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A Jhonnier González le sobra corazón

Un problema cardíaco estuvo a punto de sacarlo del fútbol dos años atrás, pero el amor al balón pudo más y el zaguero hoy es fijo de Néstor Otero en el onceno albirrojo.

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Fabián M. Rozo Castiblanco
19 de julio de 2010 - 01:05 a. m.
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Para Germán González fue prioridad esta temporada reforzar la defensa de Santa Fe con un zaguero, y el fichaje de Germán Centurión dejó a Basílico más que conforme. Sin embargo, a escasas horas de iniciar la pretemporada, en enero pasado, surgió otra alternativa pese a tener un par de opciones en Andrés Felipe González y Carlos Valdés.

El nombre de Jhonnier González Córdoba en absoluto resultaba ajeno dentro del vestuario albirrojo, porque ya había estado en él para el Apertura 2007, aunque tuvo que abandonarlo en cuestión de meses. Envigado, dueño entonces de sus derechos, no logró acuerdo alguno y se lo llevó de Bogotá.

Irónicamente, Santa Fe siguió marcando el destino del nacido en Turbo, porque el Colón de Argentina lo fichó y, con Leonardo Astrada como entrenador, el defensor recuerda que "se tuvo una buena experiencia en un país futbolero, estuve en casi todos los partidos de reserva y alcancé a jugar un partido de primera contra Arsenal".

Después el camino volvería a despejarse para el regreso a la capital, pero se atravesaría un peaje bastante costoso: unos exámenes médicos determinaban anomalías en el corazón del central que le obligaron a parar y de paso ponían puntos suspensivos a la carrera. Era el fútbol o su vida. Así no más.

Por eso Jhonnier acepta que "en abril de 2008 se me partió la vida en dos porque después de que tuve problemas de respiración en un partido, decidí hacerme un chequeo y me detectaron una lesión coronaria que me tuvo año y un mes fuera de las canchas".

Tiempo tuvo de sobra para pensar en el retiro, pero hubo alguien que le convenció de no hacerlo: "el doctor Mauricio Duque se apropió de mi caso en Medellín, me ayudó desinteresadamente y a él, como a mi Diosito y la familia, les debo que hoy esté jugando".

Tras el visto bueno del médico, en Real Cartagena y Soacha fue adquiriendo la forma y así llegó la tercera oportunidad en Santa Fe este año. Fue alternativa al comienzo y terminó disputando seis juegos en la era Basílico, pero con la llegada de Néstor Otero encontró su lugar en la titular y en cuestión de días se ha ganado el puesto resolviendo en los dos arcos.

Aparte de respaldar a Agustín Julio con seguridad y determinación, contra Centauros a mitad de semana ya había gritado gol y lo volvió a hacer el sábado frente al Medellín, algo que sorprende al propio defensor, quien lo único que quiere es "demostrar que tengo con qué y, sobre todo, recuperar el tiempo perdido, que es la principal lucha que tengo".

Igual, a sus 28 años recién cumplidos, no se confía porque advierte "que la competencia es dura porque hay jugadores de muchas condiciones y experiencia, pero si Dios me dio otra oportunidad es para aprovecharla y eso es lo que intento hacer día tras día".

Ya el problema es para Otero, quien deberá decidir entre Valdés y Centurión para acompañar a González, quien a comienzo de año era apenas alternativa y hoy parece inamovible en un equipo que siempre se acostumbró a luchar como él lo ha hecho por una simple razón: el fútbol es algo que Jhonnier palpita.

Por Fabián M. Rozo Castiblanco

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