Los retos del Boyacá Chicó

Salvar la categoría será el gran objetivo del equipo ajedrezado, que regresó a la A tras un año en la B. Otra vez habrá clásico en Tunja.

El Boyacá Chicó ganó la gran final del año de la B al Leones de Itagüí, equipo que también ascendió. Luis Benavides

“El ajedrezado es de primera”, repetían con euforia cada uno de los jugadores del Boyacá Chicó, que, tras vencer a Leones de Itagüí en la gran final del Torneo Águila, aseguró un cupo para disputar la Liga desde 2018. Lágrimas de emoción, cánticos de alegría y abrazos rompecostillas se vieron entre los jugadores, el cuerpo técnico y los directivos del equipo de Tunja. Este objetivo de llegar a la primera división es el que se trazan los 16 clubes a comienzo de año y sólo dos pueden terminar la temporada habiéndolo cumplido. Pero ahora, para los directivos, sobre todo, llega la obligación de armar un proyecto sólido que permita mantenerse. En la tabla del descenso de 2018 Leones, Chicó y Huila comenzarán de últimos y desde el primer partido del año deberán pensar primero en alejarse de la cola que en buscar títulos en la A.

Eduardo Pimentel, dueño del equipo de Tunja, mostró su preocupación por los 90 puntos con los que comenzará Chicó en 2018 en la tabla del descenso, tres menos que equipos de la A como Alianza Petrolera y Once Caldas. Al respecto, Pimentel comentó que “eso me quitó toda la alegría que tenía y me dejó muy aburrido. Si el América, con esa gran campaña, plata, la mejor hinchada del país y ese gran esfuerzo de todo tipo, sufrió mucho, ¿qué esperanza podemos tener nosotros?”. “Esto desinfla al que sea. Toda la vida estuve y voté en contra de esa injusticia. Condenados estamos, pero así es el sistema, contra él no podemos”, concluyó.

En los primeros 12 años del Chicó en primera división, el equipo hizo grandes campañas, quedó campeón una vez (2008-I), promovió a jugadores profesionales, como Luis Yánez, Wason Rentería y Marco Pérez, quienes llegaron incluso al fútbol de Europa, y llevó el fútbol profesional al departamento de Boyacá. Poco a poco se ganó el cariño de Tunja y sus logros motivaron a otro club, Patriotas, para llegar a primera. Este será un nuevo clásico que se jugará en 2018.

Pero el descenso del Chicó llegó porque no hubo apoyo económico para el dueño del equipo y eso le costó a la hora de competir. En la B logró armar un proceso sólido con jugadores jóvenes, que entendieron el mensaje del entrenador Jhon Jaime Gómez. Quedaron campeones del primer semestre del Torneo Águila y ahora vencieron a Leones, campeón del segundo semestre.

Regresar a primera seguramente le implicará a Pimentel más gastos. Muchos jugadores le exigirán contratos más altos, y si quiere mantener la categoría deberá reforzarse con futbolistas que están acostumbrados a ganar más de lo que se paga en la B. El gran reto en estos meses para el Chicó será conseguir apoyo de la empresa pública y privada. Luego se pensará en reforzar la nómina. La celebración ya quedó atrás.