Informe de la FIFA demostró mejoras en la competencia del fútbol femenino

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Un análisis físico donde se recopilaron datos de 552 futbolistas de 24 países en el Mundial de Francia 2019 demostró un avance en la competencia.

El Dr. Paul Bradley, profesor adjunto de Rendimiento Deportivo en la Universidad John Moores de Liverpool y consultor para el FC Barcelona; y Dawn Scott, entrenador de alto rendimiento para la selección femenina estadounidense entre 2010 y 2019, y actualmente senior manager en rendimiento físico femenino para la selección inglesa femenina, fueron los encargados de elaborar el informe de análisis físico del Mundial Femenino de Francia 2019.

En el documento se recogieron los datos de 552 futbolistas (aunque el informe aclara que solo 436 tuvieron un tiempo efectivo de juego al menos en un partido) de 24 países que participaron en el certamen que ganó Estados Unidos tras vencer a Países Bajos por 2-0 con goles de Megan Rapinoe y Rose Lavelle. Los resultados del informe sustentan un incremento en las exigencias físicas del fútbol femenino derivadas en modelos de entrenamiento y en un impulso de los múltiples torneos que se juegan a nivel mundial.

Aunque el análisis realiza comparación de datos de los mundiales de 2007, 2011, 2015 y 2019, el incremento de la exigencia física se refleja con mayor claridad en el último lustro, época en la que ha aumentado la competencia del fútbol femenino en el mundo.

Las acciones que componen el análisis físico se codificaron en intervalos de velocidad o zonas que se habían adaptado con anterioridad en otros estudios. Así, los resultados se muestran por medio de: zona 1 (0-7 km/h), zona 2 (7-13 km/h), zona 3 (13-19 km/h), zona 4 (19-23 km/h) y zona 5 (>23 km/h).

La distancia recorrida y la cantidad de acciones de juego son los componentes que atraviesan el informe y que demuestran un progreso en la mayoría de las zonas estudiadas. Por ejemplo, el informe demuestra que la carrera de alta intensidad entre los mundiales de Canadá 2015 y Francia 2019 aumentó entre un 16 y un 32 %. Esto no solo por el desarrollo de nuevos programas de entrenamientos en el fútbol femenino, sino también, y según los autores del informe, por el contexto de juego que está determinado por el rival o el esquema táctico del partido.

 "Al comparar los datos de 2015 y 2019, resulta evidente que en el último Mundial se recorrió una mayor distancia a velocidades más altas; además, se redujo la diferencia en la distancia recorrida a alta velocidad entre los equipos de mayor y menor nivel. Esto significa que algunos de los combinados situados en los puestos más bajos de la clasificación realizaron más acciones de alta intensidad en 2019 que en 2015, lo cual podría ser un reflejo de una mejora de la forma física", afirmó Dwan Scott.

En el pasado Mundial de Francia se notó un incremento en las acciones de juego en las zonas 3, 4 y 5. La distancia cubierta en esta última parte fue de un 18,6 a un 47,3 % mayor en todas las posiciones de juego. Estas cifras muestran una diferencia “ligeramente superior” a las del Mundial de Canadá 2015.

También se concluyó que en las fases decisivas del torneo se intensifica el ritmo de juego por el aumento de las distancias recorridas y las acciones completadas en la cancha. Inglaterra, que fue una de las semifinalistas del torneo junto con Países Bajos, Estados Unidos y Suecia, fue la selección que más metros recorrió en esa fase del torneo al lograr una cifra de 6975 m, seguida de Estados Unidos que logró 6795 m en una distancia total de >19 km/h.

Si desea conocer el informe de análisis físico del Mundial Femenino de Francia 2019, puede dar click aquí.

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