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Hace 15 meses había comenzado su tercer período al frente de la Federación Colombiana de Fútbol y desde hace dos años ejercía como vicepresidente de la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol). Tres décadas de ascenso en el balompié nacional y reconocido por su gestión deportiva en los últimos aciertos de la selección de mayores. Situado en la cúspide de su carrera profesional como economista, el pasado lunes 9 de noviembre, sin otro argumento que “motivos de carácter personal”, dimitió Luis Bedoya Giraldo.
Desde entonces circulan muchas especulaciones, pero predomina el hermetismo. Escasamente se tiene la certeza de que hacia las nueve de la noche del pasado miércoles 4 de noviembre abordó el vuelo 020 de Avianca rumbo a Nueva York. También se sabe que en esa ciudad está asentado el Tribunal de Brooklyn, donde la fiscal Loretta Lynch instruye el proceso judicial contra 14 integrantes de la FIFA, entre dirigentes y empleados, al igual que contra tres empresarios deportivos. No está claro si el viaje y el destino son más que coincidencia.
El pasado 2 de junio, seis días después de que estallara el escándalo por sobornos, lavado de activos y fraude electrónico en el interior de la FIFA, Luis Bedoya dio una corta rueda de prensa y aseguró que ni él ni el Comité Ejecutivo recibieron un peso ilegal, que todos los pagos quedaron debidamente registrados en la contabilidad de la Federación y que sus balances fueron auditados y vigilados conforme a la ley. Sus palabras constituyen hasta ahora el testimonio en que reposa la confiabilidad de que el organismo y su Comité Ejecutivo están a salvo del escándalo.
Cierto o no, lo que sí está claro es que el espectáculo debe continuar y que por tratarse del integrante del Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol más reconocido, que además aglutina los intereses de las 34 ligas y los 36 clubes profesionales, por ahora el nuevo zar del fútbol en el país es el dirigente barranquillero Ramón Jesurum, un administrador de empresas que pasó por el sector financiero y el de la construcción y que, según él mismo dice, estuvo 20 años en la dirigencia del Atlético Júnior, antes de saltar a la Dimayor.
En 2006, justamente en reemplazo de Luis Bedoya que pasó a la presidencia de la Federación, Jesurum accedió a la presidencia de la División Mayor del Fútbol Colombiano. Hoy, nueve años después, se da por descontado que en la asamblea prevista antes de concluir 2015, la interinidad que asumió el pasado lunes al frente de la Federación se va a convertir en nombramiento. Por eso, la pregunta que ronda en el ámbito del fútbol profesional es quién va a ser el presidente de la Dimayor y qué dirigente va a entrar al Comité Ejecutivo de la Federación.
El secreto a voces es que si se confirma a Ramón Jesurum como el nuevo hombre fuerte del fútbol colombiano, el primer candidato a ocupar la presidencia de la Dimayor sería el abogado Jorge Fernando Perdomo, expresidente del Atlético Huila, en un momento en el que el equipo peleó las finales y alcanzó a intervenir en la Copa Suramericana, después de cinco años en el Comité Ejecutivo de la Federación de Fútbol podría ser la mano derecha de Jesurum. Pero está claro que no es el único que aspira a presidir la Dimayor.
Se rumora que el actual presidente de Santa Fe, César Pastrana, ha querido dar el salto al Comité Ejecutivo, pero precisamente su condición de máximo accionista del club cardenal constituye su principal impedimento. Suena también el expresidente de la Federación Jorge Correa Pastrana, y de hecho existe consenso de que reencaucharlo en la dirigencia del fútbol sería el mejor reconocimiento a su trayectoria. Pero tiene un obstáculo a la vista: su hijo, Mauricio Correa, actual gerente del canal WIN Sports, y quedaría todo en familia.
Sin embargo, en el ámbito de los 36 clubes profesionales, grandes, medianos y pequeños, es evidente que uno de los principales ingresos lo representan precisamente los derechos de transmisión de partidos por televisión, y que más que las taquillas, las escuelas deportivas, el mercadeo o los patrocinios en las camisetas, esa es la fuente económica que sostiene el negocio. De ahí se deriva el poder de Mauricio Correa, quien es visto como el artífice de una nueva proyección en este frente comercial. Sus recientes negocios con ETB y Claro son su carta de presentación.
Los demás miembros del Comité Ejecutivo de la Federación no parecen muy interesados en buscar ascenso. Álvaro González Alzate lleva casi tres décadas al frente de la Difútbol, que representa el fútbol aficionado, y dos más en la Federación. Juan Alejandro Hernández, exdirectivo del Envigado, tampoco muestra ganas de ser más notorio. Claudio Javier Cogollo y Elkin Arce llevan buen tiempo en el fútbol, pero más allá de sus regiones no suenan todavía para la Dimayor ni mucho menos para la Federación.
Más allá de los nombres, los intereses económicos o el poder que representa el fútbol en Colombia, en los círculos deportivos se habla de varios grupos moviéndose estratégicamente ahora que Luis Bedoya decidió dar un paso al costado. Se sabe que Ricardo Hoyos, actual presidente del Chicó, tiene intereses en seguir creciendo en la dirigencia del fútbol y que en su momento tuvo muy buenas relaciones con Bedoya. Los antioqueños no descartan sumarle un representante más al Comité. Desde Cali o Cartagena se oyen nombres.
Lo cierto es que en el ambiente de la dirigencia del fútbol hay conjeturas y revuelo. La mayoría de las fuentes consultadas, todas pidiendo anonimato, manifiestan que nada va a cambiar y que cualquiera sea el relevo de Bedoya o los movimientos en el interior del Comité Ejecutivo de la Federación, el negocio ya está montado. “Con 14 patrocinadores de la selección ya hay suficiente dinero para dar y convidar”, comentó un observador. Además, el negocio de la televisión es suficiente garantía para que la estabilidad financiera esté a salvo.
Se dice también que más allá de cualquier escándalo judicial, perspectiva empresarial a futuro, pelea pendiente o reorganización en la dirigencia del fútbol colombiano, se mueven y promocionan los bufetes de los abogados penalistas. En Colombia y también en Estados Unidos se habla del dominicano Stanislao Germán, del abogado Rubén Oliva, de Neil Shuster o de Rick Díaz, pero nadie confirma por qué suenan por estos días en que el futuro de la FIFA pasa más por la justicia norteamericana que por su sede natural en Zúrich (Suiza).
La realidad es que súbitamente Luis Bedoya abandonó el barco de la Federación de Fútbol, que todo son especulaciones sobre su condición de testigo, acusado o viajero en Estados Unidos, y que por ahora su silencio y el de su entorno familiar, social y profesional están marcados en el sigilo de las razones personales. Lo demás es la semana que termina con agitación absoluta en la dirigencia del fútbol internacional (ver recuadro) y los rumores que van y vienen en el Comité Ejecutivo, donde todos se preguntan qué pasó con Bedoya.
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Los goles y autogoles de Bedoya
Luis Bedoya, expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, permaneció como directivo en la entidad durante nueve años. Su labor inicial se encaminó a fortalecer las selecciones menores. En el caso de la Sub 17, la clasificó a los Mundiales 2007 y 2009. A ello se suma la celebración del Mundial Sub 20 en 2011, que se hizo en Colombia. En lo comercial y económico dejó la Federación con un importante superávit financiero y volvió a la selección de Colombia de mayores como el referente comercial de al menos 10 patrocinadores. Su logró fue contratar el técnico José Pékerman y clasificar a Colombia al Mundial de Brasil 2014. Como lunares quedaron una clasificación fallida al Mundial de mayores y ahora verse relacionado con el escándalo de la FIFA.
Una semana de renuncias de presidentes
El lunes en la mañana dimitió Luis Bedoya de la presidencia de la Federación Colombiana de Fútbol. Según el comunicado oficial de la entidad, el directivo presentó renuncia irrevocable a su cargo por motivos de carácter personal. De inmediato se conoció que Bedoya había viajado el 4 de noviembre a Nueva York y se especuló que había ido a verificar si tiene cuentas pendientes con la justicia de Estados Unidos.
Ese mismo día se produjo la renuncia de Wolfgang Niersbach, presidente de la Federación Alemana. El directivo aseguró que dimitía por su responsabilidad política en el escándalo sobre el manejo de dineros por la asignación del Mundial de 2006. A mediados de esta semana también se conoció que Eugenio Figueredo, expresidente de la Conmebol detenido en Zúrich (Suiza) el 27 de mayo pasado por el escándalo FIFA, fue extraditado a Uruguay. El viernes Sergio Jadue, presidente de la Federación Chilena de Fútbol, se tomó una licencia médica por 30 días.