3 May 2018 - 10:09 p. m.

Santiago Arroyabe, el hombre que hace todo con sus pies

Un mal procedimiento médico a su madre hizo que él naciera con malformaciones físicas. Sin un brazo, es parte del plantel profesional de Leones FC. Hoy sueña una opción para debutar.

Redacción deportes

Olga Cañas y Norbey Arroyabe habían decidido no tener más de dos hijos, por eso un día fueron a donde un médico para que a Olga le hiciera una ligadura de trompas. Inicialmente el procedimiento parecía exitoso, sin embargo, con el paso del tiempo, comenzaron los dolores y las molestias en su cuerpo. Regresaron a donde el hombre que la había operado y contra todos los pronósticos, lo que generaba esos dolores es que estaba embarazada.

Tenía cinco meses de gestación y ni ella ni Norbey estaban preparados para tener un nuevo hijo.  La sorpresiva noticia se volvió casi trágica cuando en una ecografía se comprobó que tendría un varón, pero que no tenía brazos. Esto, producto de que la anestesia que le pusieron para la cirugía de trompas le hizo daño a su hijo. 

Con el apoyo de la familia, los Arroyabe Cañas decidieron tener al pequeño Santiago, que desde que llegó al mundo, sin proponérselo, lo hizo para enseñarle a sus hermanos y padres que las limitaciones sólo son mentales. Las dudas de cómo haría para gatear, relacionarse con sus amigos y ser una persona normal, fueron resueltas con el paso del tiempo. Santiago se hizo niño y su personalidad fue arrasadora, tal vez porque siempre le inculcaron que él era una persona muy especial, capaz de abrazar más fuerte que cualquier par de brazos. 

El fútbol fue un elemento que le ayudó a hacer su vida normal. Desde que tenía seis años jugaba con la pelota y con valentía se enfrentaba a niños más grandes que él. Este deporte se juega con los pies, no había porque sentirse inferior, sin con la pelota dominada era difícil superarlo. Sus padres y hermanos se sorprendieron al ver sus cualidades y por eso lo apoyaron en su sueño de ser futbolista profesional. 

Fueron Alberto Toro y Luis Alfonso Fajardo, quienes le dieron la oportunidad de ingresar a las divisiones inferiores de Leones de Itagüí. Allí necesitó poco tiempo para demostrar su talento. Era inteligente y sabía que sus cualidades eran el buen toque del balón y la calidad y la precisión de sus pases. Desde un comienzo respetaba a los rivales y sabía que si los chocaba iba a perder por tener un cuerpo más liviano. 

Hace dos años comenzó a entrenar con el equipo profesional de Leones, en donde ha encontrado un gran apoyo de sus compañeros de equipo y especialmente del entrenador Juan Carlos Álvarez, quien lo trata como uno más y no se fija en su diferencia física. Si pronto debutará en primera división, aun no lo sabe, pero está seguro de que todo depende de él, de sus capacidades y de lo que pueda demostrar en las sesiones de entrenamiento. 

De sus compañeros aprende, de hecho, hoy en día al que más admira es a Juan Pablo Ramírez, un habilidoso volante de la selección colombiana Sub 20, que ha jugado en Atlético Nacional y Deportivo Pasto. También, se siente inspirado cuando ve videos de Ronaldinho. Justamente, del brasileño imita la alegría. Siempre Santiago tiene una sonrisa, no se logra afectar por lo que pase y su sueño antes de debutar es inspirar a la demás gente a ser feliz y no rendirse ante nada. 

Todos los días sale caminando de su casa en el barrio Serramonte, de Bello, al paradero del colectivo, el cual lo lleva hasta el lugar de entrenamiento del equipo profesional de Leones. Allí se siente en el lugar ideal, claro que sus sueños tampoco son limitados y por eso espera algún día poder seguir cosechando más de lo que espera. 

A parte del fútbol, su pasión es hacer videos en sus redes sociales en las que el objetivo es demostrarle a la gente que a pesar de no tener un cuerpo normal, puede tener una vida común y corriente. En sus tiempos libres hace trucos con el balón y se graba dejando mensajes positivos. Ya decidió que sería futbolista profesional, está muy cerca de lograrlo. Lo que si cumplió es el dejar huella en un país en el que es común que se juzgue por la condición sin razón. 

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