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Alphonso Davies, la estrella de Bayern Múnich que nació en un campo de refugiados

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Hijo de liberianos, pasó sus primeros años como refugiado en Ghana, se exilió y nacionalizó en Canadá. Esta es la historia del jugador que este jueves su octavo título con el club alemán

En estos años en los que el maremágnum de nuevos talentos hace que cualquier futbolista pase desapercibido, solo unos pocos logran sobresalir en un mundo en el que hay que llegar más rápido y en el que la competencia feroz y avasalladora va dejando en el camino a quienes no están dispuestos a los sacrificios.

Y por eso es normal que haya historias de superación, de entrega, incluso algunas que partan de la violencia, de la migración. Como por ejemplo la de Alphonso Davies, el lateral canadiense de Bayern Múnich que sigue ganando adeptos gracias a lo que ha hecho con el club bávaro.

Pero para entender el crecimiento de este jugador de 20 años hay que ir atrás para ver cómo fue que surgió, prácticamente, de la nada. Aunque Davies debió nacer en Liberia, el país de sus padres, la segunda guerra civil (1999-2003) obligó a su familia, como a muchas otras, a trasladarse a la región de Ghana central para evitar la furia de dos bandos que por ese entonces destrozaban todo lo que estaba a su paso.

De hecho, su padre, Debeah, contó más adelante que en esa época era necesario empuñar un arma a favor del primer postor si se quería sobrevivir. Y que él no estaba dispuesto a hacerlo.

En contexto: Bayern Múnich, campeón del Mundial de Clubes

Su madre, Victoria, también recordó que en los primeros meses, en Monrovia (la capital) la comida escaseó más que siempre y que muchas veces tuvo que pasar por encima de los cadáveres, en largas excursiones, para encontrar alimento. Y escapar de ejércitos de niños armados con fusiles M-16 que disparaban a mansalva.

“No quería eso para nosotros y nos fuimos”. Debeah y Victoria arribaron a Buduburam, un campo de refugiados construido a comienzos de la década de 1990 por ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) para todos los desplazados de la región.

Ahí, el 2 de noviembre de 2000, nació Alphonso Davies. En medio de una paz camuflada y de muchas necesidades, Debeah empezó a gestionar asilo en varios países europeos y de América, entre ellos Canadá, el primero que respondió luego de cinco años de llenar documentos y de demostrar que la vida de los tres estaba en peligro si no salían cuanto antes de África.

El lugar elegido por el gobierno canadiense fue Windsor, en Ontario, cerca a la frontera con Estados Unidos, un lugar en el que la nieve es más habitual que la luz del sol.

“Mi padre trabajaba desde las cuatro de la mañana y mi madre en las noches hasta el amanecer. No fue fácil”, dijo Davies en una entrevista para el diario alemán The Bild. Después, la familia se mudó a Edmonton, una población más al norte, más fría, más cruel en el invierno, pero en donde se establecieron para no moverse más.

“Nos acostumbramos a las bajas temperaturas, al blanco a toda hora y a aprovechar los cuatro meses en los que se podía salir”, añadió Davies.

Primero conoció el atletismo y las pruebas de los 100 y 200 metros. Por fisionomía vencía a los demás, pues era de zancada larga, brazos delgados y un torso perfecto para contrarrestar la resistencia del viento. Sin embargo, en una época en la que no dejó de nevar, Davies tuvo que cambiar de disciplina y empezar a jugar fútbol, pues era lo único que se podía practicar bajo techo en el colegio Madre Teresa de Calcuta.

Naturalmente ambidiestro, Davies ingresó a la academia Free Footie (gratuita) cuando tenía 11 años. Y allí asombró por la ligereza al correr con la pelota, por la forma en la que le pegaba con ambas piernas y por los cambios de dirección repentinos que hacía con total naturalidad.

“Después de los entrenamientos volvía a su casa para cambiar los pañales a sus hermanos. Sus padres trabajaban y no tenían cómo pagar una niñera”, dijo su primer entrenador, Nick Huoseh, hoy en día su agente.

A los 14 años un ojeador de los Vancouver Whitecaps quedó impresionado por sus habilidades y luego de una negociación con los padres, el club lo fichó. Lo más sorprendente es que al año Davies ya era parte del plantel profesional siendo el primer futbolista nacido en el siglo XX en debutar la MLS (15 años y 257 días).

La tecnología como herramienta para buscar nuevos talentos

En un perfil que hizo el diario The Bild, se destaca que en 2016 Bayern Múnich supo de la existencia de Alphonso Davies gracias a una plataforma digital en la que los clubes afiliados suben información de sus juveniles, datos relevantes como velocidad máxima, velocidad constante, frecuencia cardíaca, entre otras.

Eso llamó la atención del club alemán que envió a uno de los suyos para que hiciera un informe completo del lateral. Con la investigación realizada, este hombre, que siguió a Davis por varios partidos, pasó un parte alentador a Hasan Salihamidzic, director deportivo, que de inmediato sugirió la contratación.

Con 18 años, Davies llegó a Alemania por 12 millones de dólares, un traspaso récord para el fútbol de su país. Y cumplió su sueño de estar al lado de Arjen Robben, así fuera por poco tiempo.

Ahora, siendo el jugador más regateador de Bayern (125 intentos en la pasada temporada) y el más rápido de la Bundesliga (36,51 km/h como velocidad máxima), este canadiense sueña con seguir sumando títulos con Bayern. Ya ganó la Champions y el Mundial de Clubes, ya suma ocho títulos y 68 partidos.

Y quiere seguir demostrando que a pesar de nacer en una tierra donde toda ilusión parece enterrada, las metas se pueden alcanzar siendo, en sí mismo, su propio impulso.

*Texto publicado en agosto de 2020

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