
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Con sus buenas actuaciones, Luis Enrique Delgado se ha convertido en un hombre clave en Millonarios. Llegó al cuadro azul en 2010. Fue suplente del uruguayo Juan Obelar hasta que recibió la oportunidad, quedándose con el puesto al demostrar una gran condición y ganándose el cariño de la hinchada bogotana. En la siguiente temporada, perdió la posición tras la llegada de Nelson Ramos.
Sin embargo, 2012 para Lucho fue un año de grandes acontecimientos en su vida personal y profesional: el 14 de octubre salió a la cancha del Atanasio Girardot con la cabeza completamente rapada en apoyo a su esposa, Tatiana García, a quien se le cayó el pelo por las quimioterapias a las que se había sometido como parte del tratamiento para curarse el cáncer de seno. Luego, el 18 de noviembre anotaría su primer gol como arquero profesional, ante el Júnior de Barranquilla, y un mes después le daría a Millonarios la estrella 14 al atajar el penal definitivo ante Independiente Medellín.
En 2013 tuvo altas y bajas en su rendimiento, pero ahora, bajo el mando del español Juan Manuel Lillo, además de mantener una buena regularidad, lleva dos anotaciones a balón parado. Una hace 15 días en el empate ante el Once Caldas y la otra, el pasado domingo frente a Santa Fe, dándole los tres puntos a su equipo.
“Es algo que se entrena a diario. Para mucha gente es una sorpresa, pero para eso trabajo todas las semanas; no sólo yo, sino Máyer Candelo, Dayro Moreno y el propio Nelson Ramos también entrenan los tiros libres”, expresó Delgado, quien registra tres goles desde que se hizo jugador profesional en 2002 con Alianza Petrolera.
“Pienso que estoy pasando por un gran momento, inclusive desde el año pasado vengo haciendo las cosas bien. Pero también soy consciente de que hay que tener tranquilidad, esto es un campeonato corto, en el que es fundamental tener una gran regularidad. Cuando no estás en la titular, hay que trabajar el triple. Estoy aprovechando la oportunidad, me siento feliz con el momento individual y grupal”, señala el santandereano de 33 años de edad, acerca de lo que para él es una de las mejores temporadas en su carrera.
Pero sabe que todavía faltan muchas cosas por corregir: “Indudablemente siempre hay que mejorar, en las victorias y mucho más en las derrotas. Traemos una racha de resultados favorables, sabemos que de local no hemos podido lograr los resultados que queremos, ante algunas escuadras de menor peso. Estamos trabajando en eso y queremos fortalecernos, que cuando vengan estos equipos que se cierran con esa doble línea de cuatro y hasta cinco atrás, tratar de romper esa resistencia y darles vuelta a los partidos, y en la parte de atrás, estar siempre concentrados”.
El cuadro dirigido por Juan Manuel Lillo tendrá una semana de receso, para preparar el próximo juego ante Junior. “Es importante descansar. Además, podemos evaluar las cosas que se han hecho en estas fechas del campeonato. Somos conscientes de que queda mucho trabajo y varias cosas por corregir, el profesor tiene muchísimas ideas y con el tiempo él va a ir implementándolas para favorecer nuestro rendimiento individual y grupal”.