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El modelo formativo de Independiente del Valle

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Independiente del Valle es el club revelación del continente en los últimos cuatro años. Este martes enfrenta a Júnior en la Copa Libertadores en el cuarto partido del Grupo A.

Independiente del Valle es el equipo que ha generado, en los últimos años, una antinomia en el continente, una pequeña revolución que ha ido derrumbando el principio de que para lograr grandes cosas hay que tener, como antecedente, una gran historia.

Este club ecuatoriano, llamado así como homenaje a Independiente de Argentina (el Rey de Copas), apenas lleva 11 años en la primera división de su país y ya tiene un título internacional (Copa Sudamericana de 2019) y dos subcampeonatos (Copa Libertadores de 2016 y Recopa Suramericana de 2020).

Y todo esto se debe a una señal de distinción que se ha venido construyendo desde 2007, con el ascenso a primera y la llegada de Michel Deller, uno de los hombres más ricos de Ecuador (dueño de la franquicia de Kentucky Fried Chicken, además de negocios inmobiliarios).

Deller, astuto en los campos en los que se desenvuelve, no quiso comprar y comprar jugadores como lo hubiera hecho cualquier magnate -como lo hacen muchos-, sino que basó su modelo de negocio en la estructuración de las categorías base y la adquisición de la totalidad de los derechos de los futbolistas que ya estaban en la institución.

“Si usted crea sentido de pertenencia, gana. Si usted les da a los juveniles las herramientas para formarse, también gana. Y si usted trabaja en la parte social, aunque no se vea en números, igualmente está ganando”, dijo en una entrevista en 2019 para Radio Positiva. El modelo deportivo que implementó Deller es similar al de la Aspire Academy de Catar, diseñada para potenciar las cualidades de los atletas cataríes y brindarles educación secundaria.

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Y esa regla de no gastar fuera, sino de invertir dentro, que más bien es un fundamento, ha traído éxito, pues el equipo juvenil ha estado presente en las cinco ediciones de la Copa Libertadores sub-20 con un título (2020) y un subcampeonato (2018). Se sabe que con la Aspire Academy hay un convenio que incluye programas de entrenamientos, capacitaciones para entrenadores y asesoramiento en dinámicas de formación.

“Les dijimos cómo queríamos jugar y ellos nos estructuraron un plan”, reconoció Luis Roggiero, directivo, en diálogo con El Comercio de Ecuador. Por eso es normal que desde el equipo sub-12 hasta el profesional haya patrones similares en el terreno de juego, dejando poco espacio para el caos, sí para el orden y, en cierta medida, para la libertad con la pelota.

Independiente del Valle, que en sus comienzos se llamaba Independiente José Terán, en honor a su fundador, tiene una sede deportiva única, quizás la mejor de Ecuador, que más parece un laboratorio para sacar buenos futbolistas.

Allí, en la actualidad, viven 120 niños y jóvenes que, además de recibir alimentación, tienen un colegio para estudios primarios y secundarios. Ubicada en la pequeña ciudad de Sangolquí, a 15 kilómetros de Quito, la sede cuenta con ocho hectáreas y siete canchas de medidas reglamentarias. En los últimos años, el club ha pasado de invertir el 30 % de su presupuesto anual en las categorías menores a una suma cercana al 40. Y eso se hace porque, si se quiere que el modelo sea sostenible, hay que apelar a la mayor fuente de ingresos: la venta de jugadores.

El prestigio ha sido tanto, que Independiente del Valle se ha convertido en el mejor lugar para formarse, superando a clubes como Nacional, Liga de Quito y Emelec, de mayor tradición. Una señal de distinción y de buen trabajo. “Quieren estar con nosotros desde muy niños. Me atrevo a decir que en cada ciudad del país hay hinchas que ven en nuestro club una plataforma para cumplir sus sueños de llegar al profesionalismo”, enfatizó Deller.

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La hazaña del año pasado, cuando venció a Colón de Santa Fe en la final de la Sudamericana (3-1) se hace aún más grande si se tiene en cuenta que tenía el promedio de edad (26) más bajo de los cuatro semifinalistas (Corinthians y Atlético Mineiro), el presupuesto más pequeño (US$11,3 millones contra US$93 de Corinthians, US$62 de Atlético Mineiro y US$26 de Colón) y que del grupo de 25 hombres que tuvo a lo largo de la competencia, 11 salieron de su cantera. Saber qué hacer y cómo hacerlo podría ser la consigna de una institución que se reinventó siendo coherente y que ha obtenido resultados prematuros, sí, pero no producto de la improvisación.

“Quisimos ser un club diferente y para eso era necesario proponer algo diferente. Se han dado pasos buenos, otros malos, pero para nuestra fortuna son más los que nos llevan para adelante. Lo nuestro no es una fórmula mágica, es puro trabajo y preparación”, reitera Deller, con su palabra como certificado de la verdad. No en vano, su actual entrenador, el español Miguel Ángel Ramírez, es licenciado en ciencias de la actividad física, ha hecho dos maestrías (dirección deportiva y coaching) y apenas tiene 35 años.

Un empate para clasificar

Independiente del Valle es líder del Grupo A de la Copa Libertadores 2020 con nueve puntos, 11 goles a favor y ninguno en contra. En caso de superar o empatar este martes con Júnior en Barranquilla (7:30 p.m., por ESPN), el conjunto ecuatoriano clasificará a la siguiente ronda del torneo y, de paso, dejará al club colombiano en una situación peor, casi eliminado. Por el lado del equipo local, la novedad será la ausencia de Teófilo Gutiérrez, por lesión, y de Miguel Ángel Borja, por acumulación de tarjetas amarillas. Luis Amaranto Perea, entrenador encargado, alineará a Michael Rangel y, seguramente, a Sherman Cárdenas, que no tuvo muchas oportunidades con Julio Comesaña.

Camilo Amaya - @CamiloGAmaya

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