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Uno de los integrantes de la Guardia Roja, nombre de la barra brava de Santa Fe, se acercó a la redacción de Elespectador.com en el estadio, para explicar el comportamiento de los hinchas.
Al parecer, Andrés Bohórquez, uno de los integrantes de ese grupo de fanáticos, fue maltratado drásticamente por los miembros de la policía, justo antes de que le diera un ataque cardíaco que acabó con su vida.
El barrabrava asegura que un Alférez y dos policías bachilleres le propinaron una paliza al joven Bohórquez en la carrera 30 con calle 53, justo debajo del puente de esta última avenida.
Sin embargo, Henry Andrés Bohórquez, de 19 años, llegó a la clínica San Nicolás, sin signos vitales, según el director médico de la institución, Luis Antonio Pareja.
Explicó que el aficionado llegó al centro asistencial sin signos vitales y que, tras hacer una evaluación, se determinó que la muerte ocurrió por causas aún desconocidas, pero se descartó que fuese por hechos violentos.
La tribuna roja ya ardía antes del partido
El hecho de que a la barra de Millonarios de los Comandos Azules les fuese disminuida la sanción que se les había impuesto por haber roto la silletería de la tribuna norte de El Campín, ya había calentado los ánimos en los seguidores de Santa Fe.
"No es justo. Habían dicho que eran seis fechas y se las rebajaron a sólo una. Eso quiere decir que a nosotros máximo nos ponen la misma sanción y no pasa nada", dijo uno de los seguidores santafereños que prefirió no dar su nombre.
Además de lo anterior, horas previas al juego se presentaron algunos incidentes con los hinchas albirrojos cuando a éstos se les prohibió el ingreso de su bandera y otros elementos propios de un clásico de fútbol. Eso se notó al momento de la salida del equipo a la cancha. La fiesta azul superó a la roja en las graderías mas no en el terreno de juego ni en el marcador.
Otro de los factores que molestó a los seguidores de Santa Fe, fue el hecho de que, pese a que en un principio se les prometió el 50% de las boletas para el clásico, al final sólo tuvieron acceso al 30% de las mismas. Así pues, había una supremacía notable de color azul en las graderías del coloso de la 57. Sin embargo, esa minoría fue la que a la final celebró.