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Malillo el equipo de Lillo

A Millonarios todavía no se le ve la mano del estratega español, quien debería preocuparse más por el funcionamiento de sus dirigidos que por la sede para entrenar.

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Redacción Deportiva
03 de febrero de 2014 - 01:01 p. m.
Millos jugó muy mal anoche y perdió frente a Equidad en El Campín, ante unos 20 mil espectadores.  / Gustavo Torrijos
Millos jugó muy mal anoche y perdió frente a Equidad en El Campín, ante unos 20 mil espectadores. / Gustavo Torrijos
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El Millonarios modelo 2014 jugó anoche su segundo partido oficial de la temporada, el primero ante su afición, que si antes estaba inquieta por la falta de refuerzos, ahora quedó absolutamente preocupada por el discreto nivel del equipo.

Y es que lo que mostraron los jugadores embajadores en la derrota 1-0 ante Equidad habla muy mal del trabajo del técnico español Juan Manuel Lillo, quien cuando llegó a Bogotá, hace poco más de un mes, prometió un fútbol dinámico, vertical y contundente. De eso, por el momento, nada.
Claro, es imposible pedirle al nuevo estratega que su equipo funcione ya como él quiere, pero por lo menos debería mostrar síntomas de mejoría con respecto al que dirigió Hernán Torres en 2013.

Pero contra Equidad, Millonarios lució absolutamente confundido, sin ideas y sin claridad. Especialmente en la primera parte los azules no jugaron a nada, ante un Equidad serio, ordenado y práctico, que se defendió con dos líneas de cuatro y generó peligro en los contragolpes.

Apenas dos aproximaciones en 45 minutos fue el saldo ofensivo de los locales, mientras los aseguradores marcaron por intermedio de Pepe Moreno y pudieron sentenciar con un remate de Fredy Hinestroza que pegó en el palo.

El complemento fue más de lo mismo, aunque Millonarios mostró mayor actitud ofensiva y se arrimó, sobre todo en la media distancia, a predios del arquero Diego Novoa. Pero en general fue un equipo previsible y sin imaginación, que sigue jugando al ritmo de Máyer Candelo, talentoso, pero lento. Y dependiendo de lo que haga Dayro Moreno arriba.

El panorama es oscuro para el club embajador, que además de no ilusionar en el aspecto deportivo, preocupa a sus seguidores por la evidente división entre los directivos. Un grupo, el que necesita vender sus acciones y está liderado por Juan Carlos Ortiz, que no invierte dinero porque ya se va. Y el otro, de la mano de Gustavo Serpa, que no pone plata hasta que asuma el poder.

Y es poco probable que jugadores como Ánderson Plata, Wesley da Silva o el camerunés Modeste M’bami, quien está presentando exámenes médicos, le cambien la cara a un equipo que por ahora no tiene nada que ver con lo que predica su técnico.

Por Redacción Deportiva

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