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Un jueves gris para el fútbol colombiano. Hay luto en el balompié nacional. Se fue uno de los grandes, de los históricos, de los que siempre serán recordados: Delio ‘Maravilla’ Gamboa. Falleció en Cali a los 82 años. El último suspiro de un jugador que deslumbró con su técnica y fascinó con su gambeta por los estadios del país vistiendo las camisetas de Atlético Nacional, Millonarios, Santa Fe, Once Caldas y Deportes Tolima. Tanta fue la clase de este jugador, que también hizo parte de la selección de Colombia, esa que estuvo en el Mundial de Chile 1962.
Nació en Buenaventura y logró escalar peldaños hasta llegar al profesionalismo. Desde un comienzo empezó a destellar con su gran juego. En 1956, cuando todavía suspiraban por los recuerdos de la época de El Dorado, su calidad embrujó con la selección del Valle del Cauca en un campeonato nacional aficionado en Medellín. Eso le sirvió para que los ojos del mundo del fútbol se posaran sobre él. Un año después fue convocado a la selección de Colombia para el Campeonato Suramericano y las eliminatorias para el Mundial de Suecia 1958.
En esas eliminatorias, el seleccionado nacional, que ofició como local en Bogotá, apenas pudo sumar un punto en el grupo tres, que compartió junto a los combinados de Paraguay y Uruguay. Igualó su primer encuentro 1-1 frente a los charrúas, el 16 de junio y perdió los compromisos siguientes frente a los guaraníes (3-2), Uruguay en Montevideo (1-0) y Paraguay en Asunción (3-0). Clasificaron para ese campeonato del mundo por la Conmebol Brasil, Argentina y Paraguay.
A pesar de que en esas eliminatorias Colombia no tuvo una buena presentación, Gamboa firmó su primer contrato profesional. Lo hizo con Atlético Nacional, equipo en el que no duró mucho porque el ‘Caimán’ Sánchez lo pidió para jugar en México con el Oro de Guadalajara. Tan notable era su juego, que se ganó rápidamente el cariño del público mexicano. Se convirtió en una estrella, era adorado y querido. Tanto, que tuvo que devolverse a Colombia casi a escondidas para atender el llamado a la selección de Colombia que preparaba el Mundial de Chile en 1962, así lo dio a conocer Hernán Peláez en su libro ‘Nuestro fútbol 1948 - 1976’.
Tuvo la oportunidad de irse a jugar a España, pero como siempre lo reconoció, le dio susto arrancar para ese fútbol tan profesional y a la vez exigente. Dejó pasar una oportunidad dorada y en 1961 regresó a Millonarios. Ese cuadro embajador que deslumbró bajo las órdenes de ‘El médico’ Gabriel Ochoa Uribe. Ganó los campeonatos de 1961, 62, 63 y 64. Posteriormente pasó a Santa Fe, nuevamente bajo las órdenes de Ochoa, quien era uno de sus mayores admiradores. Con los cardenales se coronó campeón en 1966. Pasó después por el Once Caldas, Tolima y regresó a Millonarios, equipo en el que finalmente se retiró en 1974.
Hernán Peláez, en el citado libro, lo describió como un ejemplo para los jugadores colombianos de la época por su seriedad y profesionalismo. Mientras que Mike Forero Nogués, en una nota publicada por El Espectador el 2 de septiembre de 1967 afirmó: “El juego de Gamboa es hábil, preciosista en algunos momentos, eficaz en otros, pero por encima de todo, talentoso. Difícilmente se encuentra, en muchas leguas a la redonda, un jugador más inteligente”. Hoy se va la ‘Maravilla’, ‘El César Negro’, una leyenda del fútbol colombiano, que siempre será recordada.