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Emiliano Sala: cuando el fútbol hace eterno al ser humano

A un año de la muerte del delantero argentino, recordamos los resultados que han arrojado las investigaciones y algunas de las características que lo formaron como jugador y como persona.

Dos hinchas del FC Nantes en el homenaje a Emliiano Sala días después de su fallecimiento. AFP

Luego del fichaje de Sala por el Cardiff de la Premier League inglesa, este salió en una avioneta privada, una Piper PA-46 Malibú de cara a su nueva aventura. El rastro de la nave se perdió en el Canal de la Mancha. Inmediatamente se pensó lo peor aunque los cuerpos de rescate franceses y británicos tenían la esperanza de que el avión hubiera aterrizado o amerizado en un lugar desconocido.

El 30 de enero de 2019 se hallaron en una playa en la costa de Normandía los primeros restos de la avioneta. El 3 de febrero la nave fue localizada en el fondo del mar. Y el 7 de ese mismo mes se recuperó un cuerpo que resultó ser el de Emiliano Sala. El del piloto, de 59 años, no apareció nunca.

En principio se creía que una tormenta había hecho que el piloto perdiera el control de la nave y chocará con el agua. Luego, el informe del clima confirmó que en el momento del siniestro había una “lluvia ligera y pocas nubes”.

Dos semanas después de que el chárter se estrellara con el agua, se logró recuperar el cuerpo de Sala dentro de los escombros de la aeronave, aproximadamente a 100 km de la costa de Guernsey -una isla en la costa oeste de Normandía, pero de dependencia de la corona británica- a unos 68 metros de profundidad.

En la autopsia que se le practicó al cuerpo se encontró que, previó a la colisión, el exjugador del Nantes estuvo expuesto a altas cantidades de monóxido de carbono, lo cual le pudo generar pérdida de conocimiento, convulsiones o incluso un paro cardiaco. Se cree que el piloto David Ibbotson pudo haber sufrido la misma exposición y, por ende, ser uno de los motivos por los que perdió el control del artefacto.

De igual forma existen otros interrogantes. Dave Henderson fue el piloto contratado para llevar a Emiliano Sala desde Nantes, Francia, a Cardiff, Gales. Henderson fue tomado bajo custodia por la policía inglesa por “homicidio involuntario”, horas después fue dejado en libertad debido a que estaba colaborando con el caso.

Henderson era quien debía pilotear la nave, hasta su nombre se encontraba en los papeles administrativos junto al del futbolista e Ibbotson. Este último parece que no tenía ni la experiencia ni las acreditaciones para poder completar este viaje, otro de los desajustes que tuvo al mundo del fútbol, y a la sociedad en general, conmocionada por varias semanas.

Un año después del accidente seguimos recordando a Emiliano Sala. Y los clubes que tuvieron el jugador también se están encargando de que sus goles y su presencia arropada de nobleza permanezca en la memoria del fútbol, en los recuerdos de una humanidad que abandona fácilmente a las tragedias.

El FC nantes, que jugará casualmente contra el Girondins de Burdeos, el club que fue también un puerto de llegada para Sala cuando tenía 20 años, llevará puesta una indumentaria de color albiceleste para homenajear al argentino. El dinero que recoja el club francés con las camisetas será destinado para los clubes que formaron al jugador desde su infancia. Asimismo, en la previa del partido se ubicará una lona con el rostro del delantero en el centro del campo de juego y se exhibirán vídeos con fotografías y grandes momentos que el jugador vivió con Nantes en las cuatro temporadas.

Emiliano Sala confiaban en su instinto. Y era ese el valor que más admiraba y que más defendía. Lo admiraba en los libros de novela policiaca que leía y que llevaba siempre a los viajes que realizaba con sus equipos cuando eran visitantes. Y lo defendía porque con él se acercó al fútbol como portero y después como delantero, posición que terminó de catapultarlo a nivel internacional y que lo llevó a ser buscado por grandes clubes en la Premier League, uno de los mejores campeonatos de Europa.

Sala llegó a Francia tras participar en el Club Proyecto Crecer, programa del Girondins. A los 18 años logró su primer contrato. Clubes como el Orleans, el Niort, el Caen y el Burdeos formaron al delantero para mejorar su agilidad mental y corporal, convirtiéndolo en uno de los goleadores con mayor potencial en el fútbol europeo.

Fue un delantero de talla, muchos lo llamaban ‘El Tanque’ por su estatura. Su personalidad fue de un contraste que se debatía en su obra con el fútbol y en su vida privada. En la cancha se mostraba firme y temperamental, por fuera de ella elaboraba días tranquilos con Mercedes, su mamá, con los libros de novela policiaca y con la guitarra que aprendió a tocar en la adolescencia.

El Cardiff, equipo que lo compraría por una cifra cercana a los 23 millones de dólares, lo terminaría de impulsar al fútbol inglés. Haber competido en la tabla de goleadores con figuras como Edinson Cavani o Neymar hizo que los reflectores y los micrófonos lo destacaran como un delantero letal.

Un vuelo que no contó con las normas básicas y un infortunio que nos lleva a preguntarnos sobre los destinos de los seres humanos en la tierra impidieron que el fútbol viera progresar a un argentino de 28 años que cargaba consigo la humildad y la perseverancia, que quería hacer del fútbol su medio para retornarle a su familia los esfuerzos realizados. A un año de su muerte el fútbol y sus hinchas lo seguiremos recordando por los goles dedicados a su familia, a Nala, su perra y a todos aquellos que representaron la esencia de un delantero con ímpetu y con voluntad para hacer del deporte uno de los mejores mundos posibles.

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Felipe Raymond y Andrés Osorio Guillott

Fútbol Internacional

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