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Santa Fe sacó un empate 'de las cenizas'

Santa Fe rescató un punto ante el líder de la Liga Postobón, Real Cartagena, tras lograr un agónico 2-2 en el último minuto.

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Fabián Mauricio Rozo C.
18 de febrero de 2010 - 04:22 a. m.
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La cruz que los católicos lucieron en su frente es la que carga Independiente Santa Fe luego de empatar como local con Real Cartagena, evidenciando los mismos problemas defensivos del torneo anterior, que ni con el paraguayo Germán Centurión desaparecen.

Dos despistes le bastaron al visitante para llevarse un punto, que pudieron ser tres, pero la victoria se le escapó en la última jugada del partido, cuando Luis Yánez no dio por perdido un balón y castigó a Juan C. Henao, que fue quien propició los cinco minutos de adición y luego en el reclamo vio la roja.

Los heroicos ni asomaban, les bastaba con su muralla en el fondo para aguantar, pero una vez decidieron visitar a Agustín Julio, hicieron de El Campín un lugar de meditación, cuando Luis Iriarte le ganó la espalda a la zaga local y definió a placer, en una jugada que evidenció de paso los yerros defensivos del semestre anterior.

Y lo que vino fue peor, porque el albirrojo cuando promediaba la inicial era el fiel ejemplo de su presente: acéfalo de la cabeza a los pies. En la dirigencia -dicen que este jueves por fin los cuatro miembros de junta elegirían al quinto miembro, que sería el presidente-, en el banco -Basílico no encontraba fórmulas de reacción- y hasta en la cancha, porque Ómar Pérez, el llamado a pensar, luchaba antes que jugar.

Entonces el visitante sin hacer mucho, pero con un gol a su haber, sacaba ventaja de la desesperación rival y en cuanto se lo proponía, llegaba, al punto que Milton Rodríguez pudo liquidar el partido a los 30, pero el goleador se apresuró en el que pudo ser su quinto festejo del torneo.

El que sí no perdonó fue otro amante de las redes. El chileno Julio Gutiérrez recobró la memoria anotadora en el momento justo y con una gran jugada, en la que gambeteó hasta que quiso y se la dejó imposible a Henao, quien empezaba a ser protagonista, por una atajada previa a Sergio Otálvaro y también por su manejo de tiempo en los saques de puerta.

El intermedio le cayó mejor a Santa Fe que presionó al Real en su propio campo, de a poco lo asfixiaba, pero Ricardo Villarraga, en ingenuidad repetida, acumuló amarillas y se fue a las duchas temprano.

Después Santa Fe tuvo opciones para desequilibrar, pero no pudo y en un contragolpe Óscar Castillo la empujó para darles la ventaja a los cartageneros, quienes no pudieron celebrar porque apareció Yánez con decisión para rescatar un punto en la adición.

A Santa Fe le faltó eso y a diferencia de los católicos, que tienen 40 días para reflexionar, en el rojo capitalino tiempo es lo que no hay. Los resultados deben ser inmediatos y el viacrucis ya empezó, mientras el Real parece estar bendito.

Por Fabián Mauricio Rozo C.

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