Confesiones de Ramón Jesurún, presidente de la Fedefútbol

“Vamos a ir al Mundial de Rusia”: Ramón Jesurún

A 10 días de los partidos ante Paraguay y Perú, el directivo hace cuentas y es optimista frente a una clasificación. “Ad portas” de cumplir dos años al frente de la entidad, habla de su gestión, de sus éxitos y preocupaciones, del “Fifagate”, de los nuevos proyectos y hasta de su vida personal.

Ramón Jesurún, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol. / Cristian Garavito - El Espectador

En una nueva y moderna sede ubicada en el norte de Bogotá, se maneja el fútbol en Colombia. Allí, Ramón Jesurún y el Comité Ejecutivo de la Federación de Fútbol planean el futuro en la rama profesional y la aficionada, agremiadas en la Dimayor y la Difútbol. Más allá de eso, por estos días todas la miradas se concentran en la selección que disputará las dos fechas finales de la Eliminatoria al Mundial de Rusia 2018, contra Paraguay y Perú.

Jesurún está ad portas de cumplir su segundo año como presidente de la entidad, con éxitos y sinsabores. Es un momento de alta tensión, como él mismo lo define. Sobre las eliminatorias, su gestión, el “fifagate”, el buen momento del fútbol colombiano y sus proyectos en la Federación, habló en extenso con El Espectador.

¿Cómo vive los momentos previos a los partidos ante Paraguay y Perú?

Con una alta tensión. La eliminatoria ha sido muy dura, difícil, pero tengo optimismo.

Como directivo e hincha, ¿qué cuentas hace?

Matemáticamente hay buenas posibilidades de clasificar, pero también muchas combinaciones, porque siete selecciones tienen opción. Aspiraría a que el partido contra Paraguay nos dé la clasificación. Si no, tenemos un buen equipo para ir a pelear a Perú. En la Federación pensamos en forma integral y tenemos la idea de ganar los dos partidos para quedar entre los ocho primeros del escalafón de la FIFA, lo que nos permitiría ser cabezas de serie en el Mundial, como en Brasil 2014.

¿Ese es el compromiso con José Pékerman, hablaron de eso?

Lo primero es clasificar. Estar en el Mundial es el premio mayor. Si lográramos redondearlo con los seis puntos, sería apoteósico.

Cuadrado, James y Falcao, entre otros, llegan en un buen momento.

Están en un gran nivel futbolístico, pero su mayor fortaleza es la parte mental, tienen la obsesión de lograr la clasificación.

¿Qué lo preocupa ahora?

Nosotros vivimos el fútbol de manera diferente al aficionado. En la Federación trabajamos en muchos frentes que no se pueden descuidar. El público solamente está pendiente de la selección de mayores, pero hacemos muchas cosas con las categorías menores, el futsal y el fútbol femenino. Ahora vamos al Mundial Sub-17 en la India, que se inicia dentro de 15 días.

¿Qué tanto se han modernizado?

El crecimiento de la infraestructura del fútbol colombiano en los últimos 10 años ha sido arrollador. Hoy tenemos la idea de establecer una sede deportiva de alta competencia en Barranquilla. Estamos creando una carrera de técnicos profesionales, vamos a seguir trabajando en el fútbol femenino, a seguir cooperando con la Asociación de Futbolistas para prepararlos después del retiro. Estamos muy involucrados en el tema del competidor integral, que lideramos a nivel mundial. En la Federación hay muchos procesos distintos a los que la gente conoce.

¿Qué tanta acogida ha tenido su gestión en los clubes y las ligas?

Dimayor y Difútbol vienen trabajando muy bien. El crecimiento que han tenido los equipos profesionales como empresas es evidente. Nunca más se volvió a saber de incumplimientos con jugadores. Existe una gran seriedad en el manejo administrativo y eso ha repercutido en que los clubes sean mucho más competitivos.

¿Qué ha sido lo más destacado de su gestión, ahora que cumple dos años?

El trabajo es duro, pero entrega satisfacciones. La Federación hoy es una entidad absolutamente sólida, como la Dimayor y la Difútbol. Lo que queremos con el Comité Ejecutivo es seguir creciendo y fortaleciendo a nuestros afiliados, que son al fin y al cabo la sangre de esta entidad.

¿Qué ha sido lo más difícil?

Mantener los buenos resultados deportivos.

Sobre todo con la selección de mayores…

Sabemos la responsabilidad que tiene la selección con el país. Hoy es, indudablemente, el producto comercial más importante de Colombia. Cada vez que juega el país se paraliza.

¿Qué perjuicios traería que la selección no clasifique a Rusia?

Ni siquiera lo he pensado. La frustración sería inconmensurable. Ni hablemos de eso.

Ha sido un ciclo muy exitoso con Pékerman. Se dice que hacen fila Juan Carlos Osorio y Reinaldo Rueda.

Nuestro Comité Ejecutivo no tiene en mira nada distinto a que tenemos un cuerpo técnico serio, exitoso, trabajador y responsable, con el cual hay un contrato hasta diciembre de 2018. En nuestra cabeza no hay nada diferente.

¿Por qué esa continuidad no se da con los técnicos en otras categorías?

Las selecciones menores han dado buenos resultados. La sub-17 irá al Mundial de India, la sub-20 estuvo en los dos últimos mundiales y en los Juegos Olímpicos. Y la femenina ha estado presente en los dos últimos mundiales y en las dos últimas citas Olímpicas. Desde el punto de vista de resultados, han sido procesos bastante buenos.

¿En qué radica el éxito del fútbol colombiano?

Tenemos el talento de los jugadores, sus cualidades técnicas y mentales, para consolidarse como buenos competidores. El país pasó de ser importador a uno de los cinco más exportadores de fútbol en el mundo. Hay un reconocimiento del jugador colombiano y una infraestructura para aprovechar eso.

¿Cómo es la relación de los dirigentes con los jugadores?

En el fútbol hay variables y para ser exitoso se necesitan los dirigentes, aunque somos los más criticados. La dirigencia ha cambiado. Hay gente profesional, responsable, con deseos de trabajar. Y lo más importante es que ya ha logrado un verdadero enfoque del fútbol como negocio. El Comité Ejecutivo mantiene excelentes relaciones con los jugadores. Sabemos el sacrificio que hacen, lo difícil que es viajar 13 o 14 horas de ida y vuelta para los partidos de eliminatorias. Son los grandes gladiadores.

¿Después del escándalo del “Fifagate”, siente que ha cambiado la imagen del dirigente del fútbol?

Pienso que sí. Que hay unos criterios claros de transparencia establecidos por las federaciones de fútbol, pero direccionadas por sus confederaciones, el caso nuestro por la Conmebol y por la FIFA.

¿Qué reflexión le dejó ese caso?

Fue un hecho doloroso que golpeó mucho la institucionalidad del fútbol. Fue desafortunado, pero no hay ninguna duda de que ha servido para hacer una reingeniería de nuestro deporte a nivel general.

Insistió Luis Bedoya, ante la justicia de Estados Unidos, que los demás dirigentes colombianos no tuvieron nada que ver en el escándalo. Que fue una responsabilidad personal...

Nosotros no tenemos ninguna responsabilidad en los hechos del “Fifagate”. Además, quiero resaltar que Colfútbol nunca tuvo ningún problema ni anomalía.

Después de Bedoya usted asumió las riendas de la Federación, pero también cargos en Conmebol, e incluso en la FIFA. ¿Cómo lo logró?

Es un honor que se le da a un país que tiene más reconocimiento internacionalmente que en el interior. Son tareas adicionales que emprendimos con entusiasmo.

Usted es muy cercano a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ¿cómo nació esa relación?

Lo conocí mucho antes de que fuera candidato. Estuvimos en algunas comisiones de FIFA. Nos hicimos amigos y cuando se postuló Colombia fue uno de los países líderes en su apoyo. Él lo viene haciendo muy bien. Es muy serio y con muchos años en el fútbol. Esa amistad ayuda mucho a que nuestros programas y solicitudes se hagan con mayor facilidad.

¿Qué tanto ha cambiado el fútbol desde que usted se vinculó a esta actividad? ¿Ha pensado en abandonarlo?

Sí me ha pasado por la mente irme, porque la gente cree que la tarea del directivo es solamente estar con los técnicos y los jugadores, que es lo que le gusta al aficionado raso. Pero nada más distante a la realidad. Tenemos tareas muy complicadas en temas administrativos, financieros, legales, organizacionales, logísticos y de mercadeo. A veces un día no nos alcanza para todo lo que hay que hacer, pero es lo que escogimos. Llevo en el fútbol un poco más de 30 años, pero en los últimos 10 he estado de tiempo completo, antes estaba en un club y aportaba ideas y trabajo.

¿Todavía juega fútbol?

Lo quisiera hacer más, porque fui deportista consumado. Practiqué varios deportes, pero en el fútbol nunca fui estrella, aunque me defendía. Me gustaría tener más tiempo para jugar, pero la edad y los temas de salud no me dejan.

¿De qué juega?

Arranqué de arquero y terminé de delantero. Nunca fui de alta competencia. Era un cumplidor y para torneos recreativos. Siempre me gustó jugar adelante, porque me disfruto meter goles.

¿Qué opina de un Mundial con 48 equipos?

Es una idea que fue muy debatida y que finalmente creo que es acertada. Van a ir 48 equipos al Mundial, pero el esquema va a terminar en 32 equipos. Tendremos 16 que quedarán eliminados después de un partido. De todas maneras es darles la oportunidad a muchos más países de decir que están en un Mundial y es algo que puede ayudar al fortalecimiento del mercadeo. Tenga la seguridad de que el nivel no va a decaer.

¿Cómo afecta eso a Colombia?

Conmebol tiene cuatro cupos y medio y pasaría a seis y medio.

Así las cosas, ¿serían las actuales las últimas eliminatorias difíciles para Colombia?

Hasta el momento el Mundial de Catar será de 32 equipos. Lo de 48 sería desde 2026, aunque hay federaciones que pretenden que sea antes. Mundial es Mundial y siempre generará mucho interés.

¿Cómo ve el fútbol profesional hoy?

Ha mejorado enormemente, pero la manutención de los equipos es costosa. Se necesitan cifras muy grandes para tener buenos clubes y que funcionen. Cada vez se va a necesitar más dinero y lo que se viene haciendo con los patrocinios y la televisión es buscar recursos.

¿Se siente impulsor de ese proceso?

En la Dimayor se consiguieron muchas cosas. Conmigo o con cualquier presidente se hubiera producido eso. Consolidamos la televisión, que estaba cruda en esa época. Los resultados deportivos a nivel internacional han ayudado.

¿Hincha del Júnior hasta el final?

Hasta que me muera. En la vida uno puede cambiar de todo, menos de madre y de equipo.

¿Quién ha sido el mejor jugador en la historia del fútbol colombiano?

Siempre trato de no herir susceptibilidades, pero en todas las épocas hay estrellas. Willington, el Pibe, Asprilla, Rincón, Higuita, James, Falcao, y ya cometí el error de dejar fuera a cinco o seis más.

¿Cuál es el equipo que más lo ha seducido?

El Júnior del 93 y del 95. Me tocó estar en la junta directiva del club. También he sido admirador del Nacional de los últimos años, el Millonarios de los 70, Santa Fe, Deportivo Cali, el América, equipos que le han dado gloria al país.

¿Y a nivel internacional?

En Europa se trabaja muy bien. En México hay procesos como el del Pachuca, que es muy interesante. El factor económico ayuda mucho. Es muy difícil igualarlos en temas de infraestructura, pero los tiempos cambian y ojalá en un futuro accedamos a todos esos procesos.

¿Cuál es su meta para el Mundial?

Lo primero es clasificar. Debemos intentar en Rusia ser mejores de lo que fuimos en Brasil.

¿Se imagina un Mundial sin Messi? ¿Cómo ve la lucha en Suramérica?

No quiero meterme en ese tema, porque hoy todavía son rivales directos. Estas dos fechas serán de altísima tensión.

¿Qué le dicen sus colegas de otras Federaciones?

Esta semana nos vamos a reunir en Bogotá y no tengo duda de que hablaremos de las posibilidades de todos, pero con respeto.

¿Cómo asume las críticas?

Aprendí a vivir con ellas. Cuando son válidas y reales, porque soy humano y me equivoco, las recibo para corregir. Hay otras que no son tan válidas y a veces molestan, pero estoy en una actividad pública y estoy sujeto a esas situaciones.

¿Qué le dice a la gente antes del partido contra Paraguay?

Que seamos optimistas y que apoyemos, que confíen en nuestros muchachos y en el cuerpo técnico, porque vamos a ir al Mundial.

¿Cuántas boletas le han pedido para el partido con Paraguay?

Muchísimas. La gente está desesperada. Tengo que hacer que entiendan que no todos cabemos en el estadio y que desde afuera también podemos hacer fuerza.