"Santa Fe sabe jugar las finales": El Tren Valencia

El ex jugador cardenal habló de las opciones que tiene el equipo rojo este domingo, cuando tendrá la difícil tarea de remontarle a Millonarios y buscar su décimo título.

Adolfo el “Tren” Valencia, uno de los jugadores históricos de Independiente Santa Fe. / Archivo El Espectador

Cuando Adolfo el Tren Valencia vino por primera vez a Bogotá, para probarse con un equipo de fútbol, fue rechazado. En Millonarios lo vieron, pero no les convenció su talento, así que le tocó devolverse a su natal Buenaventura. Casualmente, unos años más tarde, cuando jugaba con River Plate de Buga, fue visto por un agente de Independiente Santa Fe, quien quedó sorprendido con su talento y le ofreció llegar al cuadro capitalino.

Primero integró equipos juveniles, pero rápidamente, gracias a su zancada atlética, su capacidad para eludir rivales y marcar goles fue ascendido al plantel profesional. Con 19 años debutó con la camiseta albirroja en un clásico capitalino, el 10 de abril de 1988. Ingresó en el segundo tiempo por Manuel Acisclo Córdoba. Ese día ganó Millonario 1-0 con gol de Mario Vanemerak. 

Tres años, seis meses y 20 días después de su debut le marcó su primer gol a los azules. Fue el 30 de octubre de 1991, cuando fue titular en el equipo dirigido por Jorge Luis Pinto. A los cuatro minutos venció al arquero Óscar Córdoba. El marcador final fue 3-1 a favor de los cardenales. En el siguiente clásico por calendario, el 23 de febrero de 1992, Adolfo Valencia viviría su noche más brillante con la camiseta de Santa Fe, en el mítico 7-3.

“Un clásico es el partido que siempre quiere jugar un futbolista. Desde el comienzo de la semana se está pensando en el pitazo inicial del árbitro, en darle una alegría al hincha para que pueda salir feliz del estadio y montársela a los rivales en la oficina durante unos días”, asegura con humor Adolfo. Esa tarde del 7-3 marcó dos goles y le puso un pase gol a Daniel Tílger. Los dos tantos fueron muy parecidos, con la típica jugada de él, ganando en velocidad y potencia, eludiendo hasta el arquero y rematando ya cuando él mismo se iba a meter al arco. “Casi nos toca salir en helicóptero de la cancha porque los hinchas de Millonarios querían comerse vivos a los jugadores de su equipo”, recuerda. La víctima en el arco albiazul fue Óscar Córdoba. Un juvenil que hasta ahora disputaba sus primeras temporadas. “Hace poco me lo encontré y me confesó que por poco lo hago retirar después de esa goleada”.

El Tren se convirtió en ídolo de Santa Fe en una época en la que jugadores de su categoría escaseaban en el plantel. En un tiempo en el que los títulos no llegaron y fueron más los lamentos que las alegrías. Además fue tan bueno, que después de jugar 159 partidos con el equipo bogotano y marcar cerca de 60 goles, pasó al Bayern Múnich de Alemania.

El club albirrojo siempre ha sido su casa. De hecho, jugó en dos etapas más y luego de retirarse estuvo trabajando un tiempo como preparador de delanteros. “Santa Fe es mi casa, siempre estaré muy agradecido por todo lo que me dio”, destaca el exfutbolista de 49 años, que pasa días de descanso en su natal Buenaventura junto a su madre y por eso no podrá ir esta noche al estadio. “Lo veré desde acá por televisión, comiéndome un pescado frito y haciéndole mucha fuerza a Santa Fe”, confieza.

“Creo que hemos sido un muy buen equipo durante toda esta temporada, sólo que se jugó mal en la ida. Pero estoy convencido de que ahora, con el estadio totalmente rojo, los futbolistas se llenarán de confianza y podrán terminar logrando la décima estrella. Santa Fe sabe jugar las finales. Hay que buscar rápidamente el empate de la serie y seguir tranquilos hasta que llegue el 2-1 definitivo”, recomienda el Tren, un santafereño más con la fe intacta.