañeros, cuando era él el que quería estar de frente con el arquero rival. Cumplidor, sólo pudo marcar en tres ocasiones, pero varias veces fue figura sin necesidad de meter la pelota en el arco. (Le puede interesar: Teófilo Gutiérrez sufrió un esguince en el tobillo derecho)

“Acá lo tenemos jugando donde a él le gusta: cerca del arco. Además, está bien acompañado en el ataque con hombres muy capacitados, como Roberto Ovelar, Jarlan Barrera, Léiner Escalante y el mismo Teófilo Gutiérrez. Es inteligente, se ubica bien y eso le ha ayudado mucho. Además de tener condiciones técnicas impecables”, apunta Julio Comesaña, quien parece haber logrado la armonía perfecta para que Chará responda de la manera adecuada.

Y el caleño volvió a responder el domingo en el Metropolitano Roberto Meléndez. Además de participar constantemente del juego, de ser valiente al pedir siempre la pelota, y de deleitar con toques de calidad, cerró la goleada con un derechazo que no pudo atajar José Fernando Cuadrado. Previamente, un amague que solo pueden hacer los talentosos. Dejó desconcertado a Davinson Monsalve y, una vez más, es el jugador de la fecha de El Espectador.

Aunque no sea muy conversador y no se caracterice por ser de los más extrovertidos en los entrenamientos de Júnior, Yimmi sigue siendo claro y concreto cuando el equipo se lo pide, tal cual habla con la prensa. Ni una palabra de más, tampoco una de menos. Ese carácter se lo ha dado el tiempo en esta profesión y el viajar de aquí para allá buscando su lugar en el mundo. Y, al parecer, finalmente lo encontró.