Suena la música de Yesus Cabrera, volante del Once Caldas

“Decía que no bailaba champeta, yo la invité. La vaina se puso bien bacana y ahí mismo yo la apreté. Me dijo que quiere volver, eh”, suenan en su cabeza las canciones de su primo, el reconocido cantante Kevin Flórez. Y baila, mezcla las dos cosas que más le gustan: el fútbol y la champeta.

Yesus Cabrera registra tres goles en la Liga Águila. / Once Caldas

Yesus Cabrera es menudito, bajito. Roza los 1,70 metros de estatura y pesa apenas 62 kilogramos. Su biotipo no es el de los futbolistas tradicionales; su talento, tampoco. Porque es el jugador distinto del Once Caldas, actual líder de la Liga Águila. Lo que le falta en fuerza y altura, lo compensa con técnica, velocidad y buena pegada. Tiene una maestría en encarar a los defensas rivales.

Acomoda la pelota, minuto 74. Independiente Medellín empata 2-2 frente al Once Caldas en el estadio Palogrande. Yesus se dispone a cobrar un tiro libre desde el borde del área, a unos cuantos metros del banderín de esquina. Todos se alistan para el centro y el oriundo en Cartagena la clava en el ángulo, nada que hacer para David González, golazo. Yesus pone play y suena la música.

“Decía que no bailaba champeta, yo la invité. La vaina se puso bien bacana y ahí mismo yo la apreté. Me dijo que quiere volver, eh”, suenan en su cabeza las canciones de su primo, el reconocido cantante Kevin Flórez. Y baila, mezcla las dos cosas que más le gustan: el fútbol y la champeta.

El último paso se lo dedicó a Vladimir, su hermano mayor. “Un bailecito parecido al del Papu Gómez, pero es uno que hace Vlacho”, dice el volante creativo del gol del triunfo frente al Medellín en diálogo con El Espectador. “Kevin y yo crecimos juntos: él con sus sueños y yo con los míos. Lo lindo es que hoy ambos los hemos hecho realidad. Lo admiro porque sigo sus pasos de pequeño”, agrega.

Tras un buen 2017 en Deportivo Pasto, Yesus Cabrera retornó a principios de año al América de Cali. Había mucha expectativa. Pero la no convocatoria del bolivarense a los partidos del Torneo Fox Sports arrojó una conclusión: había que buscar otros aires. Ahí apareció el Once Caldas. Hoy por hoy, ambos equipos viven realidades diametralmente opuestas: los escarlatas respiran un ambiente tenso con tres derrotas al hilo y la eliminación en la Copa Sudamericana, mientras que el Blanco Blanco es el cuadro revelación de la Liga Águila y vive su mejor momento de los últimos años, en los que lleva dos sin poder clasificar a las finales.

“Yo soy una persona que cree que Dios a uno lo pone en el lugar en que debe estar. No pienso en nada más. Creo que mi sitio es Once Caldas y estoy viviendo un lindo momento”, afirma. Un momento orquestado por Húbert Bodhert, quien llegó al Once Caldas a reemplazar a Francisco Maturana en el banquillo técnico tras una campaña para el olvido.

“Húbert y yo queríamos trabajar juntos desde hace mucho, por fin se nos dio. Es un hombre demasiado apasionado por él fútbol. Eso es lo que lo está llevando al éxito, porque siempre se entrega al 100%. Tenemos una gran relación”.

Y esta noche, en su visita al Deportivo Cali (8:00, Win Sports), por la octava fecha de la Liga Águila, Yesus Cabrera va por su cuarto baile. Registra tres tantos en siete partidos con un promedio de casi un gol cada dos partidos. Además, cuenta con el venezolano Edder Farías en punta, quien es el actual goleador del certamen con cinco dianas. Todo bien en el Once Caldas, que mira la tabla desde lo más alto gracias a sus cinco triunfos, un empate y apenas una derrota.

“Me encanta bailar y recordar las raíces del barrio en el que crecí, ahí se nace bailando champeta”, asegura Yesus, quien se crió en el popular barrio Olaya Herrera de Cartagena, donde lo conocen como “Cocky”. ¿Por qué? “Porque un día, de niño, de la nada, les dije a mi familia y amigos que me llamaba Cocky. Así me quedé”.

Allí sigue su familia y sus dos “hijos”: Israel y Mansi, dos perros de raza bulldog. También siguen sus amigos, con quienes jugaba de niño a las escondidas y “batetapita”, algo como béisbol con tapas de gaseosa. Los juegos no siguen siendo los mismos, ahora se decantaron por las cartas y el dominó, pero la amistad permanece intacta.

Yesus Cabrera juega fútbol desde los cuatro años gracias a su padre. “Él tenía una escuela, ahí empecé jugando con los más grandes y gracias a Dios, a los 16 años llegué a La Equidad, con el que debuté en 2009”. Ahora, con 27, es el dueño de las ideas y también de la música del Once Caldas.