
Así como Carlos Bacca, Falcao García, David Ospina, Dayro Moreno y Mateus Uribe, el delantero atlanticense Teófilo Gutiérrez volvió al club de sus amores.
Foto: Archivo Particular
En el fútbol moderno se ha vuelto habitual que los jugadores que marcaron una época pasen los últimos años de sus exitosas carreras en ligas exóticas, alejados de las canchas en las que dieron las primeras pinceladas del arte que pintaron con sus pies.
Volver a casa, sobre todo cuando uno viene de ligas del tercer mundo, no es fácil desde una perspectiva económica, sobre todo cuando un jugador tuvo una carrera sobresaliente en la élite, pero el amor por unos colores vale más que los salarios elevados que ofrecen el fútbol árabe y norteamericano.

Por Daniel Bello
Periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Fue practicante de Pacifista entre 2020 y 2021. Desde el 2019 escribe sobre fútbol, política e historia en El Espectador. Tiene experiencia cubriendo paz, mundo y medio ambiente.@daniel_eudosiodbello@elespectador.com