El maleficio de tocar la copa antes de una final

Dmitri Payet, capitán del Marsella, tocó el trofeo de la Europa League antes del partido definitivo frente al Atlético de Madrid. El jugador salió lesionado y su equipo perdió 3-0.

El maleficio de tocar la copa antes de una final
Dmitri Payet, mediocampista del Marsella.AFP

El fútbol y sus cábalas. Parece ser algo netamente suramericano, pero se extiende más allá de la región. Atraviesa océanos y fronteras. Una de las más conocidas es que antes de una final no se debe tocar la copa: hacerlo puede traer mala suerte para el equipo del jugador que lo haya hecho. Es una creencia que ha tomado fuerza con el paso de los años. La selección de Francia, Bayern Múnich, Milan o Mónaco son algunos de los equipos que han sufrido por hacerlo. En la final de la Europa League, que se jugó el miércoles, el que tuvo que vivir en carne propia esta situación fue el Marsella.

Dimitri Payet, capitán del equipo galo, tocó el trofeo mientras ingresaban los equipos al gramado del estadio Olímpico de Lyon. Fue un partido para el olvido para el futbolista que hace parte de la lista preliminar de Francia para el Mundial y para el Olympique de Marsella, que tuvo que ver cómo el Atlético de Madrid de la mano de Diego Simeone levantaba un trofeo más. Y es que no solo perdían 1-0 en los primeros 25 minutos, sino que además, Payet tuvo que salir por lesión al minuto 30. Se fue al banco llorando. Su equipo terminó perdiendo la final de la Europa League 3-0.

No es la primera vez que sucede. En otras finales ha ocurrido y el resultado casi siempre fue el mismo. En la Liga de Campeones es en la competición en la que más se ha visto. En la temporada 2011/12, la final la jugaron el Bayern Múnich y el Chelsea. El estadio fue el Allianz Arena de Múnich. Por lo que el equipo bávaro ofició de local. El escenario se vistió de rojo y en la salida de los equipos Anatoliy Tymoshchuk, volante ucraniano que en ese momento jugaba el cuadro alemán, hizo contacto con la ‘orejona’. ¿Qué ocurrió? Su equipo perdió ante Chelsea por penales tras el 1-1 en los 120 minutos.

Y no fue la única ocasión en la que sucedió. Hay que retroceder a la final del campeonato en la temporada 2004/05 entre Milan y Liverpool, que se jugó en el Estadio Olímpico Atatürk de Estambul (Turquía). Fue una noche inolvidable para los seguidores del equipo inglés. Inicialmente, Gennaro Gattuso, volante del cuadro ‘rossonero’, tocó el trofeo también mientras ingresaban a la cancha. Lo que sucedió después quedó enmarcado en la memoria de los seguidores del fútbol: El Milan, que terminó el primer tiempo con una victoria 3-0, vio como el Liverpool igualó el compromiso en seis minutos y después se impuso en los penales.

Otro de los que tuvo que sufrir la maldición tras tocar la copa fue Ludovic Giuly en la final del torneo más importante de Europa en la temporada 2004/05. El francés lo hizo jugando para el Mónaco, y no solo su equipo perdió 3-0 la final ante el Porto de Mourinho sino que no pudo finalizar el compromiso puesto que tuvo que ser sustituido por lesión. Y no solo ha sucedido en la Liga de Campeones. En el Mundial de Alemania 2006, Zinedine Zidane, previo a la final que se disputó en el estadio Olímpico de Berlín, tocó la copa del mundo y la selección gala perdió ante Italia y además, el 10 del combinado francés salió expulsado del compromiso.

El único que rompió el 'maleficio' fue el polaco Grzegorz Krychowiak, jugando la final de la Europa League 2014/15 para el Sevilla. Su equipo ganó 3-2 y él hizo un gol. La regla tiene una excepción, pero las cábalas se mantienen siempre por la ilusión de lo que se puede lograr y en este caso es mejor aplicar la frase: “ver y no tocar…” para que así la victoria o la derrota de un club no quede en manos de una creencia popular.