Lo que el fútbol colombiano debe aprender del alemán

A propósito del convenio entre la Dimayor y la Bundesliga. Así se desarrolló el fútbol de Alemania tras el fracaso de la Eurocopa de 2000. Enseñanzas para Colombia.

Jugadores del Bayern Múnich tras el triunfo de esta semana en Uefa Champions League ante el Celtic de Escocia. AFP

Un fracaso fue suficiente. Tocar fondo, la motivación para querer superarse y trazarse un gran objetivo: ser los mejores del mundo. En al Euro de 1996 Alemania se quedó con el título venciendo en la final 2-1 a República Checa. En el Mundial de Francia 1998 perdió en cuartos de final 3-0 ante Croacia y dos años más tarde, en le Eurocopa de 2000 vivió uno de los golpes más duros, quedando eliminado en la primera ronda. En los partidos ante Portugal, Rumania e Inglaterra sólo marcó un gol y recibió cinco. Fue el peor torneo de la selección que había sido hasta ese momento tres veces campeona del mundo.

Desde ese momento entendieron que había que mirar hacia el futuro y comenzar a preparar a las nuevas generaciones de futbolistas de una manera diferente. La Federación Alemana de Fútbol obligó a que los 36 clubes (Primera y segunda división) invirtieran en centros de entrenamiento para los jóvenes y en capacitaciones para los entrenadores.  No se dio opción, cada equipo de la Bundesliga tenía que crear academias de formación.

Por cosas del fútbol, la misma base de jugadores que fracasó en la Euro 2000 fue al Mundial de Corea y Japón y quedó subcampeona del mundo, perdiendo 2-0 ante Brasil en la final. Sin embargo, esta buena actuación no modificó en nada los planes y el proyecto de trasformación del fútbol alemán siguió.

En 2003 se creó un programa de desarrollo de talentos que busca identificar promesas y educarlas. Además, con mano firme se obligó a los clubes a invertir en los juveniles, aquel que no lo hiciera no podía participar en la Bundesliga. Así fue como nacieron las Escuelas de Fútbol Élite, en las que se desarrolló un sistema de siete etapas de formación. Comienza con niños entre seis y siete años y termina con jugadores de 21. Este proceso inicia en los clubes locales aficionados, pasa por la tercera y segunda división, hasta ascender a la primera. De forma paralela, está el fogueo en equipos nacionales Sub 15, Sub 17 y Sub 19.

Después de 14 años se comenzaron a ver resultados en cuanto a títulos. De hecho, la mayoría de los jugadores que salieron campeones del mundo en Brasil 2014 hicieron este proceso de formación. Y lo mejor es que este nuevo sistema no sólo benefició a los futbolistas sino a los entrenadores. Al día de hoy el país teutón cuenta con cerca de 30.000 técnicos con licencia B de la UEFA y más de 1000 con la posibilidad de dirigir al más alto nivel.  

Este año, por ejemplo, Alemania ganó la Euro Sub 21 y al mismo tiempo la Copa Confederaciones de la FIFA con un equipo B. Para el Mundial de Rusia 2018, los dirigidos por Joachim Löw son favoritos a retener el título, algo que sólo han hecho en la historia Italia (1934, 1938) y Brasil (1958, 1962).

Como negocio la Bundesliga también es ejemplo. Todos los años los clubes de la A y la B deben entregar a la organización sus balances. Si gastaron más de lo que recibieron son sancionados. Además, por regla el 51% de la propiedad de cada equipo debe pertenecer al club y no a terceros, esto con la intención de impedir que se acerque gente con dineros de origen dudoso.

Respecto a los derechos de televisión, cada equipo recibe una tarifa de acuerdo a los años que lleva en primera y el escalafón actual. Los derechos se los reparten dos canales públicos, uno de TV abierta y otro de cable. En cuanto a los otros pagos, se da un bono de cuatro millones de euros al equipo campeón y también se da uno a los clubes por cada jugador que es llamado a la selección.

Es mucho lo que hay que aprenderle al fútbol alemán. Su desarrollo en los últimos años es ejemplo para muchos países del mundo, sobre todo para los de nuestra región en los que la infraestructura es precaria, pero hay condiciones que se pueden mejorar con la idea de ser más competitivos.

El convenio

Hace un par de semanas, el presidente de la Dimayor, Jorge Perdomo se reunió en Fráncfort, Alemania, con el director de la Bundesliga, Christian Seifert, para firmar un convenio de cooperación entre la liga colombiana y la alemana. Se logró un acuerdo para que los alemanes puedan ayudar en tres aspectos fundamentales. Primero, en la capacitación a los dirigentes de los clubes de fútbol en Colombia. Segundo, en la capacitación a técnicos de divisiones inferiores y fútbol femenino. Tercero, en intercambio de partidos amistosos de preparación. “En este punto es muy probable que entre julio y agosto del 2018 vengan clubes alemanes a hacer parte de su pretemporada en Colombia y jueguen algunos partidos amistosos contra nuestros clubes”, le comentó Perdomo a El Espectador.

En los próximos meses vendrá al país Lothar Matthäus a dictar unas charlas en las que contará sus experiencias en la trasformación del balompié teutón, además se espera que desde los primeros meses de 2018 comiencen a venir entrenadores experimentados de Alemania a capacitar a los colombianos.

El presidente Perdomo le reconoció a este diario que dos puntos en particular le llamaron la atención de la Bundesliga, que se pueden aplicar a corto plazo en Colombia. “El sistema Bundesliga prime. Dimayor paga en pasajes aéreos 12 mil millones de pesos al año y la Federación un poco menos. Lo ideal sería que nosotros mismos pudiéramos prestarles ese servicio a los clubes. En total podríamos facturar cerca de 15 mil millones de pesos”, destaca. Añadió que “Alemania viene desarrollando vallas virtuales. Esto consiste en que en el estadio se está viendo una valla, pero para otras regiones se puede poner publicidad para otros países. Si hacemos eso acá podremos aumentar recursos”.

Puede que el talento de los futbolistas esté, pero sin duda lo que más aleja al fútbol colombiano del alemán es la infraestructura. El único equipo con estadio propio es Deportivo Cali y los que tienen sede propia de entrenamiento con especificaciones técnicas se cuentan con los dedos de una mano. “Es cierto que nos falta mucho por mejorar en ese aspecto, pero la verdad es que en los últimos años hemos avanzado mucho. Todos queremos crecer y este tipo de convenios o el que hicimos con la Liga de España hace un tiempo, nos hacen mejorar”, concluyó Perdomo.