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Esa parece ser la premisa y el miércoles Medellín fue un agente del Catenaccio, ese sistema ultraconversador de los años 60 en Italia, por eso no recibió goles en el clásico 273 contra Nacional por la segunda fecha del cuadrangular B, porque ese esquema muy característico de los equipos de El Bolillo Gómez fue el responsable de anular la profundidad y vertiginosidad rival.
“Fuimos un equipo calculador. El DIM cerró espacios cuando Nacional atacó. En los momentos en los que se vio desarmado redujo espacios y recuperó balones en campo propio. Medellín fue muy inteligente”, explicó Édgar El Pánzer Carvajal, asistente técnico que dirige hace algunos partidos por la suspensión de Hernán Darío Gómez, quien volverá mañana (5:30 p.m.) para enfrentar a Equidad en Bogotá.
Llegarán líderes a la capitál del país, porque el miércoles en el Atanasio se salieron con la suya. La misión primordial, dejar el arco en cero, la cumplieron durante 90 minutos con honores, y el objetivo secundario de anotar llegó por un rebote que concedió el portero rival y que aprovechó el argentino Germán Cano.
¿Y qué importa si la suerte se encargó de darles la victoria? Nacional, de igual forma, celebró en la fecha nueve un empate injusto que consiguió en el minuto 94, producto de un penalti que causó una supuesta mano en el área de Jorge Arias, pero el balón realmente había pegado en su estómago. Por ese antecedente “uno queda feliz: por esa espinita que teníamos clavada de ese día”, dice el central Diego Armando Herner. Lo apoya el mismo Pánzer: “Nos encontramos con la victoria al final, sí. Pero un triunfo así ante el favorito deja satisfacción”.