Focus Queiroz

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Colombia perdió su primer juego oficial de los siete que ha disputado bajo la dirección de Carlos Queiroz. La del viernes fue la peor derrota de la historia de las eliminatorias en condición de local. Mañana saldrá el sol y habrá otra oportunidad ante Ecuador, pero llaman la atención varios detalles para corregir.

Queiroz duró 10 partidos amistosos y cinco oficiales convenciéndonos de que su guitarra principal en la banda sería Juan Guillermo Cuadrado. Total, es el único que juega en un equipo de élite mundial. Por esa razón lo ubicó como volante interior por derecha, yendo de dentro afuera cuando James fuera hacia el centro, esto con la pelota. Para ejecutar ese plan también nos convenció de las bondades de tener laterales con vocación de marca para que jugaran un poco más adelantados acompañando a Barrios, a Cuadrado y al otro volante de primera línea para completar una línea de presión con cinco hombres en la mitad del campo y así achicar la cancha para ofender con la pelota en territorio rival.

Entonces fuimos comprando poco a poco lo que él quería del equipo de todos. Los resultados acompañaban una expresión futbolística que si bien no era alegre como nuestra esencia, proponía un cambio de mentalidad y eso siempre será positivo en busca de encontrar más competitividad. La Copa América de Brasil fue aceptable con puntos altos en los juegos ante Argentina y Catar. El comienzo de la eliminatoria fue muy bueno. Pero lo que era una acción de emergencia por la lesión de Medina y Arias en la derecha se convirtió en convicción. Cuadrado salió de su lugar como interior derecho y fue a jugar como lateral ante Uruguay. El míster dice que sus números en la Juventus en ese puesto lo avalan, pero no tiene en cuenta que en Italia Cuadrado juega con otro tipo de compañeros que le permiten salir al ataque y le cuidan la espalda. Por el otro lado hizo lo mismo, nos metió en la cabeza con mucha terquedad de por medio que Tesillo, un central, podía jugar de lateral porque sería más útil en la citada línea de presión en la mitad que un lateral con salida. Pero para la eliminatoria cambió, puso a Mojica que tiene más salida y poca marca. Es cierto que Muriel y Duván Zapata trabajan con él en Atalanta, pero también lo es que de manera extraña traicionó lo que tanto trabajo le costó consolidar en este tiempo.

En consecuencia, Queiroz lució confundido en el planteamiento del viernes. Puso un equipo más de tiempos de Pékerman que de los suyos y los jugadores no le respondieron con sus decisiones en el campo. Más allá de los errores puntuales que desencadenaron en los goles del rival, fue común ver a los nuestros transportando más de la cuenta la pelota, intentando hacer su propio juego. No hubo secuencias de pases, ni cortos ni largos, y salvo en el final del primer tiempo les hicieron la vida fácil a los de Tabárez, que si de algo saben es de inteligencia de juego.

El partido de mañana en Ecuador se adecúa más a la idea original de equilibrio de Queiroz. La obligación de atacar es ecuatoriana. Esperemos que lo del viernes solamente haya sido una mala tarde, de esas que tenemos todos.

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