De la tragedia de Chapecoense a inspirar el mundo

Alan Ruschel, Hélio Neto y Jackson Follmann son los tres jugadores del equipo que sobrevivieron al accidente en Antioquia. Un año después son ejemplo de lucha y superación.

Los tres jugadores sobrevivientes del accidente de Chapecoense.

Un año parece un suspiro cuando se trata de recordar. Alan Ruschel, Hélio Neto y Jackson Follmann fueron tres de los cinco sobrevivientes del accidente aéreo del vuelo 2933 de la empresa Lamia, en el que se trasladaban 77 personas, la mayoría integrantes del equipo de fútbol Chapecoense que iba a jugar en Medellín el partido de ida de la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Nacional.

En esa trágica madrugada del 28 de noviembre, los futbolistas (más el periodista Rafael Henzel y la asistente de vuelo Ximena Suárez) empezaron una lucha larga y difícil para sobreponerse física y mentalmente de uno de los peores accidentes de la historia del deporte en los últimos tiempos. Ruschel, Follmann y ‘Neto’ todavía intentan reconstruir su vida. No ha sido una tarea fácil porque hay un recuerdo imborrable de aquel accidente que les cambió todo en un abrir y cerrar de ojos. Un año después de gambetear a la muerte, los tres son ejemplo de lucha y superación. (Lea también: Chapecoense, crónica de una tragedia anunciada)

Alan Ruschel

Fue al primero que encontraron con vida en la madrugada del martes 29 de noviembre. Tuvo que ser sometido a dos cirugías en la columna y corrió riesgo de quedar parapléjico, pero Ruschel nunca se rindió. Su recuperación fue rápida. En enero comenzó a trotar y en marzo ya trabajaba con peso y con balón. Su avance fue sorprendente y ha tenido un año maravilloso, puesto que logró ganarse poco a poco un lugar en la plantilla.

En agosto jugó con el Chapecoense ante el Barcelona en el Camp Nou, por el trofeo Joan Gamper. Poco importó la caída por 5-0. Ruschel jugó los primeros 36 minutos de partido y recibió una ovación al ser reemplazado. Luego tuvo minutos en el amistoso ante Roma en el estadio Olímpico, donde convirtió un gol de penal y lo celebró apuntándole al cielo. “Fue otra noche fantástica para mí, después de la de Barcelona. Estoy feliz por volver a jugar contra un equipo grande, hacerlo bien y además marcar un gol”, dijo Ruschel, quien junto a Jackson Follman recibió largas ovaciones de los futbolistas del Roma y de los aficionados italianos en un partido de gran significado emotivo para el club de Chapecó.

En septiembre volvió a jugar un partido oficial frente a Flamengo, por la Copa Sudamericana. En estos dos meses, apareció en cinco partidos del Campeonato Brasileño (cuatro como titular) y estuvo 12 veces en el banco de suplentes. Su próximo objetivo es jugar 90 minutos ininterrumpidos.

Jackson Follmann

A los 24 años encontró en Chapecoense el lugar indicado para explotar sus cualidades como arquero. Ese sueño que comenzó en 2011 con un pequeño equipo de la Serie D de Brasil, Juventude, se estaba materializando en Chapecó. Era el suplente de Danilo, pero cuando le daban la oportunidad dejaba todo en el terreno de juego. Tuvo que decirle adiós al fútbol profesional tras el accidente. Tuvieron que amputarle la pierna derecha y operar su tobillo izquierdo. Estuvo internado en el Hospital San Vicente Fundación Rionegro, en Colombia, y luego fue trasladado a Brasil, donde continuó su recuperación.

A pesar de lo que le ha tocado vivir en el último año, Follmann ha demostrado berraquera. “Voy a tratar de familiarizarme con mi nuevo cuerpo y espero adaptarme rápido”, dijo en una entrevista y eso lo ha demostrado cada día. A mediados de este mes se volvió a parar bajo los tres palos y atajó balones. “Gané el día, la semana, el mes, volver a practicar un deporte es demasiado placentero”, declaró al diario brasileño Globo. “Ahora valorizo las cosas muy simples de la vida, cosas que pasan desapercibidas en el día a día. El simple hecho de ir al baño, besar a las personas que amas”.

El ahora ex jugador sigue ligado a Chapecoense. Funge las labores de embajador del equipo y da charlas motivadoras basadas en su experiencia. “Sé de la importancia y del ejemplo que soy para las personas. Veo que con una pierna consigo llegar más lejos que con las dos. En casa se iba a pensar si iba a salir bien o no. Lo intenté y me sentí bien, para nuestro asombro. La amputación sólo sacó mi pierna, más nada. Hago muchas cosas, me desafío todos los días y veo que la complicación sólo está en la cabeza”, resaltó.

Su historia recomenzó y en sus planes no figura la palabra abandono. “Estoy en el camino correcto”, dice con una mirada de esperanza. “Si me entreno un poquito más, creo que puedo volver con la octava o la novena división”, se animó a bromear, feliz de volver a un campo de juego, como hace casi un año, antes de la tragedia que marcó un antes y un después en su vida.

Hélio Neto

Fue el último en ser rescatado. Pasó varias horas debajo del fuselaje de la aeronave despedazada en el Cerro Gordo hasta que fue hallado por uno de los rescatistas. Llegó al hospital con varias fracturas e hipotermia. Tuvo que ser intervenido quirúrgicamente por una lesión en el tórax y por varias lesiones en la cabeza, pero su recuperación fue sorprendente. En enero volvió a caminar por sus propios medios y en febrero volvió a entrenar con la nueva plantilla de Chapecoense.

Se pensaba que iba a ser el primer jugador sobreviviente en regresar a los terrenos de juego, pero aún no lo ha hecho. La previsión es que Neto regrese a las canchas la temporada entrante. En este año de recuperación, el defensor sacó tiempo para escribir su primer libro: “Puedo creer en el mañana”. En esas páginas, 'Neto' narra su experiencia como sobreviviente y habla sobre que, más allá de su pasión por el fútbol, después del accidente entendió que hay otras cosas importantes en la vida.