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A falta de sol, bueno fue el brillo del argentino Ómar Pérez en el estadio El Campín de Bogotá, en donde la lluvia no cesó durante los 90 minutos y las nubes impidieron los rayos de luz del astro rey.
El jugador gaucho entendió desde el pitazo inicial que no podría desplegar su acostumbrado vistoso juego y que no serían muchas las combinaciones ofensivas que haría con volantes mixtos o delanteros. Todo claro está, como consecuencia de esa lluvia ‘espanta bobos'.
Fue por eso que en el estadio El Campín imperaron los balones más rápidos de lo normal, los resbalones y los remates de media distancia, que a la postre marcaron la diferencia del duelo entre Santa Fe y Deportes Quindío.
Al no circular con normalidad, lo más fácil era patear de forma potente ese mojado y difícil balón, con dirección de gol, claro está; y el primero en entenderlo fue el equipo local.
Al minuto cinco el aquero cuyabro, Alejandro Otero, respondió con creces, pero en cambio, al 15, no pudo detener el balón al que el defensa Diego Ramírez le cambió la dirección luego del fuerte remate de Ómar Pérez.
Calma pidió el técnico Fernando ´pecoso' Castro desde la raya y sabía por qué. Desde entonces, Quindío empezó a mostrar las credenciales ofensivas que nunca se le vieron durante las jornadas en que no supo lo que era ganar.
Las caras alegres, de los cerca de 4.000 aficionados a quienes poco les importó la lluvia, cambiaron con el pasar de los minutos. Quindío no vino a Bogotá a esconderse y tuvo en tres hombres el pilar de la ofensiva.
Mauricio Romero, cuando quiso, puso a tambalear a la defensa ‘cardenal', siempre con la ayuda de Carlos Villagra y Carlos Rodas.
Las aproximaciones de riesgo del equipo visitante y los remates peligrosos motivaron al arquero Daniel Vélez a cambiar los guantes por unos con más agarre, pero ni eso pudo detener el certero cabezazo del Hannyer Mosquera, con el que se igualó el juego (m. 26), tras un cobro impecable de Romero, desde el costado derecho.
Desde entonces la impaciencia se apoderó de todos los de casa. Los hinchas empezaron a alentar al equipo y Ricardo Villarraga sólo les respondió hasta el minuto 40, cuando un remate suyo rozó uno de los ángulos de Otero.
En el segundo tiempo la lluvia arremetió sobre la capital colombiana y también la ofensiva ‘cardenal'. El orden de Quindío fue desbaratado por la efectiva presión que impuso Santa Fe sobre todas las áreas del terreno de juego.
A los 68 minutos Ómar Pérez le puso el broche de oro a su actuación con un soberbio zapatazo, desde fuera del área, imposible de atajar para Otero. Fin de la compostura del 'Pecoso' Castro, quien desde entonces trató de liderar a sus dirigidos, pero poco efectó surtió.
Quindío se quiso sobreponer nuevamente a la adversidad, pero el oxigeno a Romero, Villagra y Rodas no les alcanzó para el remate del juego, en el que si bien la visita arrinconó a Santa Fe, sólo dejó en el registro un cabezazo que pasó cerca al travesaño defendido por Vélez.
El resultado dejó a Santa Fe con 24 puntos en la clasificación y lo devolvió al cuarteto que lidera la clasificación del campeonato. Quindío, en cambio, encajó la undécima derrota del torneo y sigue último en la tabla, con apenas cuatro puntos.
En la próxima jornada, Santa Fe visitará a Atlético Júnior, equipo al que desplazó del póker de líderes, mientras que Deportes Quindío recibirá en Armenia a América de Cali.