Leones y su duro camino a la primera división del fútbol colombiano

El equipo antioqueño jugará en la primera división desde 2018.

Festejo de Leones el domingo, en Itagüí. / Luis Benavides

A veces uno tiene que moverse de un lado a otro para encontrar su lugar en el mundo. Y eso también les pasa a algunos equipos de fútbol. Como a Leones, que tuvo como sede Rionegro, pasó después a Bello antes de terminar en pleno corazón del Urabá antioqueño (Turbo). Sin embargo, el lugar en el que el nuevo integrante de la primera división del fútbol colombiano lograría el suceso más importante en su historia sería al sur del Valle de Aburrá, en Itagüí. Pero no sólo cambió de municipio, también lo hizo de nombre, en 2015, cuando dejó de llamarse Deportivo Rionegro. Sumado a eso salió de la crisis económica que lo llevó a la zona bananera a jugar en el estadio John Jairo Tréllez, un escenario con el paso amarillo por el calor calcinante y con una pista de atletismo impecable.

Antes del 26 de noviembre de 2015, el año más importante para este pequeño equipo de fútbol había sido 2008, cuando rematando esperanzas y deseos la entonces directiva llevó a René Higuita para que ayudara a ascender al equipo. De la mano del histórico arquero ganaron el torneo del primer semestre, lo que les dio el derecho a jugar la gran final de año frente a Real Cartagena (4-2). Y en la serie de promoción, otro conjunto antioqueño los dejó por fuera: Envigado (el cuadro naranja ganó 3-1).

Esta temporada, con Juan Carlos Álvarez al mando, Leones llegó a 70 puntos en la reclasificación en 40 partidos disputados, es decir, un rendimiento del 58,2 %. En el segundo semestre del torneo de la B ganó 12 partidos e igualó y cayó en cinco oportunidades, sin mencionar que sumó un total de 29 goles a favor, siendo uno de los equipos más goleadores. Una campaña impecable, una planeación perfecta y un resultado esperado.

A partir de 2018, Leones será el quinto equipo antioqueño en la Liga Águila (Nacional, Medellín, Envigado y Águilas) gracias a un cupo ganado por jugadores que aprendieron que lo mejor de fracasar durante muchos años es volver a comenzar.