Once Caldas rescata un punto de su visita a Tunja

El equipo de Manizales, con goles de Edder Farías y César Amaya, empató 2-2 con el Boyaca Chicó en el estadio La Independencia.

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Redacción deportes
03 de marzo de 2018 - 03:07 a. m.
Edder Farías marcó el primer gol del Once Caldas frente al Chicó.  / Once Caldas
Edder Farías marcó el primer gol del Once Caldas frente al Chicó. / Once Caldas
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Once Caldas siguió su marcha por la Liga en el estadio La Independencia de Tunja. De la mano de su estratega, Hubert Boderth, quien desde la línea peleó, hizo ademanes y lo más importante, reorganizó a un equipo que se veía perdido, los de Manizales lograron robarle dos puntos al Chicó. Lo hicieron en los últimos minutos. El Caldas empató 2-2. Igualó un encuentro que se veía cuesta arriba y sigue sumando unidades importantes para alejarse del descenso. Por ahora, es primero en la Liga, y toma 12 puntos (107 sobre 96 de Leones) de ventaja sobre el penúltimo en la lucha por no irse a la B.

Los despistes defensivos y la falta de generación de ideas fueron los principales inconvenientes que tuvo el equipo de Manizales en el primer tiempo. Constantemente se estrellaron con la muralla defensiva que implantó el Boyacá Chicó. No aparecieron ni la brillantez de Yesus Cabrera ni la rapidez de Uvaldo Luna o Ray Vanegas, por lo que el delantero Edder Farías pasó inadvertido. Un asistente más al estadio La Independencia de Tunja. Toda la intención de los visitantes se vio constantemente frenada y no contaron con opciones para vulnerar la portería defendida por Sergio Avellaneda. Apenas una aproximación. Al minuto 44, Mauricio Restrepo sacó un remate que se fue por arriba. No más.

Los locales, además de las tareas defensivas, fueron inteligentes al saber aprovechar los regalos defensivos del cuadro blanco. Al minuto ocho, Nelino Tapia le robó el balón a Luna, quien intentaba comandar una salida rápida para la visita. El mediocampista del Chicó hizo una pared con Juan David Díaz, para terminar de destrozar esa zona posterior que había quedado fragmentada, centro, cabezazo de John Arboleda que tapó José Fernando Cuadrado y Diego Valdes, apareció de atrás, le ganó el rebote a Geisson Perea para abrir el marcador.

Al minuto 33 nuevamente las fallas defensivas del Caldas pasaron factura. Felipe Ponce recibió un pase de Jordy Monroy, metió un pase entre líneas, que no pudo cortar Felipe Álvarez y que se le terminó pasando a Geisson Perea. El balón le quedó a Misael Riascos, quien miró al arquero, bajó la mirada y sacó toda la potencia de su pie derecho para pegarle al esférico que terminó metiéndose para el segundo tanto boyacense. Así terminó el primer tiempo.

Las estrategias cuando no sirven inicialmente hay que variarlas. Ese el trabajo de los estrategas, que además de estar en la línea manoteando, gritando y caminando impasiblemente de lado a lado, deben analizar el juego y aprovechar las debilidades del contrario. Una de las apuestas que los visitantes no habían hecho fue el juego aéreo y cuando lo empezaron a implementar esa muralla que había levantado el Chicó empezó a desmoronarse. Ladrillo por ladrillo parecía caer. Con el paso de los minutos la férrea defensiva pasó a ser vulnerable.

Y todo se concretó al minuto 64. Pase englobado y profundo de César Amaya a Farías, el delantero, que aparecía por primera vez en el partido, ganó la posición a Daniel Duarte y remató cruzado de zurda para el descuento. Fue un gol que sirvió como alivio. Los visitantes confirmaron que el juego aéreo complicaba a los ajedrezados y mantuvieron esa idea. Siguieron bombardeando por arriba y haciendo fallar a los boyacenses. La muralla veía venirse abajo. Parecía no poder soportar los embates del equipo blanco.

Al 87 se dio el premio a la insistencia. Nuevamente pelota arriba, Farías bajó el balón para que Amaya, ante la presión de la defensa local, disparara abajo y empatara un partido que en el primer tiempo parecía cuesta arriba para el líder de la Liga Águila. Un bálsamo porque le robó dos puntos al Chicó, uno de los equipos con los que pelea en la tabla del descenso. De a poco el equipo de Manizales se aleja de esos puestos de peligro. Toma distancia en la pelea por no irse a la B y se va afianzando como uno de los mejores del torneo local de la mano del trabajo incansable de Hubert Boderth. 

Por Redacción deportes

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