Santa Fe y Millonarios, en el más reciente clásico que se jugó en El Campín.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
A dos fechas del cierre, el campeonato colombiano dejó de ser una carrera abierta. La tabla ya no se mueve con la misma lógica de hace un mes. Ahora es un juego de probabilidades, en el que el margen de error es mínimo y, en varios casos, inexistente. Hay seis equipos despreocupados: Nacional, Pasto, Junior, Tolima, Once Caldas y un América que, incluso sin jugar al día, ya compite más contra la matemática que contra sus rivales. Lo suyo es cuestión de tiempo: dos puntos lo meten, una victoria lo instala sin discusión. Lo demás es ruido.
El...
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