Las Superpoderosas van por por su clasificación al Mundial de Francia

Un arranque con lágrimas y un desenlace con sonrisas. Les dijeron de todo. Pero enderezaron el rumbo, callaron bocas y desde este jueves (7:15 p.m.) disputarán la fase final del Sudamericano Sub 20 de Ecuador.

Las “Superpoderosas” se clasificaron segundas del Grupo B con nueve puntos, tres menos que Paraguay. / FCF

Un comienzo con espinas. Y es que el estreno de la selección femenina Sub 20 de Colombia fue pálido, gris y hasta triste. La caída 6-1 frente a Paraguay el pasado sábado 13 de enero en su debut en el Suramericano de la categoría desencadenó críticas, burlas y humillaciones.

De unas chicas que ven en el fútbol una salida. Que se ven obligadas a labrar su camino por su propia cuenta. Cabizbajas, aceptando la debacle, se fueron a preparar el siguiente partido, que sería dos días después ante Ecuador, el equipo anfitrión. No había tiempo para duelos.

“No fue nuestro mejor día. Cometimos muchos errores. Afuera se dijeron muchas cosas: que fuimos a hacer el oso, que de “Superpoderosas” no teníamos nada, en fin. Sentimos rabia, pero nos arropamos, levantamos la cabeza y pasamos la página”, señala Angie Castañeda, figura y dueña de la camiseta 10 del combinado tricolor.

El técnico del equipo, Carlos Quintero, las llevó a una iglesia a desahogar las emociones y a renovar energías. “Este es un grupo en el que todos somos personas de fe. Siempre hay tiempo para Dios. Fue un momento de darle gracias y pedirle alientos para lo que venía”, agrega la atacante.

Y así fue: contra los pronósticos vencieron 4-1 a las ecuatorianas mostrando una cara diametralmente opuesta a la del debut. Paradas en el delgado limbo de meterse en la pelea o adentrarse en el pantano de la eliminación para empacar maletas de manera prematura, enfrentaron a Perú por la tercera fecha del Grupo A.

En ese momento llegó el éxtasis. Se impusieron 9-0 frente a las blanquirrojas y le pusieron un silenciador a las pistolas. Entonces, el común denominador fueron los aplausos. Angie Castañeda brilló convirtiendo cinco goles y se llevó todas las miradas. Un bálsamo de tranquilidad e inyección anímica para lo que venía: Argentina.

La figura, otra vez, fue Castañeda. La jugadora de Independiente Santa Fe firmó un doblete en el triunfo 3-1 y se convirtió, con ocho goles, en la máxima artillera del certamen. Ha marcado en todos los partidos que ha jugado. La selección albiceleste fue el último peaje para certificar el tiquete a la fase final del Suramericano en el que Brasil, Paraguay, Venezuela y Colombia lucharán por los dos billetes al Mundial de la categoría que se disputará en agosto de este año en Francia.

“El objetivo que tenemos es ganar el Suramericano y tener una buena presentación en la cita orbital. Miramos para arriba, porque somos un grupo unido y confiamos a muerte en Carlos, nuestro entrenador”, dice Castañeda, quien juega fútbol desde los 12 años.

Su padre fue futbolista de las selecciones de Bogotá. Viéndolo, sentada en el borde de la cancha, empezó su romance con la pelota. Aunque lo suyo, en ese momento, era el patinaje.

“Me tocó ponerme a jugar con los hombres. Era la única niña, todos me miraban muy raro. Fue difícil, no puedo decir mentiras, pero a medida que se me fueron abriendo las puertas todos empezaron a creer en mí. Incluso mis padres, que siempre me decían que lo mío eran los patines.

En Ámbato, ciudad que se encuentra en el corazón de Ecuador, a 2.580 metros sobre el nivel del mar, serán los tres duelos definitivos de Colombia.

La primera parada para el conjunto dirigido por Carlos Quintero será hoy (7:15 p.m.) frente a Brasil, cuadro que tuvo puntaje perfecto en el Grupo B.

Luego, el domingo, se medirán ante Venezuela, comandada por una de las mejoras jugadoras del mundo: Deyna Castellanos.

Y cerrarán el próximo miércoles ante el equipo más contundente del torneo, Paraguay, que viene de ganar todos sus partidos del Grupo A. El mismo combinado que sacó lágrimas en el estreno de las colombianas, pero que ahora puede ser testigo de la consagración de las juveniles. Dicen, por ahí, que lo más lindo del fútbol es que siempre da revancha.