Argentina y la carta de La Bombonera frente a Perú

Ante la falta de fútbol en las Eliminatorias, la selección albiceleste le apuesta al entorno para superar al combinado inca en el decisivo juego de éste jueves. Alta tensión en Buenos Aires.

El equipo de Jorge Sampaoli en uno de sus últimos entrenamientos. / AFP

Un gran marco, porque no hay un gran equipo. Así se podría explicar el porqué de la decisión de Argentina de jugar en La Bombonera, el estadio que cobra vida con unas tribunas verticales que generan vértigo, con el público respirando en la nunca del visitante, con la afición saltando tanto que emula un temblor. Intimidar y amilanar, las razones de dejar el Monumental para enfrentar a Perú este jueves, para remediar lo absurda que ha sido esta eliminatoria para el último subcampeón del mundo. Mientras que en el estadio de River Plate hay una distancia de 32 metros entre los arcos y la grada, en el de Boca Juniors apenas hay siete. Es decir, en un tiro de esquina los peruanos escucharán las arengas y los insultos, y eso generará presión, y por ende aparecerán los nervios y las equivocaciones. Teoría válida, pero incierta, pues jugar allí tampoco garantiza la ventaja. De hecho, en el camino al Mundial de México 1970, el equipo inca igualó a dos tantos y de paso dejó a los locales fuera de la cita. (Sampaoli admite que Dybala “choca” con Messi)

Será el debut de Lionel Messi en este estadio, al igual que el de Mauro Icardi, Paulo Dybala, Sergio Romero y Federico Fazio, quienes no han jugado con la escenografía que brinda una mole de concreto que puede albergar a 49 mil personas, con gente en la popular que tiene que bajar la mirada para poder ver el terreno de juego, con un eco enorme que no tiene por dónde salir, que retumba, que permanece. “La Bombonera no tiembla. Late”, dice en una de las rampas de acceso al tercer nivel. Para muchos no es el lugar adecuado para un partido FIFA, pues sus paredes son rústicas, sus camerinos estrechos (aunque estén remodelados), pero esta vez lo superficial pasará a otro plano. Lo pulsional contará, la esencia del barrio, de la Argentina folclórica, de la que alienta hasta que la voz desaparezca.

("Nos van a robar", medio peruano dice que el partido contra Argentina está arreglado)

Ambas selecciones llegan con 24 puntos y con la misma diferencia de gol (1) en una tabla en la que hay siete unidades entre el segundo, Uruguay, y el antepenúltimo, Ecuador. La estadística apoya la cancha de Boca. De 28 duelos que ha tenido la albiceleste en ese terreno de juego, 18 terminaron con triunfo, ocho en empate y apenas dos fueron derrotas. En otras palabras: una efectividad del 64 %. Los jardineros encargados de la gramilla han estado trabajando a tope para lograr que la grama sea como una mesa de billar, impecable, para el que considera la prensa de ese país como el partido más importante de los últimos 30 años. “No se puede comparar el Monumental con La Bombonera. Esta última se mueve porque está mal hecha, no porque la gente grita”, dijo Hernán Crespo en entrevista para Fox Sports

Lo cierto, lejos del debate, es que Perú llega con la ilusión de un Mundial luego de 35 años, con la opción de sacar un buen resultado y definir contra Colombia en la última fecha. Ricardo Gareca, el que anotó el gol para el empate 2-2 frente a los incas en el Monumental que le permitió a Argentina ir a México 86, estará esta vez del otro lado, luchando por otros intereses, recordando que así como esa vez dio el tiquete, en esta ocasión espera quitarlo. Drama, agonía y un final feliz, lo que se espera en Buenos Aires frente a un rival que genera escepticismo y en un estadio en el que la afición sí es el jugador número 12.