La maldición que volvió a Santa Fe

Sandra Merino, quien fuera guía espiritual del equipo cardenal cuando se logró la séptima estrella, en 2012, dice que el mal momento del club se debe a un problema extrafutbolístico. Así se lo explicó a El Espectador.

Independiente Santa Fe solo ha ganado un partido en 2019 (venció 3-0 a Huila en Neiva) y no gana desde noviembre en Bogotá. / Gustavo Torrijos
Gustavo Torrijos- El Espectador

El milagro de la séptima estrella. El día que terminó la larga espera de 37 años sin un título, cuando comenzó el renacer de Santa Fe. Después de aquel 15 de julio de 2012 el equipo cardenal triunfo en el continente, ganando la Copa Sudamericana en 2015 y conquistando el único título intercontinental de un club colombiano (la Copa Suruga Bank en 2016). Y todo eso producto de una promesa que se cumplió porque como equipo decidieron poner a Jesucristo en el primer lugar, siguiendo los consejos de Sandra Merino, guía espiritual, quien se acercó al club bogotano desde 2010, pues el entonces tercer arquero del equipo, Camilo Vargas, era su yerno. Según ella, todo lo que pasó fue algo sobrenatural, porque se selló un compromiso divino con el dueño de todo. Sin embargo, con el paso del tiempo y a sabiendas de César Pastrana, se dejó a Jesús en un segundo plano y se comenzaron a hacer pactos raros con un mundo espiritual oscuro, además de darles más importancia a imágenes y símbolos religiosos que a Jesucristo. “Para romper este maleficio lo que hay que hacer es muy sencillo, es simplemente que la cabeza del club salga a reconocer que los buenos resultados fueron gracias al creador y no a nada más. Dios es celoso y el lugar que le habían dado ahora lo ocupan otras cosas que solo traen maldición, por eso se está viviendo esta situación. Es momento de corregir, así como en 2012”, explica.

Fue en una madrugada del año 2010 cuando Dios le comenzó a revelar cosas malas que había en Santa Fe. “El Espíritu Santo me dijo que me levantara y escribiera —esa es la forma en que él me guía—. Así que me desperté y comencé a escribir. Me dijo que Santa Fe estaba atado por prácticas de santería, de ocultismo para la suerte. Que se habían abierto puertas a la brujería y cosas malas y debía comentarles para que le dieran a Jesús el primer lugar y así vinieran cosas mejores. Santa Fe era el único equipo en el mundo con un nombre profético: la Santa Fe, que es la fe santa, es el único equipo que tiene al león de Judá como mascota, el color rojo de su camiseta es el rojo de la sangre de Cristo, luchaba por la séptima estrella, el séptimo título de Liga, el número perfecto de Dios”, le contó Merino a El Espectador.

Sorprendida por lo que Dios le había dicho, les contó a Camilo Vargas y a su hija, y les pidió que la contactaran con el entonces presidente del equipo, César Pastrana, pero ellos no le pusieron mucha atención. Justo en el torneo clausura de 2010, el Tolima eliminó a Santa Fe en la semifinal con un gol de Wílder Medina en el minuto noventa, cuando prácticamente ya los albirrojos celebraban el paso a una nueva final. “Fue un golpe durísimo para los hinchas y los jugadores. Ese día quedé sorprendida y decidí que como fuera tendría que hablar con la gente de Santa Fe para contarles sobre la maldición que había”, recuerda Sandra. Habló con Pastrana y le pidió que la dejaran entrar a hablar con el plantel, pero en un principio le cerraron las puertas.

Al año siguiente, una vez más Santa Fe quedó al borde de la final. Esta vez fue el Once Caldas el que lo dejó sin opciones. “Algo raro está pasando aquí”, dijo Ómar Pérez en una charla grupal en el siguiente semestre. “No es normal que se nos escapen las cosas de esa manera, algo sobrenatural ocurre”, mencionó el 10. Así que Pastrana tomó la palabra y dijo: “Una señora Sandra me ha escrito desde hace un tiempo contándome sobre una maldición que hay en Santa Fe. Es la suegra de Camilo Vargas. No se trata de una bruja ni nada por el estilo, es una señora cristiana”, comentó. “¿Y cuánto cobra?, que venga”, refutó Ómar Pérez. “Nada, no pide nada a cambio”, respondió César Pastrana.

Antes de un clásico frente a Millonarios los jugadores salieron descalzos a caminar por el terreno de juego de El Campín, mientras oraban y le pedían a Dios porque se hiciera su voluntad en el partido. En el primer tiempo iban 4-0 ganando, luego Millonarios en el segundo tiempo casi empata, pero el resultado fue 4-3. Ese día Wilson Gutiérrez se salvó de que lo sacaran como DT y comenzó una racha de triunfos que terminaría con la obtención de la séptima estrella. Al poco tiempo, después de tener algunas diferencias con el entonces presidente Pastrana, Merino dejó de estar cerca de Santa Fe; sin embargo, siguió en contacto con algunos jugadores como Camilo Vargas, Gerardo Bedoya, Ómar Pérez y Daniel Torres.

Según Merino, la soberbia de César Pastrana, quien hoy en día es el máximo accionista del club, lo ha llevado a creer que todo lo bueno que pasó en Santa Fe fue únicamente gracias a su gestión y a él y le ha quitado el mérito a Jesús. Hizo contactos espirituales diferentes al camino correcto y estos errores son los que tienen al club en esta crisis deportiva, la más dura de su historia. El equipo albirrojo fue el último del primer semestre y en este segundo, después de cuatro fechas, está en el fondo de la tabla.

En medio de la pretemporada, Sandra habló con Daniel Torres, uno de sus pupilos, quien ahora juega en el fútbol español, pero quien sigue teniendo relación con los jugadores de Santa Fe. “Daniel estuvo entrenando unos días en la sede de Tenjo con el equipo y tuvo varias charlas con los jugadores, el cuerpo técnico y el entonces presidente Carreño. Les expuso claramente lo que estaba pasando, que Santa Fe había hecho pactos oscuros que debía romper para volver a la senda victoriosa. Lo único que debían hacer era poner a Jesús en el centro. Daniel los bendijo y el ambiente fue diferente, pero faltó que el presidente fuera obediente y decidiera reconocer que Santa Fe es un equipo de Dios y de nada más”, explica Sandra.

Desde México, en donde está acompañando a su hija, sus nietos y a su yerno, Camilo Vargas, Sandra dice que aún se está a tiempo de reaccionar, que espera que el nuevo presidente, Eduardo Méndez, entienda lo que está pasando y haga caso a un mandato divino de Dios. “Ahí en el plantel hay gente como Luis Manuel Seijas u Ómar Pérez que tienen muy clara la situación, pero el poder de Pastrana es mayor y él lo que quiere es que Santa Fe toque fondo para poder decir que todo lo bueno que se hizo fue por su gestión y para que todos quieran que él vuelva como un salvador. Los milagros de Santa Fe fueron de Dios no de ningún presidente”, finaliza.

875331

2019-08-09T21:00:00-05:00

article

2019-08-10T09:40:57-05:00

[email protected]

none

Redacción deportes

Fútbol colombiano

La maldición que volvió a Santa Fe

37

6592

6629