Moñona en el Pascual: América y Bucaramanga se salvan del descenso

El cuadro escarlata venció 1-0 al cuadro santandereano y avanzó a las finales. Los leopardos mantienen la categoría gracias a un gol en el último minuto del Once Caldas sobre Cortuluá, que será el equipo que juegue en segunda división el próximo año.

América y Bucaramanga se enfrentaron en el estadio Pascual Guerrero.América de Cali

En el fútbol contemporáneo vale más el resultado que el buen juego. El miedo a perder cohíbe a muchos equipos de buscar variantes para llegar a la portería rival. Prefieren dedicarse a defender, a sacar el cero en su portería. No es una tarea fácil. El arte de evitar goles requiere de un trabajo arduo y de concentración por parte de todos los once jugadores dentro del terreno de juego. Cualquier pestañeo puede derrumbar una semana de prácticas. En momentos definitivos se acude más a la estrategia de replegarse, de esperar atrás las intenciones del rival. América lo hizo hace un par de semanas contra Santa Fe y este sábado frente al Bucaramanga.

Un equipo sin ideas en la mitad de la cancha, sin profundidad, sin variantes, lleno de imprecisiones y sin la capacidad de dar cinco pases seguidos. Apostándole al pelotazo largo esperando a que los delanteros Cristian Martínez Borja y Omes García se iluminaran y sacaran de la galera una filigrana que le permitiera al equipo rojo soñar con una llegada sobre la portería de James Aguirre. Esa fue la apuesta del cuadro vallecaucano contra un Bucaramanga que salió en búsqueda de la anotación desde el primer minuto. Con más ganas, corazón y entrega, que ideas, el equipo santandereano complicó a los rojos en el Pascual Guerrero con remates de media distancia.

Pero nada pasaba dentro del terreno de juego, no se veía cómo podría nacer una jugada que le diera un cambio al partido. El bostezo no se tomó el estadio ubicado en el barrio San Fernando de Cali porque había muchas cosas en juego: el descenso y la clasificación a las finales. Así, que la mirada de los fanáticos nunca se desvió del gramado, viendo a lo rojos y a los amarillos correr de lado a lado. En ese momento cuando las ideas no fluyen y el balón rueda sin rumbo fijo, aparece una jugada de otro partido, como dicen los comentaristas.

En este encuentro sucedió al minuto 19. El balón le llegó a Olmes García, quien metió un balón profundo para que William Arboleda quedara solo contra el portero Aguirre. El número uno de los Leopardos salió tarde al encuentro con el balón, se llevó por delante al mediocampista y el central del compromiso pitó penal. Los hinchas lo celebraron con si hubiera sido el gol del título. Martínez Borja se encargó de coger el esférico y cobrar: borde interno, palo de la mano izquierda del arquero y gol. El Pascual Guerrero fue un volcán que explotó, un grito que se escuchó en todo Cali y sus alrededores. El tanto que le servía a América para sumar tres puntos, salvar la categoría y asegurar su paso a las finales.

Con ese tanto se pensaba que América tomaría el control del partido, porque la presión era toda del Bucaramanga, que con el resultado se estaba yendo al descenso. Pero los visitantes no respondieron. Lo intentaron con un tiro libre de John Pérez, pero el balón se fue cerca de la portería de Bejarano. De igual manera lo buscó Franco Arizala, quien solo frente al arquero, sacó un remate que se fue por arriba del arco. En ese momento, Jaguares vencía 1-0 a Rionegro Águilas en Montería y también se salvaba del descenso.

El crucificado seguía siendo Bucaramanga, que empezó el segundo tiempo metiendo al América atrás. Se acercó con peligro, pero no definió. Esa fue la constante del partido. Pero los leopardos vivieron diez mil emociones en los últimos 45 minutos. Al no poder marcar en el Pascual su atención se fue para el estadio Palogrande de Manizales, donde Once Caldas y Cortuluá empataban sin goles. Pero llegó el primero de los locales al minuto 59. Sergio López marcó y le devolvió la vida a los santandereanos, pero los vallecaucanos igualaron gracias a Brayan Fernández. En el Pascual los jugadores seguían corriendo de lado a lado.

Cuando todo parecía definido para que Bucaramanga fuera el descendido, en Manizales Miguel Nazarit marcó el gol que le devolvió la vida a los leopardos. Ese gol se celebró más en el Pascual que en Palogrande. Los jugadores del cuadro santandereano celebraron a rabiar el gol. Manos en la cabeza, llanto y abrazos. Los de América también celebraron que se quitaron de encima la carga del descenso. Superó el obstáculo y clasificó a las finales de la Liga Águila.