Desde las 7:45 p.m. por Win

La metodología de Miguel Ángel Russo

Este miércoles, Millonarios busca frente a Equidad su segunda semifinal del año. Por ahora, los dirigidos por el DT argentino están asegurando cupo a Libertadores.

Russo llegó a Millonarios a principios de este año. Mauricio Alvarado

Miguel Ángel Russo camina poco. Los brazos cruzados y la boca entreabierta enfría el pecho. La noche en el estadio El Campín acusa uso de chaqueta, muy gruesa, impermeable, que parece un chaleco salvavidas. De vez en cuando manotea, hace una mueca que muta en sonrisa y se sienta en el banco a dialogar con su asistente, Hugo Gottardi. La mayor parte del tiempo está de pie, al lado de la cancha, escuchando la mezcla de ruidos que termina convirtiéndose en silencio.

Impávido suelta un “vamos, vamos” y vuelve a quedarse callado. Millonarios no pierde hace nueve fechas, más exactamente hace dos meses y 13 días, cuando cayó con Nacional por 3-2. Y en su casa no lo hace desde el 6 de agosto, cuando Júnior, comandado por Yimmi Chará, lo superó 2-1. Desde ese momento, jugando bien o haciéndolo mal, el equipo embajador suma puntos. La practicidad, más allá del juego vistoso, ha sido la clave para un conjunto que aún hoy no convence y que genera odios, perdones, olvidos y felicidad en sus hinchas.

Russo y su manera de hablar con equilibrio. Russo y su Millonarios favorito. Miguel Ángel y el oficio del juego más que la elegancia. “Llegar a la recta final tan sólidos es bueno”, dice el argentino a los medios ya acostumbrados a su tranquilo tono de voz, a su calma que a veces genera desespero, su siempre infaltable pausa. Contra Equidad, en su estadio, los azules no dan un traspié desde el 18 de febrero de 2015, cuando perdieron 3-1. Más de dos años de superioridad, dos temporadas de buenos resultados, tiempo que infunda seguridad, o más bien tranquilidad y un poco de serenidad. Que en el fútbol haya sacrificio es lo primero que les pide a sus jugadores, entre ellos Ayron del Valle, el delantero de 28 años que por fin encontró la calma que necesitaba, la confianza para crear una propia y los goles.

Russo ha probado y se ha equivocado, ha probado de nuevo y ha acertado. Y seguirá haciéndolo, con el ensayo y el error como camino para encontrar lo que quiere en el terreno de juego. El hombre que tiene como hobby caminar por una cancha de golf, mas no jugar al golf, cree en la filosofía de que el fútbol enseña a vivir y que hay que vivirlo de una manera diferente para aprender.

“Así lográs la regularidad. Y eso es importante en este deporte”, apunta, con una sonrisa escueta, que se le trata de salir en plena rueda de prensa y que intenta contener.

Y aunque muchos dicen que su equipo decepcionó en el primer duelo contra los aseguradores, lo cierto es que Millonarios, por ahora, es segundo en la reclasificación (75 puntos en 45 partidos jugados), posición que lo tiene con cupo directo a la Copa Libertadores del próximo año. Este miércoles, desde las 7:45 p.m. (por Win Sports), Russo buscará su segunda semifinal en dos torneos que ha estado a cargo del equipo bogotano. El semestre pasado, en su debut como entrenador en Colombia, clasificó también en el cuarto puesto, superó a Atlético Bucaramanga en cuartos de final (marcador global de 4-2) y perdió con Nacional cuando disputaba un cupo a la final (el cuadro antioqueño pasó al ganar 1-0 en Medellín y tras igualar sin goles en Bogotá).

“No estoy ansioso. Por el contrario, estoy muy tranquilo. Sé lo que hemos hecho y sé lo que podemos llegar a hacer”. Son las palabras de un hombre que entiende que en este deporte no se puede andar corriendo porque sí a toda hora, que es más productivo y genera menos desgaste poner la pelota a rodar. Veremos si a su equipo no le hace falta nada para meterse, otra vez, entre los cuatro mejores del país.