“Quise que el Pasto jugara a lo Guardiola, a lo Simeone y a lo Diego Corredor”

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Estos son los principios y la filosofía de juego del boyacense de 39 años, el entrenador que con sus ideas frescas se ha convertido en la portada del recambio generacional de técnicos colombianos. Su mandamiento: la versatilidad táctica.

Si de algo se convenció Diego Corredor en los cuatro meses que tuvo de confinamiento fue que, tal cual pasa en la política, en el fútbol hay falsas dicotomías. Que debes casarte con una idea, con un modelo, con una cosmovisión: el carril que dictan, casi que por obstinada obligación, las masas.

¿El fútbol asociativo o su antítesis de juego directo y transiciones rápidas? ¿O más bien apelar al contragolpe cediendo el protagonismo? De todo un poco, porque el fútbol no es una ciencia exacta. Y nadie tiene la razón.

La palabra más importante de su diccionario: versatilidad. “Siempre estamos viendo mucho a Bielsa, Simeone, Guardiola y Klopp. La pandemia me llevó a no coger el camino de un modelo rígido, por eso hemos visto un Pasto con diferentes facetas dependiendo del rival y del momento del partido. Quise que este Pasto jugara a lo Guardiola, a lo Simeone y a lo Diego Corredor”, las palabras del DT del Pasto, que hoy se enfrentará cara a cara ante uno de los hombres con los que forjó su carrera siendo su asistente técnico por casi tres años en Patriotas: Hárold Rivera. Lo recibirá para el duelo de ida de los cuartos de final de la Liga colombiana ante Independiente Santa Fe. Duelo de pizarras.

No llega a los cuarenta años, pero con sus ideas frescas ya es una de las principales portadas del recambio generacional de entrenadores colombianos. En sus tres años al mando de Patriotas lo tuvo como un constante animador del fútbol colombiano. Una estela que se mantuvo esta campaña con el Deportivo Pasto, siempre trepado en las posiciones más altas de la tabla desde el inicio del campeonato. No es casualidad.

Es licenciado en Educación Física e hizo el curso de técnico de la Asociación de Técnicos de la Federación Argentina (ATFA). La meta es nunca dejar de preparase. Hace un año, antes de dirigir al Pasto, estuvo observando las metodologías de trabajo del Real Madrid Castilla y del Getafe. En entrevista con El Espectador, Diego Corredor habló de sus ideas, su filosofía y su manera de entender el fútbol.

¿Se necesita más trabajo, convencimiento y valentía para promulgar ese modelo de juego asociativo suyo, que empieza desde los pies del arquero?

Cuando llegué al Pasto sabía que tenía un grupo que encajaba con la idea que tenía en Patriotas. Un entrenador debe analizar las características de los jugadores que tiene y mirar si cambia algún principio. Pero cuento con un equipo que es capaz de empezar a construir desde atrás con el arquero, con defensas que saben conducir para atraer rivales y encontrar hombres libres a la espalda de la línea de presión. En el tercio medio buscamos hacer un fútbol elaborado, de secuencias largas de pases en las que los jugadores deben entender dónde están los espacios: si por dentro o por fuera. Sí, hay que ser valiente, pero todo se genera con hábitos.

Y es un modelo de juego actualizado con lo que se ve hoy en Europa en términos de presión tras pérdida y ataques con muchos hombres. ¿El Pasto se siente igual de cómodo generando el error rival que construyendo?

A mí me gustan los equipos que son capaces de atacar con cinco o seis hombres en el área rival, eso se llama volumen ofensivo. Y en lo defensivo, mi primer principio es la presión tras la pérdida. También trabajamos el bloque medio con líneas muy juntas y marcación zonal para también provocar el error. Al Pasto le gusta salir a hacer equivocar al rival, no a esperarlo. Hemos construido un equipo que sabe jugar en tercio defensivo, tercio medio y tercio ofensivo. El rival también presiona, también somete. Por eso hay que saber defenderse en zona 1 o en zona 2. Necesito equipos que sepan reaccionar cuando nos someten. El Pasto ha demostrado ser un equipo que sabe presionar, que se sabe defender, que puede jugar con juego de pelota o con transiciones rápidas.

Su faro es el fútbol que construye y genera con la pelota, pero hemos visto a un Pasto capaz de adaptarse a varias formas de jugar...

Es lo que venimos trabajando y si nos ponemos a mirar los partidos del Pasto desde la primera fecha ante Millonarios digamos que jugábamos de visitantes con un equipo que presionaba, que aprovechaba los espacios con las transiciones. O en los que esperábamos en tercio medio, con marcación zonal, forzando el error y atacando los espacios. Y que de local presiona tras pérdida, es protagonista y somete al rival. Como dije, a mí me gusta una idea, pero cuando tienes jugadores rápidos por las bandas que con velocidad les ganan fácil a los laterales y atacan bien esos espacios, hay que adaptarse al juego de ellos. Hombres como John Pajoy, Esneyder Mena, Ray Vanegas y Jeison Medina.

A veces se dice que en Colombia ese juego con balón desde atrás es innecesario por las carencias técnicas y tácticas, el riesgo y la poca formación desde niños. ¿Qué opina?

Por eso es vital la metodología de entrenamiento basada en la realidad de juego en la que los jugadores tomen decisiones bajo presión. Son hábitos. Es como cuando le enseñas a un niño que tiene que levantarse temprano y lavarse los dientes, hay que hacerlo todos los días. En la formación, ese tipo de mentalidad es un problema para los entrenadores, porque en el fútbol profesional es muy difícil cambiar la mentalidad del jugador para que sea valiente, haga un gol y no se eche atrás sino, al contrario, busque hacer otro gol; pero desde niños nos enseñaron el orden, a defender y contragolpear. Las metodologías de entrenamiento deben cambiar y pensar en educar a los jóvenes.

¿A propósito de ese juego reactivo, qué es el “buen fútbol” del que tanto habla Diego Corredor?

Yo diría que es tratar bien la pelota con jugadores inteligentes que sepan leer los espacios que quedan libres, hay que desorganizar la organización de los equipos. Es generar los espacios. Por eso son tan importantes los futbolistas que puedan entender el juego. Pero, bueno, entramos en la discusión de si se gana jugando bien o no... para mí no hay nada como ganar un partido jugando bien.

Hablando de sus jugadores, a sus dos centrales, Jerson Malagón y Danilo Arboleda, se les ha visto una personalidad tremenda en la conducción para sacar al equipo...

Bueno, ese es el resultado de tener una identidad. Si hablamos de jugadores, desde atrás, los dos arqueros, tanto Martínez como Delgado, se ven muy bien porque no son porteros que solo atajan, sino que ayudan a salir jugando desde atrás buscando espacios con los interiores o juego largo con los atacantes. Y claro, mis dos centrales son muy buenos para salir porque de igual manera filtran, hacen pases cortos o largos. Pero también cuento con buenos laterales como Juan Guillermo Arboleda y César Quintero, que lo vengo poniendo en esa posición.

¿Qué tan importante termina siendo la amplitud para abrir los espacios por dentro?

Nos ayuda para recibir con sorpresa y hallar espacios, ahí Marvin Vallecilla se ve muy bien, porque a la vez cuento con jugadores que saben tirar centros. Mis interiores también ayudan mucho porque son llegadores: Camilo Ayala, Francisco Rodríguez y Cristian Álvarez, que lo he invitado a jugar por ahí. Saben conducir, tienen buen control y buenos pases. Y los extremos y delanteros son muy fuertes por su velocidad, en el uno contra uno y centrando. Jeison Medina, Féiver Mercado, Carlos Hidalgo y Horacio Ibargüen son claves. A lo que voy es que todos nos potenciamos como equipo.

¿Cuáles son sus sistemas tácticos preferidos?

El 4-3-3 y el 4-2-3-1, pero ya cuando empieza el juego el sistema está diseñado para hacer rotaciones en el campo que les permiten a los futbolistas jugar en dos posiciones. Por eso reitero que los jugadores que sepan entender el juego son los más importantes.

¿Qué opina de que se justifique con la baja intensidad que hay en Colombia el fracaso en torneos internacionales? ¿No cree que ese es un concepto que depende de cada DT?

Al fútbol colombiano no le falta intensidad, nos falta intensidad a los entrenadores en las sesiones de entrenamiento para generar ese hábito. No podemos pretender que los jugadores, si entrenamos sin intensidad ni tener en cuenta la realidad del juego, compitan con intensidad en los partidos. Vuelvo y digo: eso se gana con las metodologías de los entrenamientos.

¿De dónde le nació su pasión por la táctica?

Cuando integré las selecciones de Boyacá por seis años, mi papá era el técnico y él fue un DT muy táctico. En esa época, incluso todavía, la idea que mandaba era la zona: defenderse y contragolpear. Así fue mi papá, así fueron los técnicos que tuve en mi carrera como profesional. Eran a darnos información defensiva y el resto era contragolpe. Como jugador viví mucho ese entrenamiento táctico defensivo del orden, las coberturas y las basculaciones. Cuando empecé a dirigir ya tenía ese ADN táctico, pero me fui capacitando, viendo lo que se hacía en Europa y fui adaptando conceptos en el fútbol colombiano. Ahora hablamos de inicio y salida, amplitud y encontrar espacios para atacar, ya no solo son las transiciones, sino se le enseña al jugador cómo atacar y cómo defender.

¿Qué conclusiones se trajo de Europa en cuanto a brechas entre el fútbol de allá y el de acá?

En metodología no estoy quedado, porque ya veníamos manejando esos conceptos, pero la verdad en el fútbol colombiano nos llevan muchos años de ventaja en cuanto a infraestructura. Las sedes, las canchas de entrenamiento, los estadios. Yo creo que el jugador colombiano no tiene tanto que envidiarle al europeo, lo que pasa es que nos ganan en disciplina, entienden mejor el juego y tienen entrenadores más capacitados. Creo que lo primero es mejorar la competencia, solo tenemos la Primera B y no hay ni siquiera una tercera división. Aquí hay material, pero hay que mejorar el sistema.

Thomas Blanco- @thomblalin

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