Barrio chino

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Al momento de escribir esta columna se afirmaba como un hecho por varias fuentes cercanas al jugador que Juan Fernando Quintero pasaría al fútbol chino. No vale la pena ni siquiera hablar del nuevo equipo, no marca diferencia. Lo cierto es que la operación sería muy favorable económicamente para River y para él. También se confirmó que Falcao renovó en el Galatasaray turco resignando una buena parte de su sueldo. Las dos caras de la moneda, literalmente. Cabe anotar, para no herir susceptibilidades, que cada uno es libre de manejar sus finanzas de la manera que les plazca, ni más faltaba, pero aquí fuimos invitados para opinar con el respeto que corresponde.

No me parece bajo ningún punto de vista que Juanfer deba irse para China. No todo es plata, no conozco sus necesidades ni aspiraciones, pero es casi obvio que lo único que puede mover a un jugador de cierto reconocimiento para irse a esa Liga incipiente de papel, que no tiene nada de milenaria como su gran cultura, es un jugoso contrato y la expectativa válida de asegurar su futuro y el de su familia. Es cierto que se está recuperando todavía de su lesión de cruzado y que no es titular indiscutible por lo mismo y tanto en el equipo de la banda, pero lo adoran, es pieza fundamental para Gallardo y va a tener buena figuración apenas vuelva el campeonato argentino. ¿Es necesario cambiar tan pronto la gloria por el escenario que se le ofrece en Oriente? ¿No tiene fútbol para luchar un poco más su regreso a Europa basado en un buen rendimiento venidero? ¿Cuántos jugadores, creo que no me caben en una mano, han vuelto de la Liga china para un buen equipo del Viejo Continente? Es como la dimensión desconocida: llegas, pero no sabes cuándo ni en qué condiciones sales.

Los ejemplos de los nuestros que han pasado por allá son muy desilusionantes. Jackson Martínez y Freddy Guarín no pudieron regresar a equipos trascendentes europeos y su nivel jamás volvió a ser el mismo. Se mantienen Hárold Preciado, quien desde que llegó se quiere devolver, y Gio Moreno, que desperdició sus mejores años en un equipo lleno de estrellas en decadencia que lo amarró y no lo suelta. Seguro que no tienen inconsistencias en sus billeteras, pero la carrera deportiva se les acortó. ¿Entonces? ¿Vale la pena que una de las mejores zurdas que hemos tenido se pierda en las fauces de ese dragón indigesto? Ojo, y sin tocar el tema selección de Colombia y su elegibilidad o no en las futuras convocatorias de Queiroz.

Qué bueno sería que Quintero se despegue de Quinterito de una vez por todas y trate de aguantar con estoicismo en el sur de nuestro continente un poco más. No es sencillo con la devaluación del peso local y el tema impositivo, lo sé, pero tiene todavía de sobra para luchar y quedarse con un puesto fijo en el once del muñeco, que además haría al hincha millonario feliz. Uno de los mejores y más agradecidos del mundo. Qué conveniente sería que siguiera el ejemplo del viejo Radamel y considere que todos estamos pasando por momentos difíciles y que si sale fortalecido desde la cancha después vendrán mejores ofertas cuando vuelva la normalidad. Lo demás sabe al mismo cuento chino...

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