Arboleda, el futuro en el arco de la selección de Colombia

Con apenas 21 años es el arquero titular del Banfield y pinta como el reemplazo de David Ospina. Este lunes fue incluido en la preselección de José Pékerman para el Mundial de Rusia.

Iván Mauricio Arboleda juega en el Banfield de Argentina. / Marcelo Carroll

La historia de Iván Mauricio Arboleda comenzó a escribirse en La Ciudadela, un barrio del municipio de Tumaco. Era un niño inquieto, travieso, al que sólo le importaba correr detrás de la pelota. Entonces se ganaba el regaño de Teresa. “Mi abuela fue fundamental para que me dedicara al fútbol. Porque a pesar de que iba a la tarde a la escuela, ella me levantaba a las 6 de la mañana para que yo fuera al entreno. Jugaba en Ciudadela y Porvenir. En ese tiempo me llamaban Adebayor, ja, ja”, cuenta Mauri, como le gusta que lo llamen. Entonces era un delantero al que comparaban con el goleador togolés por el color de su piel y la contundencia que mostraba en el área. “Hasta que un día expulsaron al arquero. No había más cambios y nadie quería hacerse cargo del puesto. Me animé al desafío y hasta atajé un penal. A la semana siguiente, el técnico me quiso poner en el arco. Yo me enojé. Entonces me dijo: ‘Hagamos una cosa: jugá el primer tiempo arriba y en el segundo vení a tapar’. Y así fue como me acostumbré a la nueva posición”, narra el número uno de Banfield, titular en el comienzo de la Superliga argentina, victoria 2 a 1 sobre Belgrano.

Es un mediodía de Luis Guillón y el portero con mayor futuro en la selección de Colombia charla mano a mano con El Espectador. Hoy es el dueño del arco del Taladro, el equipo que dirige un conocedor del puesto y con pasado glorioso en el fútbol nacional. No es otro que Julio César Falcioni, quien solía volar de palo a palo en el América. Cuenta Arboleda que escucha al Pelusa, que conquistó cinco títulos con los diablos rojos de Cali. “Me da muchos consejos y para mí es un honor que un técnico de la trayectoria de Julio, que fue un gran arquero, me haga conocer los secretos del puesto. La mayoría de mi familia es hincha del América. Siempre me hablan de los campeonatos que ganó y lo bien que atajaba”, dice el nariñense, que hasta el viernes sólo había tapado en dos partidos, ante River Plate y Boca Juniors, los colosos del fútbol argentino.

¿Cuánto tuvo que ver James Rodríguez en su llegada a Banfield?

Mucho. Atajaba en Pasto y yo tenía todo arreglado con Deportivo Cali. Es más, me había hablado Faryd Mondragón. Me felicitó por el torneo sub-17 que había jugado y me dijo: “Me gustaría tener a un arquero de sus capacidades”. Y se imagina, yo siendo un pibe y que me hablara un portero de semejante carrera. Para mí fue algo sensacional. Le había dicho que sí, me habían ofrecido un contrato de cinco años y el gerente, Álvaro Aguilar, me había sacado los pasajes, pero cuando solicité mi transfer para salir libre, me lo negaron, tuve que acudir a los abogados, en fin, fue un problema. Entonces me llamaron de la Argentina. Hablaron con mi tío, Adalberto Churta. Me querían River, Vélez, Tigre y Lanús. En River iba a estar tapado por Batalla. Y me había llamado la atención Vélez. Hasta que me nombraron a Banfield. Y yo me dije: “Si ahí triunfó James, tiene que ser un club grande”. Hablé con mi abuela y, como sabía que mi sueño es jugar en Europa, ella me recomendó venir para acá.

Otra vez la nona, Teresa, aquella que Arboleda muestra con orgullo a través de su teléfono móvil. “Le digo Elvira, como la mamá de Diomedes Díaz”, suelta risueño. Mujer clave en su carrera. Y nombra a sus referentes en el puesto: “José Cuadrado me ayudó mucho en Deportivo Pasto. Se tomaba su tiempo para enseñarme. Hoy me miro en su espejo y le agradezco todo lo que hizo. Pero mi ídolo es Dida. Miro sus videos para perfeccionarme. Quiero atajar en el Milan, como hizo él. Sueño con ser su sucesor. Que digan: ‘Ahí viene Arboleda, la Araña Negra’, como me dicen mis compañeros, ja, ja”.

¿Qué se sintió atajar en un estadio tan impactante como el Monumental?

Mis amigos de Tumaco me felicitaron. Mi familia también. Fue muy emocionante. Cuando llegué a la cancha, no me lo creía. Pero apenas me paré debajo del arco, me dije: “Estoy acá, no debe ser tan difícil”.

Hoy es el titular del equipo, tras la salida de Hilario Navarro. Fue un voto de confianza de Falcioni. ¿Esperaba tener esta posibilidad?

Sí, para eso trabajé, para tener esta chance de ser el arquero de Banfield. Es el fruto del esfuerzo de todos estos años. Una recompensa. Siendo extranjero y joven, tengo que valorar que Julio haya confiado en mis condiciones.

Para muchos especialistas, usted está apuntado como el arquero de mayor futuro en la selección de Colombia, el próximo David Ospina. ¿Es demasiado grande el rótulo?

Para mí es un orgullo que me comparen con Ospina y que me cataloguen de esta manera. Llegó el momento de demostrarme a mí mismo que estoy listo para el desafío.

¿Se tiene fe para las próximas convocatorias de José Pékerman?

Claro que sí, siempre me tengo fe y confianza. Sé que si trabajo duro y me esfuerzo, voy a tener la posibilidad.

Llegó Edwin Cardona a Boca, donde ya hay otros tres compatriotas; Santos Borré a River; Ibargüen a Racing… se está colombianizando el fútbol argentino. ¿Qué le genera?

Para mí es una motivación porque, estando esa clase de jugadores en la Argentina, Pékerman va a estar más pendiente. Entonces, uno nunca sabe. Tal vez me ve y me llama.

Dice que su sueño es jugar en Europa. ¿Cree que podrá hacerlo desde Banfield?

Yo me debo a Banfield, que me dio todo. Para mí es muy grande. Y no va a ser un comodín en este campeonato; la vamos a pelear con todo. Ya lo demostramos en la primera fecha, contra Belgrano. Ahora, si el destino marca que tengo que jugar en otro equipo, se verá. Pero yo estoy feliz de estar acá y vestir esta camiseta.