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Luis Manuel Seijas ya habla como colombiano

El jugador venezolano ahora le apunta a la Mustang II.

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Gabriel Hernández López
20 de noviembre de 2009 - 02:55 a. m.
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El volante venezolano no sólo ayudó a acabar con la sequía de títulos en Santa Fe, también logró el primero en su cuenta personal.

Con la voz entrecortada, aún de la emoción, pero con ese acento característico que lo diferencia de gran parte de la nómina de Santa Fe, Luis Manuel Seijas no se cansaba de gritar campeón ni de disparar el flash de su cámara porque nunca antes había tenido tal privilegio.

“Esto es lo máximo, ganar un campeonato no tiene comparación y más si se consigue con una institución como Santa Fe, equipo que lo estaba buscando desde hace años”, decía en medio de sonrisas el mediocampista venezolano, quien no sólo puso su grano de arena para alzar la Copa Colombia y calmar así la sed de títulos en la parcial albirroja, sino que además consiguió el primero de los muchos que espera sumar a su palmarés.

La nostalgia, inevitable en un júbilo como el del miércoles, se acentuó en Seijas, porque “me hubiese encantado que mi familia estuviese aquí para celebrarlo con todos ellos, pero sé que allá en Venezuela se lo están gozando también”.

De igual forma, el ‘chamo’ reconoció que los momentos de mayor angustia en la cancha frente al Pasto fueron cuando el visitante tomó la ventaja en el marcador y luego cuando el chileno Julio Gutiérrez se iba expulsado, aunque destacó a su vez que “Santa Fe ganó porque tiene berraquera, sí ven, ¡ya hablo como colombiano!”.

Y es que al jugador del tricolor estrellado poco le importa la tensión bilateral que se vive actualmente entre nuestro país y el suyo, porque al fin y al cabo “en la cancha yo no corro por la política, sino por el amor que tengo por este equipo y el cariño a la hinchada que siempre me ha tratado bien”.

Pero lo que sí puso a temblar al 20 albirrojo fue el momento de la ejecución del penalti en la tanda que definió al campeón, pese a que salió corriendo y con convicción hacia el punto blanco cuando le llegó el turno. Parecía entonces que iba seguro y confiado de lo que iba a hacer, pero otros eran sus pensamientos... “Nadie se puede imaginar lo que uno siente al tener a 40 mil personas pendientes de cada movimiento de uno. La verdad, nunca había estado tan nervioso en mi vida, pero también es cierto que jamás le había pegado tan bien a un penal, pese a que el arco se veía chiquitico y el estadio El Campín más grande de lo habitual”.

Ya sabe lo que es dar una vuelta olímpica y celebrar hasta el cansancio un título, pero el venezolano ya dejó atrás lo del miércoles en el Nemesio, no quiere perder el impulso y es por eso que quiere repetir todas esas sensaciones juntas el próximo 20 de diciembre cuando se juegue la final del Clausura, fecha en la cual espera entrar, una vez más, en la historia dorada de Independiente Santa Fe.

Por Gabriel Hernández López

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