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La hinchada de Millonarios está dividida. Buena parte de la afición confía en que el técnico Ricardo Lunari y sus muchachos retomen el camino de la victoria y clasifiquen a los cuartos de final de la Liga Águila. Otros seguidores embajadores, cada vez más, pierden poco a poco las esperanzas de ver a su equipo pelear el campeonato. Los primeros se dejan llevar por el amor incondicional que le tienen al club y los segundos han aceptado con resignación las pruebas que se han visto en las canchas.
“A punta de corazón y ganas no se alcanza a clasificar”, salieron diciendo de El Campín, la tarde del sábado, luego del dramático empate 1-1 ante Equidad, por la octava jornada.
La verdad es que el equipo albiazul mostró mayor actitud que en los juegos que perdió ante Equidad y Expreso Rojo por Copa y Tolima, y Cali por Liga. Sin embargo, no tuvo claridad a la hora de generar peligro en el arco rival y terminó apostándoles a los pelotazos y al empuje de algunos de sus jugadores.
De hecho, la impotencia hizo que al final el técnico señalara al árbitro como el responsable de que Millonarios no ganara: “Nos perjudicó. No hablo de mala fe, ni de mala intención, pero está claro que los arbitrajes nos han perjudicado varias veces”, señaló.
Aunque aceptó el mal momento futbolístico por el que pasa el plantel, advirtió que “si alguien piensa que quiero hacerle daño a Millonarios está loco. Desde el cuerpo técnico hasta el último de los jugadores trabajamos siempre con el corazón”.
Por eso destacó la manera como sus dirigidos lucharon hasta el final del partido, algo muy diferente a lo que ocurrió a mitad de semana en la derrota en Zipaquirá, ante Expreso Rojo: “Eso sí que no puede volver a ocurrir”.
Dudas y pocas variantes
Del compromiso de Lunari y su amor por el club nadie tiene dudas. Sin embargo, su capacidad como estratega sí está en entredicho. Millonarios todavía no muestra en la cancha una identidad clara de juego, un estilo. Tampoco tiene variantes cuando el plan inicial no funciona.
“Vamos a replantear la forma de jugar hasta encontrar la mejor formación. Tenemos que mejorar el orden y la tenencia de balón. En el interior del grupo tenemos bien claro de qué manera queremos jugar y trabajamos para eso”, dijo un poco amargado porque Millonarios, que le había ganado a Patriotas, Cúcuta y Cortuluá, cedió sus primeros puntos en casa. “No importa si jugando bien o mal, pero queríamos ganar”.
El argentino, con la sinceridad de siempre, aceptó que “fue un partido de mucha tensión para el equipo, por todo lo que pasó en las semanas anteriores. “Tenemos que ser más seguros y certeros para definir los partidos en El Campín, pero para los muchachos no ha sido fácil recibir tantas criticas y eso hace que por momentos nos llenemos de ansiedad”.
Lunari finalizó diciendo que “estamos pasando por momentos duros, pero hay que salir del pantano, tenemos que recuperarnos como sea”.
Sus jugadores, que atendieron a la prensa en la zona mixta, también fueron autocríticos, pero advirtieron que van a superar la adversidad. “Nos vimos mal en la primera mitad, porque queríamos darle una victoria a la afición y salimos muy ansiosos. Pero en el segundo tiempo metimos al rival en su campo, merecimos mejor suerte”, señaló Fabián Vargas, quien no podrá jugar mañana en Pereira, ante Águilas Doradas, por la octava jornada de Liga, debido a que acumuló su tercera tarjeta amarilla.
“Todo pasa, nada es para siempre”, dijo el volante Javier Reina, para quien “necesitamos un par de buenos resultados para volver a tomarnos confianza”.
El delantero Fernando Uribe, por su parte, ofreció disculpas a la hinchada, pero le envió un mensaje de esperanza: “Hay que tener fuerza y fe. El camino es largo y todavía tenemos muchos puntos por disputar”.
Millonarios ha jugado seis partidos en la Liga Águila. Ganó tres, empató uno y perdió dos. Anotó 11 goles y recibió 8, por lo que su balance no es realmente malo. Suma 10 puntos y todavía tiene dos partidos pendientes, uno contra Pasto en casa y otro frente al Once Caldas, en Manizales. Por Copa Águila, en cambio, ha perdido sus dos presentaciones: 3-1 contra Equidad y 2-1 ante Expreso Rojo.
Tras cuatro partidos seguidos sin victorias, pero sobre todo jugando muy mal, las alarmas en el club ya se encendieron. De acuerdo con una fuente cercana a la junta directiva, si el equipo no suma al menos cuatro puntos en los duelos ante Águilas y Santa Fe, Ricardo Lunari podría ser licenciado.
Esa, sin embargo, no es la solución, porque ningún entrenador se haría responsable de una eventual eliminación si asume la batuta del equipo en la undécima jornada.
Sin embargo, ya están sonando nombres. Alexis García y Leonel Álvarez entre los que están disponibles de inmediato. Y Alberto Gamero, quien rescindiría su contrato con el Tolima, pero sólo puede llegar al final de este semestre.
Y aunque Lunari tiene parte de responsabilidad por el mal momento que vive Millonarios, no es el único responsable. Los directivos no supieron reforzar debidamente al equipo y aceptaron sin dudar las recomendaciones del técnico.
Y la mayoría de los jugadores no han rendido como se esperaba. Ninguno, por ahora, saca una nota destacada en el torneo, mientras que los capos del plantel, como Román Torres, Fabián Vargas, Federico Insúa, Rafael Robayo, Máyer Candelo y Fernando Uribe tampoco han aportado mucho.
Se viene Águilas mañana y el domingo Santa Fe, un rival que por más que le dé prioridad a la Copa Libertadores, siempre quiere ganarle a su rival más tradicional. La suerte de Lunari podría estar en las manos del campeón de Colombia. Un triunfo cardenal en el clásico precipitaría su salida, pero una buena victoria también podría ayudarlo a salir del pantano.