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Colombia no tenía ropa para ir al Mundial Sudáfrica 2010

Colombia no asistirá a Sudáfrica porque fue incapaz de confeccionar un equipo con identidad y lo peor es que recurrió a lo mejor que tenía durante la eliminatoria suramericana.

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Fabián M. Rozo Castiblanco
12 de octubre de 2009 - 02:23 a. m.
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Una gala exige el mejor traje posible y al ser la Copa del Mundo tan selecta, los que llegan, en este caso a Sudáfrica, no lo hacen por invitación, a excepción del anfitrión, sino porque superaron las más altas pruebas de calidad en sus respectivas confederaciones.

Son apenas 32 las que se darán cita el próximo año en el continente negro y Colombia, por tercera ocasión consecutiva, se ausentará, al carecer de resultados y sobre todo, del suficiente patrón de juego, que se refundió hace rato por la indecisión directiva, la inestabilidad en el banquillo y las escasas respuestas en el campo de juego.

Después de ver los mundiales de Corea y Japón 2002, y Alemania 2006 por televisión, Luis Bedoya quiso estrenar su cargo de presidente de la Federación Colombiana de Fútbol con la contratación de un técnico de alta costura que empezara de cero a diseñar un equipo, y pensó en Marcelo Bielsa.

Pero el argentino, al ver que no contaba siquiera con un lugar propio donde pudiese confeccionar una sólida escuadra, prefirió decir no y ante la premura, el máximo dirigente de nuestro balompié optó por un sastre local que acababa de bordarle la primera estrella al escudo del Cúcuta Deportivo.

Jorge Luis Pinto fue el elegido y, sin demasiado brillo, mantenía a la tricolor en zona de clasificación, hasta que en la octava fecha, ‘El Loco’, que no dudó en aceptar la propuesta de Chile al encontrar lo básico para desarrollar su proyecto, probaba en la pasarela de Santiago estar más cuerdo que nunca y para la muestra, cuatro botones resultaron suficientes para que al santandereano le hicieran las maletas.

La tarea quedaba a medio hacer y el llamado de emergencia a Eduardo Lara, que moldeaba figuras juveniles, para que la completara, sin resultado alguno porque fabricar un equipo no se logra con retazos y eso fue la tricolor, un cúmulo de individualidades que ni siquiera pudieron hilar por sí solas los resultados deseados.

Y la ilusión se rompió por completo el sábado, de nuevo con Bielsa como verdugo, porque ni Pinto ni su sucesor pudieron manufacturar ese conjunto en el que los jugadores tampoco dieron la talla, así la mayoría llegara de Europa. Hugo Rodallega, Wason Rentería, Falcao García, Abel Aguilar, Fredy Guarín o Amaranto Perea dejaron en la mitad del Atlántico toda la clase que les llevó al Viejo Continente.

Ninguno de ellos pudo lucir la amarilla como se debía, a diferencia de Valderrama, Rincón o Álvarez, a los que sólo el tiempo fue capaz de relegar en el armario tricolor, del cual se extrajo lo mejor que había y nada se quedó guardado, salvo la camiseta número seis de Fabián Vargas, que sí se hizo echar de menos.

Por lo demás, vinieron los de muchas horas de vuelo y roce de sobra, aparecieron los que venían de un proceso de formación y también los que recién empiezan a rodearse con la élite. Los resultados, igual no aparecieron. Eso es lo que hay y al parecer habrá, porque de atrás no viene mucho.

Por Fabián M. Rozo Castiblanco

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