Así le ha ido a Boca Juniors cuando viene a Colombia por la Libertadores

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Esta es la historia de todos los duelos que ha tenido el club argentino en nuestro país. Este jueves enfrenta a Independiente Medellín, en el Atanasio Girardot, por el Grupo H.

El narrador argentino, más que eufórico, alargó las palabras y les puso una entonación memorable para hacer dignificable lo que acaba de suceder. Francisco Pedro Manuel Sá marcó el 1-1 frente a Deportivo Cali el 3 de agosto de 1977. Minutos antes, con una actitud resignada e indiferente, el mismo narrador contó y no cantó el gol de Néstor Leonel Scotta para abrir el marcador. Todo terminó en empate, Boca Juniors fue el mejor del Grupo A y más adelante el campeón de la Copa Libertadores.

Esa fue la primera vez que el club xeneize vino a Colombia, un partido que se repitió a los 477 días, con Carlos Salvador Bilardo al mando del Cali y Juan Carlos Lorenzo siendo el entrenador del cuadro argentino. En esa oportunidad no hubo goles, pero sí varias ocasiones de anotar, entre ellas las de Scotta, Alberto de Jesús Benítez y Ángel María Torres.

Al final no se pudo capitalizar la victoria con la que se venía soñando. Y las gambetas raras, los frenos, las pisadas y los amagues quedaron en el olvido tras el lapidario triunfo de Boca en La Bombonera (4-0) y su segundo título consecutivo. El fútbol en ese momento fue puro sentido común y pura practicidad.

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Luego vino un tiempo, un largo tiempo, en el que el conjunto de La Boca no volvió a Colombia y, curiosamente, no volvió a ser campeón. Pasaron 23 años para que Boca Juniors visitara nuestro país y, en una extrema coincidencia, se midiera de nuevo con Deportivo Cali. El 2 de mayo de 2001, el equipo dirigido por Luis Fernando Suárez goleó 3-0 al superpoderoso del continente y al que ya tenía el tiquete asegurado para la siguiente ronda. El remate potente de Gerardo Bedoya y la floja respuesta de Óscar Córdoba, el contragolpe de Giovanny Hernández que liquidó Víctor Hugo Aristizábal y el autogol de Julio Marchant, el resumen de lo que pasó.

En esa misma edición Boca se cruzó en octavos de final con Júnior. En la ida, en Barranquilla, los argentinos ganaron 3-2 (Marcelo Delgado en dos oportunidades y Juan Román Riquelme anotaron por el visitante) y por eso fue suficiente un empate a un gol en Buenos Aires para avanzar a cuartos. Los dirigidos por Carlos Bianchi serían campeones obteniendo su cuarto trofeo.

En 2003, como si fuera la carta que siempre sale, pero la que uno nunca espera en una partida de póker, el camino de Boca se cruzó de nuevo con clubes colombianos. Primero con Independiente Medellín (el rival de este jueves) en la fase de grupos y luego con América en semifinales. Con el conjunto poderoso perdió en la capital antioqueña tras la anotación de David Montoya, y en Cali, de manera contundente, ganó 4-0 para acceder a la final y a lo que sería su quinto trofeo.

La derrota más dolorosa

En 2004, como si se estuviera convirtiendo en un hábito, Boca volvió a visitar a dos equipos colombianos. Revivió las añoranzas con Deportivo Cali y se impuso 1-0 en el Pascual Guerrero en la fase de grupos (gol de Fabián Vargas) y sufrió su primera gran derrota del nuevo siglo ante Once Caldas en Manizales.

El 1° de julio, Luis Fernando Montoya y sus jugadores superaron al club que parecía tenerlo todo. Y que triunfaba en todo. Lo hicieron en la serie de penaltis (2-0), con Juan Carlos Henao como figura, con el golazo de Jhon Viáfara en el tiempo regular y el silencio sepulcral tras el empate de Nicolás Burdisso.

-¿Por qué no pasaron a recoger la medalla del segundo puesto, Carlos (Bianchi).

-Sinceramente no sabía. Es la primera vez que perdemos, entonces no tenía idea de que a los segundos les daban medalla.

Boca sufrió una de sus peores caídas a nivel continental con un rival que desde que comenzó el torneo tuvo templanza para la agonía, que sufría por fuera y hacía sufrir al otro en casa. Y eso le resultó para demostrar que se pueden frenar a los que, por costumbre, les da por ganar siempre. EmBocados, tituló el diario Olé de Argentina un día después para hacer alusión a la primera caída en la era Bianchi.

Las últimas cuatro visitas

El 17 de mayo de 2005 el conjunto xeneize volvió a Barranquilla para enfrentar a Júnior por los octavos de final. Marcelo Delgado evitó lo que parecía una victoria del local con su gol al minuto 92. Ya luego, en La Bombonera, el club argentino obtuvo el tiquete a cuartos (4-0), ronda en la que dijo adiós frente a Chivas de Guadalajara.

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En 2007 el turno fue para la frontera y para Cúcuta Deportivo en semifinales. Jorge Luis Bernal supo descifrar la calculada organización defensiva de Miguel Ángel Russo y le ganó por 3-1, con anotaciones de Rubén Bustos y Blas Pérez en un General Santander al que llegaron 42 mil personas. Más adelante vino el famoso encuentro de la neblina, la brisa del Río de La Plata en La Boca y lo opaco de la noche bonaerense que se iluminó con el triunfo y el paso a la final de los argentinos.

Casi una década más tarde inició lo que fueron tres viajes y tres empates. Primero en 2016 contra Deportivo Cali y el 0-0 en el Pascual Guerrero por el Grupo 3. Luego en 2018 frente a Júnior por el Grupo H y el 1-1 en Barranquilla y, por último, el 2-2 en Ibagué del año pasado, cruce correspondiente a la tercera jornada del Grupo G. El partido de este jueves, contra Medellín, le sirve más a Boca que al local, dice la calle y el hincha, pues el poderoso ya está eliminado y lo único que le queda, quizá como consuelo, es dañar el camino de un equipo que en Colombia tiene más buenos que malos recuerdos.

Camilo Amaya - @CamiloGAmaya

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