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Johan Fano, un delantero entre algodones

Sólo hasta este miércoles se sabrá si enfrentará en la noche al Júnior.

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Ricardo Gutiérrez Zapata / Enviado Especial a Manizales
24 de junio de 2009 - 02:32 a. m.
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El coro lo iniciaron entre Nóndier Romero y John Viáfara. Uno a uno los integrantes del Once Caldas se fueron sumando a la voz de “visajoooso, Fanooo”. El cerrado espacio del gimnasio donde realizaban la práctica del martes los jugadores del equipo manizaleño permitía que ese estruendo se escuchara en buena parte de la tribuna sur del estadio Palogrande.

El mensaje iba dirigido al jugador peruano Johan Fano, quien presenta una lesión en su rodilla izquierda, por lo que sólo hasta el miércoles se sabrá si enfrentará en la noche al Júnior, en la primera parte de la final del Apertura.

El coro de sus compañeros daba cuenta del estado de ánimo del equipo y de la importancia de este delantero, quien con 12 tantos en el torneo y cinco de ellos en los cuadrangulares, es, de lejos, el goleador del conjunto manizaleño. “Claro que entiendo lo que me quieren decir con esas palabras, que doy mucha alharaca”, afirma entre risas Fano, quien por acumulación de tarjetas amarillas no podrá jugar el próximo domingo en Barranquilla.

Aficionados, compañeros y cuerpo técnico de este jugador, nacido el 9 de agosto de 1978, le reconocen su coraje para jugar. “Eso es fundamental en su recuperación, siempre ha sido un hombre luchador”, señala Carlos Alberto Osorio, el médico del Once, mientras supervisaba los trabajos de recuperación que efectuaba el martes Fano, consistentes en fisioterapia y pequeños trabajos físicos sin contacto con el balón.

Es un fiel creyente católico y eso se nota cuando inclusive tras terminar los entrenamientos se echa la bendición una vez abandona la cancha. “Todo lo pongo en manos de Dios”, y a él le atribuye que en 2007 se convirtiera en el goleador del torneo peruano y a finales de ese mismo año, pudiese concretar su llegada al balompié colombiano, en su primera incursión internacional.

Ahora es seguidor del Once Caldas, pero su corazón es del León de Huanuco, un equipo chico que hoy disputa el torneo de ascenso de Perú, pero que a los 16 años le dio la oportunidad de debutar en el profesionalismo, para luego pasar por los dos clubes más importantes del fútbol inca: Alianza Lima y Universitario de Deportes.

Está feliz en Manizales, aunque confiesa  que lo más complicado al comienzo de su llegada a la ciudad fue adaptarse a la comida, sobre todo a la bandeja paisa, que hoy dice disfrutar, aunque chancea con sus compañeros y les asegura: “jamás su comida igualará a la mía”.

Se muestra dubitativo cuando se le cuestiona por si el de este miércoles sería su partido de despedida del Once. “No lo sé, después hablamos de eso”. Mientras tanto, Johan Javier Fano Espinoza, El Gavilán, El Cholo, y ahora El Visajoso,  permanece entre algodones, con la mente puesta en disputar esta noche el partido más importante de su carrera, pues de eso puede depender su futuro próximo.

Por Ricardo Gutiérrez Zapata / Enviado Especial a Manizales

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