¿En qué se beneficia James Rodríguez al tener nacionalidad española?

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El colombiano, que lleva nueve años en Europa, ya no ocupará cupo de extracomunitario por lo que sería más fácil para cualquier club contratarlo.

Para poder entender a fondo lo que significa que el colombiano James Rodríguez haya obtenido la nacionalidad española, hablando en materia de fútbol, es necesario tener claras dos definiciones: jugador comunitario y extracomunitario. El primero hace referencia a todo aquel que haya nacido en un país perteneciente a la Unión Europea y que juegue en una nación que haga parte de esta. Es decir, que si un alemán está en un equipo español será considerado como comunitario, en otras palabras, no extranjero (así lo definió el Tribunal de Justicia  de las Comunidades Europeas en 1995).

En cuanto al extracomunitario es todo futbolista que haya nacido en países que no hagan parte de la UE, como es el caso de todos los suramericanos. Ahora bien, teniendo claro estas dos figuras, se puede hablar de la reglamentación en este ámbito en las grandes ligas de ese continente.

Por ejemplo, en España la reglamentación solo permite tres extracomunitarios dentro de la nómina los cuales pueden estar en cancha a la vez. Sí, puede que usted haya visto más extranjeros en el 11 del Barcelona o Real Madrid en cualquier partido, pero en esos casos lo que sucede es que la mayoría ya tienen la nacionalidad española o están casados con personas de ese país por lo que, automáticamente, pasan a ser comunitarios.

En Alemania, donde juega James (Bayern Múnich), la cosa es más sencilla: la única regla es que 12 jugadores de la plantilla sean alemanes y el resto ya pueden ser comunitarios o extranjeros. De hecho, pueden alinear hasta cuatro extracomunitarios en un encuentro.

En Francia, donde juega Radamel Falcao García (Mónaco), los equipos de primera división podrán alinear a cinco jugadores no comunitarios, denominados así sin importar si su país sea origen tiene o no acuerdos con la Unión Europea.

Por el lado de Italia, se pide que de los 25 futbolistas de un club cuatro sean de la cantera, al menos, y otros cuatro de divisiones inferiores de otros equipos italianos. Por eso fue normal ver al Inter campeón de la Champions sin ningún italiano en la final frente a Bayern Múnich (tres brasileños, cuatro argentinos, un rumano, un holandés, un camerunés y un macedonio dirigidos por un portugués). De hecho, una de los debates en ese país es restringir el número de extranjeros para que haya más desarrollo de los jugadores locales.

Algo diferente pasa en Inglaterra y su Premier League, pues el país no hace parte de la Unión Europea. Los extracomunitarios deben tener un permiso de trabajo y un determinado número de partidos con su selección nacional en los últimos dos años para poder jugar allí. De la plantilla de 25 hombres, 17 pueden ser extranjeros mayores de 21 años y los ocho restantes deben ser formados en Gran Bretaña (a esa figura se le conoce como home grown).

Entendido todo lo anterior, se puede decir que con la nacionalidad española James no tendría problemas para jugar en cualquier equipo de ese país, pues ya no ocuparía plaza de extracomunitario. Algo similar ocurre en el resto de ligas grandes del continente siempre, incluso en la inglesa en la que no sería necesario cumplir con el permiso de trabajo.

 

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