Leones se llevó un valioso empate de Cúcuta

De manera agónica, el equipo de Itagüí igualó 2-2 con el cuadro motilón. Eliecer Espinosa, la figura para los antioqueños al marcar el empate en el cuarto minuto de adición.

El partido de vuelta será el próximo domingo.@Leonesfutbolc

Las emociones que no se vieron durante 80 minutos se vivieron en los últimos 10. El roce de Wilmar Cruz sobre Breiner García para que uno de los jugadores más grandes del Cúcuta se dejara tumbar por uno de los más pequeños de Leones, para que el juez pitara penal y Jonathan Agudelo marcara el 2-1 parcial. Después llegó el remate al palo derecho de Eliecer Espinosa y el 2-2 final, con el tiempo casi que cumplido, y silencio en el estadio General Santander, y desazón en la gente, en el banco, en todo lado. El cuadro motilón dejó escapar la victoria y ahora deberá buscar la final del Torneo Águila en Itagüí el próximo domingo

Hubo ambición a pesar de las limitaciones y eso hay que valorarlo. Un poco más por parte del Cúcuta, del local, el de la obligación ante los 24 mil espectadores. El que se fue adelante con un gol de Jonathan Agudelo tras la pifia de Wilmar Cruz. El delantero que no sabe rechazar en su propia área, el otro que sí sabe concretar.  Sin embargo, Leones empató gracias al tanto de Cristian Serna (minuto 79). Él mismo inició la jugada, él mismo la terminó.

Y llegó la ventaja para Cúcuta, y los nervios del equipo antioqueño, y que tire todas las pelotas para arriba, que ataque sin importar cómo. Y apareció el adjetivo agónico, necesario para entender este partido, y el empate y la celebración con las rodillas sobre la cancha y los abrazos con la fatiga reciente. Y del otro lado no hubo palabras, tampoco explicación, el triunfo fue efímero, el empate no.

Los goles para el equipo de Juan Carlos Álvarez llegaron desde el banco, el punto también. Una obra genial conseguida con esfuerzo, con más vehemencia que fútbol, con más empuje que orden. Leones dejó todo listo para definir en su casa, en su cancha y con sus condiciones. Lo sucedido hoy en la capital de Norte de Santander deja claro una cosa: las transfusiones de optimismo en momentos de incertidumbre funcionan, así a secas, y que la teoría rudimentaria puede llegar a ser más efectiva que la pulcra.