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Millonarios sigue preparandose para el reinicio de las competiciones profesionales luego del parón causado por la crisis sanitaria del coronavirus. Luego de que el delantero costarricense José Guillermo Ortíz abandonara al club, su reemplazo llegó desde el Unión Magdalena.
Se trata del jóven Ricardo Márquez. El delantero samario de 22 años será la nueva apuesta de gol para el conjunto embajador. En su única campaña en ´primera división, el “Caballo” ,como se le apoda a Márquez, marcó 11 tantos en 34 partidos.
Márquez llega con una motivación especial, pues en 2016 estuvo un par de meses en Millonarios y no pudo quedarse. Llegó a Bogotá con apenas quince años de la mano de Neys Nieto, quien era el encargado de las divisiones menores del club y lo vio marcar 17 goles en un torneo nacional sub-17.
Pero su pasó por la capital fue fugaz. Nieto se convirtió en asistente de Ricardo Lunari en el equipo profesional y Jorge Chamo Serna lo reemplazó con los juveniles.
Según él, Ricardo Márquez tenía condiciones para ser defensa central y no delantero. Pero el Caballo se negó a jugar atrás, pidió sus papeles y se devolvió para Santa Marta. “Me devolví porque lo que me gustaba era atacar, hacer goles”, recuerda Márquez, a quien el tiempo le dio la razón.
Comenzó a jugar en la cancha de Los Pericos, en la zona de Los Ángeles, en la capital magdalenense. Cuando tenía diez años, un par de minutos fueron suficientes para que lo aceptaran en la escuela del Pibe Valderrama, con la que participó en varios torneos regionales y disputó el tradicional Pony Fútbol.
Luego de su paso por Millonarios alcanzó a pensar en dejar el fútbol. Se puso a trabajar haciendo domicilios. “Mi sueldo era lo que me daban por cada mandado. Trabajé en dos sitios y mi ventaja era que, como me gustaba montar patineta, iba más rápido y ganaba más plata”, dice.
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También repartió volantes. “La primera quincena que me pagaron la llevé a mi casa, aunque no era obligación”.
Entonces se cruzó en su camino Jesús Vargas, quien era el preparador físico en las divisiones menores del Unión. “Sus condiciones eran tan buenas que jugó categoría sub-20 con nosotros durante tres años siendo él todavía de menor edad”, cuenta Vargas, su principal formador.
Ricardo no tardó en consolidarse y en 2018 demostró todo su potencial. Marcó veinte goles en 26 partidos en el torneo de ascenso para que el Ciclón regresara a la primera división después de trece años, de la mano del técnico Hárold Rivera, hoy entrenador de Santa Fe.
Su 2019 fue agridulce. Aunque estuvo lesionado logró anotar once goles, que no fueron suficientes para que el Unión no perdiera nuevamente la categoría. Pero el premio a su esfuerzo y perseverancia llegó al ser convocado a la selección colombiana sub-23, con la que jugó el preolímpico en el Eje Cafetero y Bucaramanga.
Ahora vuelve a Bogotá por la revancha. Ojalá con goles retribuya la confianza que el técnico Alberto Gamero y Millonarios han puesto en él.
Luego del largo receso por la pandemia del COVID-19, trabaja a ritmo acelerado para que sus jugadores recuperen la forma física y, si se reinicia el torneo, volver a la senda de la victoria.
Del plantel salieron los arqueros Wuilker Faríñez y Jefferson Martínez, los defensas Deivy Balanta y José Luis Moreno, el volante Óscar Barreto y los delanteros Hansel Zapata y José Guillermo Ortiz. Llegaron para el arco Christian Vargas y Cristian Bonilla, regresa el central uruguayo Matías de los Santos y se recuperaron plenamente de lesiones los mediocampistas César Carrillo y Santiago Montoya, a quien Gamero considera como su principal refuerzo. .