
Gerardo Bedoya, exjugador de Millonarios, Santa Fe y la selección de Colombia.
Foto: El Espectador
Gerardo Bedoya fue un guerrero en la cancha. No se guardaba nada, luchaba cada balón como si fuera el último y defendía con alma y corazón el escudo que llevaba en el pecho. Sin ir más lejos, hacía el trabajo sucio, el que no siempre se ve, pero que es vital para cualquier equipo en el mundo.
A veces su intensidad lo desbordaba, sí. Impuso el récord mundial de 46 expulsiones, una cifra que lo marcó en la historia del fútbol. Sin embargo, esa misma garra que lo llevó al límite también le hizo ganarse el respeto y cariño de clubes e hinchadas...

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero
Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com