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Muchos delanteros celebran con rabia cuando vuelven a anotar luego de una larga sequía. Gritan, se quitan la sal y hasta desafían a quienes minutos antes lo silbaban o insultaban.
Pero Carmelo Valencia no es así. Apenas le marcó el primero de sus dos goles al Independiente Medellín cerró los ojos y le agradeció a Dios. Después se perdió en el abrazo de sus compañeros y, finalmente, rumbo al centro de la cancha, devolvió con aplausos las ovaciones de los hinchas embajadores que estaban en la tribuna occidental.
“Fue un gol muy bonito, en una acción que hemos practicado bastante con Juan Carlos García y Nilton Bernal. Bustos la tiró perfecta, al medio del área, y yo anticipé al defensa, me levanté bien, porque venía impulsado, y la conecté perfecto”, explicó el delantero nacido en Tutunendo, Chocó, el 13 de julio de 1984.
En el segundo tiempo volvió a anotar, esta vez luego de una acción individual en la que amagó ir hacia el centro para rematar con pierna izquierda, pero enganchó y terminó pegándole con la derecha. Su disparo se metió en un ángulo imposible para el arquero Aldo Bobadilla y Millos volvió a celebrar.
Carmelo corrió entonces hacia el banquillo e invitó a todos sus compañeros a unirse al festejo, incluso a Ricardo Ciciliano, quien estaba al otro lado del terreno de juego y le había dado el pase previo a la jugada del gol.
“Lo hice porque este es un grupo bonito, sano, luchador. Merecíamos una victoria así para llenarnos de confianza y darle seguridad a la gente, para que nos apoyen y no salgamos del estadio puteados y aburridos”, dijo Valencia ya afuera del campo, cuando fue sustituido por Óscar Briceño.
Antes sufrió un duro golpe en su rodilla izquierda, cuando fue a disputar un balón con el central paisa Leyton Jiménez. Por fortuna, fue apenas la sensación del impacto, pues pisó mal al caer y creyó que se había lesionado.
Finalmente, con un golazo del juvenil Pedro Franco, Millonarios selló la victoria 3-0 ante un relajado Medellín, que ya clasificado apenas mostró destellos de su orden defensivo y su contundencia.
En la conferencia de prensa el técnico albiazul, Luis Augusto García, destacó la actitud de su equipo y la fortuna a la hora de definir, que fue la gran diferencia con respecto a las presentaciones anteriores en El Campín: “No hemos jugado brillantemente en casa, eso es claro, pero tampoco habíamos tenido suerte frente al arco, felizmente lo hicimos ante un rival muy calificado como el Medellín y le pudimos dar una alegría a esta gente, que por momentos también nos ha silbado e insultado”.
El veterano entrenador expresó su satisfacción por las dos anotaciones de Valencia. “Me alegro por él. Es un buen muchacho, una fantástica persona, merecía un festejo porque ha trabajado para eso”.
Hace un par de semanas García había criticado la falta de contundencia de su equipo y la poca efectividad del ex delantero que debutó como profesional en 2003, con el Nacional, y luego pasó por Pasto y Real Cartagena.
“Uno no puede tapar el cielo con las manos. A uno lo miden por goles, no por lo que corra y luche dentro de la cancha, así que asumí esas palabras como un reto. No es que ahora seamos los mejores del mundo, porque antes tampoco éramos los más malos”, reclamó tímidamente Carmelo entre micrófonos, grabadoras y cámaras.
Después, antes de salir del estadio, firmó un par de autógrafos, saludó a algunos amigos y dijo: “Lo único que puedo asegurar ahora es que estamos optimistas y confiados en que vamos a clasificar, pues sólo dependemos de nosotros. Ya en los cuadrangulares veremos, porque la ilusión que tenemos es muy grande”.
En medio de aplausos y vivas Carmelo partió veloz hacia su casa, así como va Millonarios en la recta final del torneo, en la que espera que los goles de Tutunendo sigan apareciendo para poner a bailar a ese ritmo a toda la hinchada. El miércoles, ante Pereira, una nueva final, para después volver a casa a asegurar la clasificación ante Equidad y no depender del último juego del torneo, en Cali ante el América.
Santa Fe respira, tras triunfo en Medellín
Aunque aún se mantiene por fuera de los ochos clasificados a los cuadrangulares semifinales (noveno, con 21 puntos), Independiente Santa Fe logró este domingo un triunfo importante en el estadio Atanasio Girardot, 2-1 frente a Atlético Nacional, con tantos de Daniel Néculman y Juan Carlos Quintero, ambos en el primer tiempo. A los cardenales, que a diferencia de los últimos partidos del domingo mostraron una buena disposición futbolística, les resta jugar contra Caldas y Cali, de locales, y Pasto, de visitantes. Sus opciones matemáticas están claras, pero deberán ganar por lo menos seis de los nueve puntos que quedan por disputar.