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De Fernando Aristiguieta se decía que las corría todas, que dejaba el alma dentro del terreno de juego, pero que no las metía. Han pasado cinco fechas de la Liga Águila y el venezolano acabó con ese mito. Siete goles. Todos las defensas que lo han enfrentado lo han sufrido, incluso la del Júnior (único equipo al que no le ha anotado esta temporada), el arquero Sebastián Viera en el último minuto del encuentro disputado la semana pasada en Cali vio cómo un cabezazo de él salió desviado por milímetros. Tiene el arco abierto y el América y sus hinchas son los que sonríen.
Este sábado marcó tres goles. Tres tantos que hicieron del estadio Pascual Guerrero una fiesta: uno encendió el escenario más que el otro, porque cada uno afianzaba más la victoria del cuadro escarlata frente a un Independiente Medellín que está en horas bajas, que esta semana quedó eliminado de la Copa Libertadores y aún no conoce qué es la victoria en partidos oficiales en 2019. Por allá, en sus hinchas, queda algún vago recuerdo de un triunfo en pretemporada contra el Once Caldas en Manizales, pero no más. El entrenador del equipo rojo de Antioquia está caminando por la cuerda floja y el equilibrio parece que no durará por mucho tiempo si su equipo sigue por este rumbo.
Pero lejos de esta historia está Fernando Aristiguieta. Vive momentos de ensueño el delantero. Tiene la portería pintada entre ceja y ceja. Es el motor de América de Cali, el encargado de mover la zona ofensiva, de generar opciones, de mover a la defensa rival. El momento más dulce del venezolano en el fútbol colombiano. El triplete de este sábado lo confirma. Además, deja claro que cualquier intento va terminar con el balón sacudiendo la red. Alianza Petrolera, Deportes Tolima, Patriotas y hoy Medellín no encontraron la fórmula para frenarlo.
Aristiguieta no se demoró en abrir el marcador para América frente al Medellín. Cristian Álvarez, al minuto ocho, sacó un pase profundo, que dejó al venezolano solo frente a la portería. Ese pase de Álvarez como con gps, directo a la pierna derecha del delantero, quien la recibió como si tuviera un pecho en el pie. Quedó con David González por delante, definió al primer palo y gol. Delirio rojo.
A la media hora de juego. Nuevamente apareció la derecha de Álvarez. Pase profundo, pero esta vez se apareció un defensa para desviar el balón, pero con tan mala suerte para Medellín, que el rebote le cayó a Aristiguieta. El venezolano enganchó, remató de media distancia, cruzado. David González se estiró, pero lejos pasó el balón, lo hizo como una bala blanca para sacudir la red. Fue el segundo rojo, el que hizo que el estadio se levantara de sus cimientos para vibrar, para que Cali temblara con el aullido de los seguidores americanos.
Y el tercero llegó al minuto 84, en el ocaso de un partido definido, después de que Kevin Viveros luchara un balón en la raya y lo ganara. Pase atrás para Daniel Buitrago, centro para el venezolano, quien de primera cruzó el balón para poner el moño en el compromiso. Fue el tercero del América, el que terminó de incendiar la fiesta en el Pascual. Aristiguieta hizo gozar a Cali y también pone a soñar a los hinchas rojos con un América, que cuenta con un inicio de temporada importante. Suma 10 puntos en cinco partidos jugados.