El Suramericano empezará el sábado

Manejar la cabeza es el gran reto de la selección sub-15

Jorge Serna, DT del equipo nacional, reconoció que los egos son el principal problema de estos jóvenes, que el sábado comienzan su participación en el Sudamericano de la categoría, en Paraguay.

Serna trabajó en las divisiones menores de Millonarios. / Gustavo Torrijos
Gustavo Torrijos- El Espectador

Los primeros ladrillos del futuro. Hoy amaneció en Asunción (Paraguay) la selección colombiana sub-15, que este sábado se estrenará en el Suramericano de la categoría ante Venezuela. El equipo lo dirige Jorge "Chamo" Serna, quien ha tenido como principal objetivo implantar una conciencia colectiva en un cuadro tricolor plagado de individualidades.

En niños que están haciendo la transición a la adolescencia y solo piensan en una cosa: sobresalir ellos mismos, ser los jugadores distintos, todo por encima del conjunto.

Y es el mismo sistema el que ya los encamina hacia ese rumbo: las marcas deportivas tienen una carrera por contratar a las “nuevas joyas” del fútbol colombiano, por lo que casi todos los jugadores ya tienen acuerdos firmados con Nike y Adidas. Asimismo, la lucha también se libra entre los agentes, quienes les endulzan el oído a estos jóvenes con tal de lograr un convenio de representación. Y varios de ellos ya son el principal músculo económico de sus hogares. Y dos de los pelados del plantel intentarán desmarcarse de la sombra de sus hermanos, ambos jugadores de la selección de mayores: Juan José, hermano de Yerry Mina, y Jesús, hermano de Lucho Díaz.

Mucha información y carga para unos niños que siguen pensando en el Fortnite, los dibujos animados, las tareas de matemáticas y en divertirse jugando en el barrio. Y el actor principal para contrarrestar esos remolinos es Rafael Sabaraín, psicólogo de la selección, quien es una especie de padre para los jugadores y reconoce que hay una gran calidad humana y buen rollo en este plantel.

Acerca de estos temas y el papel que tendrá el combinado tricolor se refirió el técnico de la selección, Jorge Serna.

¿Con que selección se ha encontrado tanto a nivel de juego como humano?

Hablar de profesionalismo en esta edad no cabe, pero veo una capacidad impresionante para aprender. Una edad en la que son como esponjas, reciben y reciben información. Si la asimilan y la logran extrapolar a su vida diaria, a su entorno social y al terreno de juego, creo que hay proyectos de vida con muchos valores.

Uno de los principales desafíos a estas alturas es manejar la cabeza de ellos. ¿Cómo trabajan la parte mental?

Nosotros, los que conocemos los procesos de desarrollo, sabemos que entre los 13 y 16 años es la etapa de crecimiento. No solo en el aspecto fisiológico, sino socioemocional, porque se evidencian muchos cambios, y ahí es donde es importante el trabajo de todo el grupo interdisciplinario. La parte del psicólogo es fundamental, ya que están pasando de ser esos niños que tienen un individual, un superyo o un egocentrismo a unos chicos que tienen que convivir en una sociedad y pasar a ser más colectivos. Deben entender el juego desde un aspecto en conjunto. Sabemos el rol que necesitamos tener como formadores, pues finalmente es una edad maravillosa, la de oro: es la de los aprendizajes.

¿En qué consistió el proceso de preparación de esta selección?

Tuvimos seis microciclos, dos de ellos en competencia, más un partido internacional contra Ecuador. Nos queda la tranquilidad de que vienen por buen camino y están en el punto ideal de competencia. Hay que ajustar detalles en algunos aspectos y sectores del campo, que con sesiones de campo vamos a afinar en estos días.

¿Cómo ha vivido esa sinergia de la que tanto habló Queiroz entre las selecciones juveniles y la mayores?

Se sabe que se está trabajando en un proceso, se quiere encadenar todas las categorías. Ya hemos tenido tres reuniones con él. También con los de la sub-17 (Héctor Cárdenas) y la sub-20 (Arturo Reyes). Uno tiene identificado el país, eso nos permite entender que hay diversas características, y hay que buscar a los jugadores que se ajusten a un modelo de juego que identifique al fútbol colombiano. Nosotros tenemos que entender cuál es el estilo que queremos construir y formar para nuestro fútbol.

¿Y ese estilo cuál es?

Se está trabajando mucho en la posesión de la pelota, en la recuperación tras pérdida rápida, un fútbol progresivo, en bloque, que no se alargue, que tenga claras las estructuras cuando se tiene el balón y cuando no, y cómo hay que defenderse.

Dos atacantes de esta selección llegan con el cartel de ser los hermanos de hombres del equipo de mayores. ¿Qué opinión tiene de Juan José Mina y Jesús Díaz?

Juan José es un jugador importante, que ha crecido, que se ha asociado y tiene muy claro su objetivo. Jesús, por su parte, es un chico que realmente ha crecido a medida de que pasan los microciclos.

Y hablando de los que no están... ¿por qué no tuvo en cuenta a Miguel Monsalve, quien estuvo en dos microciclos y es catalogado como la gran promesa de Independiente Medellín?

Es una decisión del cuerpo técnico, tras un proceso de captación. Somos un grupo de trabajo y estamos luchando para que estos equipos crezcan, este espacio es para los mejores y los que no están no estaban en las condiciones en el momento en el que nosotros queríamos que estuvieran.

¿Qué identidad espera imprimirle a este plantel?

Cada club en el que juegan ellos tiene su estilo, que ha dado resultados, pero acá necesitamos construir un modelo de juego colectivo.

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Thomas Blanco- @thomblalin

Fútbol colombiano

Manejar la cabeza es el gran reto de la selección sub-15

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