Perú vs Colombia: el duelo que clasificó a la tricolor al primer Mundial de su historia

Como hace 56 años, el combinado nacional se jugará su presencia en una Copa del Mundo frente al conjunto rojiblanco. Duelo a muerte.

Colombia sueña con disputar el sexto Mundial de su historia.Archivo/ AFP

Máquina del tiempo: 30 de abril de 1961. Un tiquete directo al pasado, cuando la televisión, traída al país por el general Gustavo Rojas Pinilla no era a color y era más bien un lujo de pocos. Los radios transistores, el común denominador en los hogares colombianos. Y su demanda llegaba a su éxtasis cuando jugaba la selección. No había muchos argumentos para ilusionarse, costaba imaginarse al combinado tricolor en una Copa del Mundo. Pero la fe siempre estuvo rondando. Por ahí.

Para ese entonces era a todo o nada: dos partidos, un rival. Ida y vuelta. El destino escogió a Perú, potencia de Suramérica. El corazón y la razón apuntaban a direcciones opuestas. Pero el futuro los unió: el primer partido tuvo lugar en el estadio El Campín.

 La derrota en Bogotá era aceptable, el empate festejable, pero el triunfo inconcebible. Por eso, cuando Eusebio Escobar tomó el rebote del portero Rigoberto Felandro, tras un remate de Delio Maravilla Gamboa, y anotó el único tanto en el estadio El Campín, no solo celebraron los 40 mil asistentes. También lo hicieron los 15 mil que se quedaron a las afueras del escenario, sentados en muebles de sala y pegados a unos cuantos radios transistores. 1-0, el Mundial dejaba de ser un espejismo.

Colombia no ganó ese 30 de abril de 1961. No perdió, que es otra cosa. La anterior afirmación puede sonar ambigua, pero la connotación que lleva implícita explica el porqué del titular de El Espectador el 1º de mayo de ese año: “Colombia no perdió”. Perú, una de las mejores selecciones de Suramérica, era el obstáculo a vencer para ir al Mundial de Chile. Y quedaba el duelo de vuelta en Lima, la semana siguiente.

Se hizo el milagro: el equipo cafetero empató 1-1 frente a los incas con anotaciones de Faustino Delgado y Héctor “El Zipa” González. Pasaporte para disputar por primera vez un Mundial. Histórico, hermoso. Las palabras más repetidas al unísono en la radio, en los diarios, en los diálogos callejeros, en los cafés de Bogotá y Medellín, en las playas de Cartagena. Luego ya vendría el empate con la Unión Soviética (4-4), el gol olímpico de Marcos Coll y un paso efímero en la Copa del Mundo, pero eterno para los colombianos. Una fiesta vibrante que se vivió de la mano del técnico argentino Adolfo Pedernera.

Y el próximo martes, 56 años después, a la batuta de otro argentino, Colombia soñará con clasificarse al sexto mundial de su historia. El camino se puso rocoso, pero no imposible. Los tiempos han cambiado y el conjunto de José Pekerman, quinto en el pasado Mundial de Brasil, se entregará por completo. Con el alma, piel y corazón. Una final frente a un país que lleva 36 años sin asistir a una cita orbital. Y nadie más que ellos, disciernen el auténtico deseo de pulsar el botón y dejar ese contador en cero. Por fin.

Duelo al muerte. Todo el camino se resumirá en 90 minutos. Uno de tropiezos, lágrimas y gritos de esperanza. El próximo martes, el libro cerrará su capítulo. Que puede ser el último. O tal vez, el comienzo de otro un poco más esperanzador.

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