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Como lacónico fue definido por alguien de la junta directiva de Independiente Santa Fe el correo electrónico que a la medianoche del lunes recibió de Armando Farfán, en el que les notificaba a sus demás compañeros del comité su renuncia irrevocable a la presidencia del equipo capitalino.
En la comunicación, que no tenía más de tres líneas, el dirigente saliente agradeció la colaboración prestada a su gestión durante los dos últimos años, sin dar razón alguna de su marginamiento, el cual tuvo que hacer público, luego de que la información se filtrara a los medios.
“Doy un paso al costado por el bien de la familia y el mío propio”, señaló Farfán Peña en una improvisada rueda de prensa, en la que además resaltó que deja “aparte de un equipo sólido en la parte deportiva, una institución con finanzas estables y claras”.
No obstante, la intempestiva salida del directivo y sus escuetas explicaciones dejan más de un interrogante en el ambiente y varias lecturas a la determinación que movió de paso, a falta de una, dos opciones para sucederle en el cargo.
A las ya conocidas diferencias con el vicepresidente Hugo Prieto, quien fue una especie de piedra en el zapato a su labor, sobre todo en el tema de contrataciones, se sumó la versión de su firme aspiración de llegar al próximo Comité Ejecutivo de la Federación que se elegirá en marzo.
Para nadie es un secreto el acercamiento de Farfán en los últimos meses con Luis Bedoya y Ramón Jesurún, integrantes de la cúpula dirigencial del ente rector del balompié nacional, lo cual le daría fuerza electoral entre la rama profesional.
Por último se manejó extraoficialmente que además del distanciamiento con Prieto, se presentaron una serie de conflictos con otros miembros de la junta cardenal que motivaron a los máximos accionistas a solicitarle la renuncia, que dicho sea de paso, les abre la opción presidencial a dos dirigentes de la entraña albirroja.
Uno de ellos es Juan Andrés Carreño, quien hace parte del actual comité y quien le reconoció a El Espectador que Farfán “desde hace varios días había señalado la posibilidad de retirarse, pero considero que no es un buen momento porque estamos en la mitad de un proceso que él ha liderado correctamente y por esa razón le he solicitado que reconsidere su decisión. Sin embargo, él se ha sostenido firme en su determinación”.
El actual director de la Comisión Nacional de Televisión admitió igualmente que hoy tiene “una responsabilidad con el país de terminar mi período constitucional en la CNTV, el cual finaliza en tres meses y esa es mi prioridad. Sin embargo, si la junta directiva de Santa Fe considera que mi presencia es importante, se podría buscar una fórmula para conciliar los tiempos”.
“Ser presidente del equipo de mis amores sería un gran honor y el día que esa dignidad llegue a mi vida, implicaría un compromiso serio, responsable y mi disposición total y absoluta desde el punto de vista personal y profesional para que la institución vuelva a los lugares de privilegio en Colombia, Suramérica y el mundo”, agregó el abogado bogotano, que ha estado vinculado al cuadro cardenal en varios períodos.
El también capitalino César Augusto Pastrana es el otro candidato para reemplazar a Farfán, así su prioridad sea hacer parte del próximo Comité Ejecutivo de la Colfútbol como representante de la Difútbol, ya que su renuncia a la presidencia de la Liga de Fútbol de Bogotá hace dos semanas y que oficializó en el marco del Hexagonal del Olaya, obedeció a dicha aspiración.
El directivo fue vicepresidente de Santa Fe en el mandato de Eduardo Méndez y en la actualidad integra el Comité Organizador Local del Campeonato Mundial Juvenil de Fútbol que organizará Colombia en 2011. “Llegar a la presidencia de Santa Fe es otra de sus aspiraciones y ante esta oportunidad, estaría dispuesto a cambiar el rumbo”, confió uno de sus más cercanos colaboradores.
“César Pastrana merece mi mayor respeto, es un gran empresario y un importante dirigente deportivo, al cual doy casi que como fijo en el próximo Comité Ejecutivo de la Federación”, dijo Carreño sobre su eventual rival por la presidencia albirroja.
Ahora la cuestión a resolver es si el sismo directivo con el que nadie contaba, y que obligará a reunión extraordinaria de junta, no afecta las bases deportivas de un proyecto que ha gozado de estabilidad en el último tiempo y del que se esperan resultados inmediatos para el próximo Apertura.