Polémica por carta de la Conmebol que defiende a Colombia como sede del Mundial Femenino 2023

Noticias destacadas de Fútbol Internacional

Tanto la Conmebol como la Federación Colombiana de Fútbol le enviaron una carta a la FIFA señalando que los resultados fueron “erróneos y discriminatorios”.

Después de la retirada de la candidatura de Brasil hace unos días, el Consejo de la FIFA decidirá el organizador del próximo Mundial femenino, el primero con 32 selecciones, conocido el informe de evaluación de las tres candidaturas.En él, el proyecto conjunto de Australia y Nueva Zelanda tiene la nota más alta con 4.1 sobre 5, delante de Japón en segundo lugar con 3.9 y de Colombia con 2.8, aunque el documento indica que los tres proyectos cumplen los requisitos mínimos exigidos por la FIFA.

En el informe presentado la semana pasado se afirma que en Colombia “requerirían una inversiones significativas y apoyo de los grupos de interés nacionales y de la FIFA para que las condiciones organizativas se nivelasen con las que ofrecen las otras dos candidaturas”.

“A partir de los datos entregados no está claro se proporcionará ese nivel de inversión”, señala, a la vez que advierte de que “existiría un riesgo claro de que las mejoras necesarias no se lleven a cabo” debido a que estamos a tres años de la realización del Mundial Femenino.

El informe destaca el “alto grado de compromiso y apoyo” tanto de la Federación Colombiana como del gobierno del país y que de celebrarse allí “el torneo impulsará el fútbol femenino en el país y en los de su entorno”, zona donde todavía no habido un mundial femenino.

Le puede interesar: ¿Colombia tiene la capacidad para organizar el Mundial de fútbol femenino en 2023?

Tras las bajas calificaciones, la Conmebol, en cabeza de su presidente Alejandro Domínguez, y la Federación Colombiana de Fútbol, liderada por Ramón Jesurún, enviaron una carta a la FIFA donde afirman que la calificación fue “errónea y discriminatoria”.

Son tres los campos que señalan los dirigentes del fútbol sudamericano a la hora de controvertir las calificaciones que otorgó la FIFA a Colombia como posible sede del Mundial Femenino 2023: seguridad, salud y aspectos comerciales.

Sobre el primer punto, asociado al tema de la seguridad en el país, la carta señala que “El “terrorismo” al que alude con lamentable ligereza el informe técnico no existe hace mucho tiempo. Colombia vive un tiempo de estabilidad y paz social, fruto del esfuerzo y la madurez de su pueblo”.

En el campo de salud, servicios médicos y control antidopaje, se argumenta que los hospitales de Bogotá, Medellín y Cali están entre los mejores de la región, de manera que Colombia si contaría con la certificación para ofrecer garantías de salubridad y de control antidopaje a las 32 selecciones participantes.

Finalmente, sobre los aspectos comerciales, el documento indica que es: “muy llamativa a ausencia de fuentes formales o estadísticas creíble para sustentar las conclusiones que descalifican la candidatura de Colombia”.

Más allá de las razones que expone la Conmebol y la Federación Colombiana de Fútbol para defender la candidatura de Colombia al Mundial Femenino 2023, que también tienen que ver con la realización del Mundial Sub-20 del 2011, Mundial de Futsal en 2016, los Panamericados de 2019, Preolímpico Sudamericano Sub-23 en 2020 y de la Copa América Argentina-Colombia que se realizará en 2021, lo que se cuestiona la opinión pública en el país es el respaldo del fútbol femenino con la liga local y con las garantías que se les ofrecen a las jugadoras para el desarrollo y la realización de los torneos a nivel profesional.

A muchos les llamó la atención que en la carta se hablara de que “el torneo femenino colombiano se encuentra entre los más exitosos del continente, con 20.600 jugadoras y una asistencia de 28.000 espectadores”, cifras que parecen no ser del todo ciertas, o que, por lo menos, no se presentaron de manera correcta, pues el promedio de asistencia en los primeros partidos de la liga 2019 no superaba las 5.000 personas, y más allá del número de jugadoras, lo que se cuestiona es sí los dirigentes del fútbol colombiano le apuestan a un torneo más competitivo y a un mayor respaldo económico para que los clubes puedan mejorar las condiciones laborales de las mujeres en este deporte.

Comparte en redes: